por la compra del último 5,5%

Carceller gana la mano a Moreno Carretero en 'la guerra de las prestadas' de Sacyr

La decisión del empresario de salir a comprar otro 5,5% del capital vía derivados ha impedido a Citi poder conseguir todas las acciones para llegar al capital que Moreno afirmaba tener

Foto: Demetrio Carceller, Manuel Manrique y José Moreno Carretero, tras la junta general
Demetrio Carceller, Manuel Manrique y José Moreno Carretero, tras la junta general

El golpe de efecto que dio Demetrio Carceller, primer accionista de Sacyr, hace tres semanas, cuando pidió permiso al consejo de administración de la compañía para poder adquirir otro 5,5% del capital de grupo vía derivados, ha tenido un triple efecto en la guerra de poder que desde hace más de un año vive la compañía.

Por una parte, el dueño de Disa ha sentado precedente al haber realizado esta operación tras haber solicitado autorización a la compañía, novedad que se ha incluido en el reglamento del consejo de Sacyr y contra la que ha presentado una demanda Moreno, por considerar que atenta contra el régimen de libre negociación.

Un segundo efecto es que Carceller se ha reforzado como primer accionista del grupo, al haber llegado al 22% del capital, al tiempo que ha reducido, como tercer impacto y daño colateral, los derechos de voto que podrá ejercitar en la junta de este jueves Beta Capital, sociedad a través de la cual Moreno Carretero ostenta el grueso de su posición.

La propia Beta reconoció el pasado viernes que acudirá a la cita con un 12,56% del capital, cifra inferior al 16,8% que aparece registrado en la CNMV y al 14,24% que aseguraba ostentar en comunicado del pasado 11 de mayo.

Esta menor participación responde, según reconocen desde el entorno de Moreno, a que Citi no ha podido conseguir en el mercado más títulos, entre otros motivos por la decisión de Carceller de entrar a competir por nuevas acciones.

Según aparece en los registros de la CNMV, del 16,1% de los derechos de voto que se le otorgan a Beta Capital, un 9,67% son dos derivados conocidos técnicamente como 'collar' y otro 1,93%, una opción de compra a través de instrumentos financieros, lo que reduce a algo más del 4,5% el capital que posee Moreno.

En el resto, el funcionamiento de la estructura que tiene creada se resume en que, de cara a la junta general, y previo pago de la correspondiente comisión, Citi presta a Moreno durante un plazo pactado las acciones acordadas, cuyos derechos de voto le confieren un elevado poder en la principal cita anual de las compañías.

Sin embargo, el banco tampoco es dueño de las mismas, sino que a su vez las toma temporalmente a titulares dispuestos a prestarlas a cambio de otra comisión, un mercado que se ha estrechado con la irrupción de Carceller y que ha hecho imposible a la entidad estadounidense conseguir todos los títulos previstos.

No obstante, Beta Capital sí que ha conseguido con su ofensiva una renovación del máximo órgano de administración de Sacyr, con la entrada de tres independientes, o el anuncio de un plan de sucesión por parte de Sacyr.

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