Factura de la luz: El plan de los ayuntamientos para pasar de las eléctricas y ahorrar el 20% en luz
compran en el mercado mayorista

El plan de los ayuntamientos para pasar de las eléctricas y ahorrar el 20% en luz

Consistorios como el de Avilés o Rivas compran parte de su energía directamente en el mercado. En comparación con otros países europeos, la situación en España es mejorable

Foto: El Ayuntamiento de Avilés es consumidor directo de energía desde septiembre de 2014. (Gestoso/Wikimedia)
El Ayuntamiento de Avilés es consumidor directo de energía desde septiembre de 2014. (Gestoso/Wikimedia)

Ni con Endesa, ni con Iberdrola ni con ninguna otra comercializadora. Por raro que nos parezca, hay quienes no han firmado ningún contrato con las eléctricas para que les suministren la luz. Es el caso de los más de dos centenares de empresas e instituciones que son consumidores directos de energía en España y la compran sin intermediarios en el mercado de producción de energía eléctrica, también conocido como mercado mayorista. Entre ellos, varios ayuntamientos que vieron en esta fórmula regulada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la mejor manera de ahorrar dinero a las arcas públicas.

El primero en llevarlo a cabo fue el consistorio de Avilés que, después de realizar estudios y trámites durante más de dos años, comenzó con la compra directa de parte de la electricidad para su alumbrado público en septiembre de 2014. “En estos tres años y medio que el Ayuntamiento de Avilés lleva como consumidor directo en el mercado, el ahorro asciende a unos 450.000 euros”, explica a El Confidencial Ramón Fernández Cobas, ingeniero industrial del Servicio de Mantenimiento del Ayuntamiento de Avilés y técnico responsable de la compra diaria de energía.

Según Fernández, “este ahorro se encuentra entre el 20 y el 30% del total de la factura eléctrica de los suministros del mercado”. Unos porcentajes similares a los que aportan desde el ayuntamiento del pueblo oscense Canfranc y de la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, los últimos en incorporarse a este método y que aspiran a utilizarlo para todos sus servicios.

Parece que pronto crecerá la lista: el Ayuntamiento de Zaragoza ha anunciado que lo hará en noviembre de este año (cuando finalice su actual contrato energético) y el de Madrid también plantea un proyecto piloto que tiene prevista su entrada en vigor en 2020. Además, el de Torrejón de Ardoz (Madrid) tiene la licencia, pero todavía no ha comenzado a comprar.

La factura de la luz es uno de los mayores gastos corrientes de los ayuntamientos españoles. (Pixabay)
La factura de la luz es uno de los mayores gastos corrientes de los ayuntamientos españoles. (Pixabay)

Sin embargo, los buenos números se desvanecen al mirar al exterior. Según Bautista González, presidente de Yoiba Energy, empresa dedicada al asesoramiento y la compra directa de energía para empresas, “en España no llegamos al 0,5%” de los potenciales consumidores directos, frente a porcentajes superiores al 40% de Alemania, Dinamarca, Reino Unido u Holanda. Una de las principales razones es el largo y farragoso procedimiento por el que deben pasar los interesados, así como que muchos desconocen esta posibilidad de saltarse a las eléctricas.

Del alumbrado a todos los servicios municipales

El pionero consistorio de Avilés, con una población de casi 80.000 habitantes, vio su oportunidad tras conocer el caso de la empresa también asturiana Asturagua, a quien realizar este tipo de compra le suponía un importante ahorro. Entonces decidieron valorar en qué suministros podía tener más sentido para ellos y vieron que uno de los gastos más importantes se realizaba en el alumbrado público, a la vez que era un consumo que podía estimarse fácilmente para realizar la compra, ya que una de las cuestiones más importantes para que salgan las cuentas es comprar lo que vayas a consumir.

“Actualmente, se encuentran en el mercado para compra directa 95 suministros de alumbrado público, con una potencia total de 1,1 MW y que suponen un consumo de más de 4.500 MWh anuales”, detalla Fernández. Aunque, dado el significativo ahorro, la intención del consistorio es ampliar este abastecimiento: “Se está estudiando incorporar el resto de suministros de alumbrado público, otros 107”, asegura el técnico.

