el organismo que expide los certificados le ha vetado

Nestlé perderá el sello de aceite de palma sostenible por ser opaco y no colaborar

La 'Roundtable on Sustainable Palm Oil' (RSPO) considera que la multinacional ha incumplido el código de conducta al no acreditar que ha obtenido este ingrediente sin dañar el hábitat natural

Foto: Greenpeace reclamó a Nestlé que deje de comprar aceite de palma de un proveedor acusado de destruir bosques. (EFE)
Greenpeace reclamó a Nestlé que deje de comprar aceite de palma de un proveedor acusado de destruir bosques. (EFE)

Nestlé lleva dos años sin acreditar que su aceite de palma se ha obtenido sin causar daño al medio ambiente o a la sociedad. En consecuencia, la Mesa Redonda del Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por sus siglas en inglés) le ha suspendido y amaga con retirarle el certificado si no recapacita antes del 20 de julio.

El ultimátum se debe a la negativa de Nestlé a colaborar con este organismo, el mismo que audita y expide el sello CSPO a las compañías que utilizan aceite de palma obtenido de manera sostenible en sus alimentos. "La suspensión se debe a los incumplimientos de los estatutos y del código de buenas prácticas", explica la organización en su página web.

La multinacional suiza no facilitó los dos últimos informes anuales -correspondientes a 2016 y 2017- donde debía explicar los esfuerzos realizados para promover el uso sostenible del aceite de palma. No cambió de actitud pese al primer toque de la RSPO el año pasado, y ahora se expone a que su sello pierda validez en todas sus marcas comerciales (como Kit Kat, Nesquik, After Eight o Chocapic).

Se trata de un certificado que ya tienen compañías como Ferrero, el fabricante de chocolates de marca blanca Natra o la firma especializada en venta de biodiésel Campa Iberia, todas ellas bajo el paraguas de la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible. Esta organización, filial española de la European Palm Oil Alliance (EPOA), nació hace un año para garantizar la sostenibilidad medioambiental, económica o social y mejorar tanto el conocimiento como la percepción de un ingrediente cuestionado desde el punto de vista nutricional y medioambiental: su producción sin control está destrozando el hábitat natural de especies en peligro de extinción. Por eso es tan importante que el aceite empleado en las galletas, aperitivos o bollos que metemos en la cesta de la compra sea 100% sostenible.

Trabajadores descargan frutos en una plantación de aceite de palma en Sumatra. (Reuters)
Trabajadores descargan frutos en una plantación de aceite de palma en Sumatra. (Reuters)

La multinacional tampoco pagó la cuota de 2.000 euros que RSPO exige a sus empresas asociadas. La lista de incumplimientos dejará a la multinacional sin derecho a voto en las asambleas, sin potestad para participar en los grupos de trabajo y, lo más importante, sin un certificado que no sólo garantiza el origen del aceite de palma sino unas mínimas condiciones laborales para los trabajadores. "Respetamos la decisión de la junta de RSPO y reconocemos que existen diferencias fundamentales en los planteamientos para lograr que el sector sea totalmente sostenible. Apostamos por lograr la trazabilidad de las plantaciones y transformar las prácticas de la cadena de suministro a partir de actividades intervencionistas en lugar de confiar únicamente en auditorías o certificados", responde la compañía tras ser consultada por este periódico.

"Debemos integrar el coste real de la producción sostenible en las prácticas de compra de la cadena de suministro en lugar de centrarnos únicamente en el pago de primas", prosigue. Y asegura que el 58% de su aceite de palma es ya "de origen responsable", alcanzando el 63% de libre deforestación en todos los productos básicos. La multinacional se escuda en que reportó a RSPO los progresos de sus planes (vía enlaces) para conseguir el abastecimiento sostenible, pero la organización no lo aceptó porque el objetivo de Nestlé "no es lograr la certificación para el 100% del aceite".

Casualmente, el que fuera director general de Nestlé hasta hace unos meses se mostró molesto por el revuelo mediático en torno al aceite de palma. "No hay pruebas que demuestren que este ingrediente es perjudicial para la salud. No sé a qué viene esa alarma social injustificada", argumentó Laurent Dereux -ya jubilado, relevado en mayo por Jacques Reber- en declaraciones a El Confidencial.

"Yo lo que veo es mucho ruido sin base científica. Llevamos más de 40 años usando aceite de palma en nuestros productos y nunca ha habido ningún problema", añadió tras criticar abiertamente que cadenas de supermercados como Alcampo, Aldi o Mercadona acabasen con este ingrediente en sus marcas propias.

Greenpeace denunció en abril que Wilmar Internacional, un proveedor de aceite de palma que trabajaba con marcas como Mars, Nestlé, PepsiCo o Unilever, ha destruido una importante extensión de selvas tropicales en Indonesia entre 2015 y 2017 pese a haberse comprometido a detener la deforestación años atrás.

Nestlé publicó a principios de junio un listado de diez empresas con las que va a dejar de trabajar por no avanzar lo suficiente en unas mínimas normas de abastecimiento responsable, así como un plan de acción para abordar los derechos laborales en el sector.

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