la junta más esperpéntica de sacyr

Moreno muere víctima de sus propias soflamas en pro del buen gobierno en Sacyr

El empresario fue expulsado ayer del consejo de Sacyr durante la junta más esperpéntica de los últimos tiempos y en defensa, precisamente, del bien que él afirmaba defender: el buen gobierno

Foto: Demetrio Carceller, Manuel Manrique y José Moreno Carretero.
Demetrio Carceller, Manuel Manrique y José Moreno Carretero.

La revolución que José Moreno Carretero quería llevar al consejo de Sacyr ha terminado con la defenestración del empresario, que ayer fue expulsado del máximo órgano de administración de la constructora con el respaldo mayoritario de los accionistas y el voto a favor de todos los consejeros, incluidos aquellos que en el pasado se mostraron favorables a sus propuestas de renovación y transparencia, como Tomás Fuertes.

Sin embargo, todos ellos han terminado abrazando la bandera de una revolución moderada, sin asaltos bruscos al poder y en la que imperen siempre los intereses de Sacyr sobre los personales de cada consejero, aunque sea a costa de avanzar más despacio en este cambio de régimen y de iniciar una batalla judicial que promete ser larga.

"Es el primer mártir del gobierno corporativo en España", se atrevió a decir el abogado de Beta Asociados, la instrumental de Moreno, durante su intervención en la junta general, una arenga que lanzó tras arremeter, sin nombrarlos, contra todos aquellos a los que considera sus enemigos.

Por una parte, el presidente de la compañía, Manuel Manrique, cuyo poder Moreno ha intentado mitigar nombrando un consejero delegado que evite que "se prolongue la situación de hombre orquesta".

El abogado de Moreno que intervino en la junta definió al dueño de Beta Asociados como "el primer mártir del gobierno corporativo en España"

También contra Manrique iba dirigida la pregunta "¿puede haber una persona jurídica que sea consejera de Sacyr y que lleve ocho años sin presentar las cuentas?", como ocurre como Cymofag, sociedad que permitió al presidente de la constructora ocupar un sillón dominical hasta la reciente renovación del consejo, un cambio forzado por las exigencias de Moreno.

A Demetrio Carceller, primer accionista de la compañía y verdadero rival a batir, el representante de Beta le dedicó la reflexión de cómo podían resultar más preocupantes sus exigencias de renovación y transparencia que la rápida compra, por parte del dueño de Disa, de otro 5% de Sacyr solo para bloquearle.

Un dardo que también tenía efecto sobre los tres nuevos consejeros independientes de Sacyr, a los que el abogado de Moreno se refirió afirmando que el dueño de Beta ha sido expulsado por demostrar "más independencia que muchos consejeros a los que les pesa el cargo de independiente".

Durante todo este discurso, y mientras esperaba que la junta votase su expulsión, Moreno permaneció sentado detrás de Carceller y Manrique, tranquilo, sonriente en ocasiones, y departiendo en diversos momentos, de manera relajada, con los consejeros que estaban sentados a su lado.

En cambio, durante toda la asamblea, se mostraron más tensos tanto Carceller como Manrique, especialmente este último, quien además de actuar como director de orquesta (que no hombre orquesta), impuso un férreo control de tiempos a los accionistas que pidieron intervenir.

La junta del esperpento

Esta acción 'manu militari' impidió que el representante de Beta pudiera dar la réplica a aquellos que atacaron la actuación de Moreno y, en especial, al abogado Felipe Izquierdo, un habitual en este tipo de asambleas polémicas, quien pidió llevar a cabo una acción de responsabilidad contra Beta, propuesta que recibió el voto a favor de la mayoría de la junta.

La asociación de accionistas minoritarios Aemec —otro recurrente, siempre de parte, en estos enfrentamientos corporativos— entró en escena para defender la postura de Moreno y sus exigencias de buen gobierno corporativo; mientras que unos pocos minoritarios intervinieron en defensa de una y otra parte.

Un triste espectáculo que, como dijo un pequeño accionista, crítico con los dos bandos, en nada ayuda a la compañía y a la cotización de la acción, al tiempo que exhortó a todos los miembros del consejo a acercar posturas por el bien de Sacyr.

Precisamente, el argumentó que esgrimió Manrique para expulsar a Moreno fue la defensa de la compañía ante lo que considera, junto al resto del consejo, un grave incumplimiento del deber de lealtad por parte del dueño de Beta. "No permitiremos volver a prácticas que el tiempo ha demostrado anacrónicas e inadecuadas", señaló, además de recalcar que no pueden "permitir que nada ni nadie, con propósitos individuales en contra de la mayoría, desvíe la dinámica de crecimiento del grupo".

Manrique, y el resto del consejo, teme que cuando venzan los derivados de Moreno, si este no los ejecuta, el valor de la acción se desplome en bolsa

Tras más de un año de guerra soterrada o, mejor dicho, controlada, la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la constructora ha sido la demanda presentada por Moreno contra el cambio de estatutos que exige a los consejeros pedir permiso a la compañía para elevar su participación vía derivados.

“Dichas operaciones pueden ser perfectamente legítimas para un accionista, pero en caso de un consejero, debe prevalecer el interés social al personal", explicó Manrique. De hecho, han sido dos informes de las comisiones de nombramientos y auditoría, de hace apenas una semana, los que han apuntado la conveniencia de que Moreno abandone el cargo.

En uno de ellos, se advierte del riesgo de fuerte caída que sufrirá el valor si, cuando llege el momento de comprar los 50 millones de títulos cuyos derechos de voto tiene Beta a través de dos 'collar', opta por no comprar y Citi vende estas acciones aceleradamente.

Y el buen gobierno que tanto ha cacareado Moreno recomienda combatir esta amenaza.

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