Cada día de lunes a viernes, Fernández, junto a otros dos empleados públicos, se encarga de realizar esta compra antes de las 12 del mediodía en el OMIE, el único mercado de electricidad en España. Allí, se genera una oferta de energía en función de la demanda por cada tramo horario. Es lo que se conoce como el procedimiento de casación entre ofertas y demandas, que da como resultado un precio determinado por MWh y que será igual para todos los consumidores directos cada día.

Los viernes, estos trabajadores públicos amplían las estimaciones y tramitan la compra para cubrir todo el fin de semana. “La principal dificultad radicó en conocer el consumo horario, para todos los días del año, de los suministros que están en el mercado”, explica. Así, para ajustar la compra al máximo, calcula la cantidad necesaria teniendo en cuenta la potencia instalada en cada punto de suministro y el horario de funcionamiento (controlado por interruptores con programación horaria) para cada día del año.

El alumbrado público es uno de los principales suministros que se hacen con este método. (Pixabay)
El alumbrado público es uno de los principales suministros que se hacen con este método. (Pixabay)

El Ayuntamiento de Canfranc, un pueblo del Pirineo oscense de apenas 550 habitantes, es otro de los que figuran en la lista de consumidores directos de energía. “Llevamos en torno a un año”, recuerda su alcalde, Fernando Sánchez Morales. Lo utilizan para los suministros de mayor consumo, como las escuelas públicas, el polideportivo y el alumbrado público.

En este tiempo, han visto cómo la factura de la luz ha disminuido en 8.000 euros, el 20% de los 40.000 euros anuales que solían gastar en estos servicios. “Somos un pueblo pequeño y nuestro consumo no es mucho, pero para nosotros supone un ahorro y un dinero que podemos destinar a otro tipo de políticas o inversiones”, argumenta Sánchez. En este caso, la compra directa la realizan a través de la empresa especializada Urbener, ya que, como cuenta su alcalde, “no tenemos capacidad en un ayuntamiento tan pequeño para hacerlo día a día”.

También en la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, que lleva en el mercado mayorista desde finales de 2017, cuentan con una asistencia técnica para las gestiones de compra, que trabaja en colaboración con el equipo municipal encargado de estimar las necesidades energéticas de la localidad. Algo que les resulta relativamente sencillo, ya que muchos de sus servicios cuentan con sistemas domóticos que les permiten saber cuánto se consume en cada momento.

Aunque Rivas es el último en hacerse consumidor directo, es también el que cuenta con un plan más ambicioso de suministros. (Zarateman/Wikimedia)
Aunque Rivas es el último en hacerse consumidor directo, es también el que cuenta con un plan más ambicioso de suministros. (Zarateman/Wikimedia)

Por ahora, los suministros ya funcionan con energía de compra directa en el edificio de Servicios Administrativos, la escuela infantil municipal Rayuela, la Casa Oikos, el polideportivo Cerro del Telégrafo, el auditorio Pilar Bardem, el recinto multifuncional, el edificio de alcaldía y el polideportivo Parque del Sureste. Aunque su proyecto es mucho más ambicioso. “La idea es ir progresivamente, mes a mes, dando de alta todos los consumos, de tal manera que el 100% de las instalaciones e infraestructuras municipales estén dentro de este programa”, explica Sira Rego, concejala del Área de Hacienda y de Innovación Energética del municipio ripense.

Razones no les faltan. “Te puedo certificar que en estos meses nos hemos ahorrado algo más del 20%”, asegura. Una cifra que supera expectativas, ya que, según cuenta Rego, “la estimación era de un ahorro medio anual del 20%. Y teniendo en cuenta que los meses de enero y febrero son los de menos ahorro energético, estamos cumpliendo de sobra con el objetivo marcado”. Así, en este municipio de casi 83.000 habitantes calculan ahorrarse unos 500.000 euros de los dos millones que solían gastar al año en facturas de la luz.

El vía crucis para hacerse consumidor directo

Cuando se les pregunta a estos responsables por las trabas con las que se han encontrado en el camino hacia el mercado mayorista, todos coinciden en señalar el largo y complejo proceso de trámites y gestiones para darse de alta. Esto hace que muchos de los interesados no solo acudan a empresas externas para llevar la compra diaria, sino también para iniciar el papeleo. Yoiba Energy, con más de 30 clientes, es una de esas especialistas. Llevan cuatro años en el sector, tiempo en el que, como su cofundador y presidente Bautista González nos cuenta, han estado peleándose “con una maraña burocrática que entorpece enormemente la libertad de compra en este sector”.

“He tenido clientes que hemos tardado hasta un año en darlos de alta”, recuerda. “Porque te lo van a mirar, remirar y volver a mirar hasta que esté todo perfecto, comparado con una comercializadora, una Endesa, Iberdrola o Unión Fenosa, que lo único que tienen que hacer es firmar un contrato normal y corriente”, se queja.

Incluso nos cuenta algún caso que demuestra lo llena de obstáculos y lenta que es esta tarea. “Tuvimos un gran retraso en el caso de una orden religiosa porque los sistemas informáticos del registro no estaban preparados para admitir un CIF que acabase en R, como acaban los de las órdenes religiosas”, relata. “Tardaron en modificar el sistema cinco meses”, se lamenta.

La Administración no se lo pone fácil a quien quiera ser consumidor directo de energía. (Pixabay)
La Administración no se lo pone fácil a quien quiera ser consumidor directo de energía. (Pixabay)

El proceso, que se recoge sucintamente en la web del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, pasa por darse de alta en los registros electrónicos de Red Eléctrica de España, del OMIE y del propio ministerio. “Todo esto, si va bien, puede llevarte dos meses. Y ha mejorado”, apunta González. Sin embargo, en su opinión, todavía sigue habiendo trabas. Para dar de alta a una empresa, como es lógico, se necesita un poder de los responsables; pero no vale cualquiera de los que se suelen admitir para otros trámites. “Es tan absurdo como que un poder firmado mancomunadamente por dos personas no vale y tiene que ser solo de una persona”, explica el experto.

Y lo peor llega cuando miramos al resto de Europa. “En Alemania, puedes darte de alta para comprar en el mercado en un máximo de dos días”, destaca González. Aunque no es lo único que nos pone en peor posición respecto a otros países de nuestro entorno. Mientras que en España, en abril de este año, se habían dado de alta 289 entidades como consumidoras directas (lo que, según el experto, no representa ni el 0,5% de la electricidad consumida en nuestro país), “en Dinamarca, el 75% de la electricidad industrial se compra así; en Reino Unido, el 45%, y en Holanda anda por el 51%”, detalla.

El ahorro es el principal objetivo de los consumidores directos, aunque no es el único. (Pxhere)
El ahorro es el principal objetivo de los consumidores directos, aunque no es el único. (Pxhere)

Para González, incentivar el consumo directo industrial pasa por hacerlo todo más fácil y, por supuesto, promocionarlo para que la gente lo sepa. “Es necesario establecer una legislación clara sobre este tema, no que sea una parte casi escondida en un rincón y en letra pequeña de las leyes eléctricas”.

Las otras ventajas del consumo directo

Más allá del ahorro y la posibilidad de destinar ese dinero a otras partidas, hay muchas razones para que un ayuntamiento (o una empresa) decida hacerse consumidor eléctrico. Por ejemplo, como cuenta la edil ripense Rego, “permite tener un control de la cantidad de energía que consumimos a diario” y “ajustar los consumos energéticos totales para también reducir las emisiones de CO2”.

Además, desde el punto de vista político, también les permite hacer reivindicaciones como la “soberanía energética de los municipios” o contra los abusos del oligopolio eléctrico, señalando “a quienes están encareciendo de una manera absolutamente artificial el recibo de la luz de las familias de este país”.

Comprar nuestra electricidad permite ajustar los consumos energéticos totales para también reducir las emisiones de CO2

Por otra parte, como recogen los expertos de Urbener, les abre la posibilidad de realizar contratos bilaterales con productores de energía renovable. En estos últimos días, hemos visto cómo el interés del Ayuntamiento de Madrid por consumir solo electricidad de origen verde ha llevado a que las grandes comercializadoras presentaran recursos sobre el concurso público de la capital. Finalmente, el Tribunal Administrativo de Contratación Pública ha considerado que esa restricción no es discriminatoria y todo sigue adelante.

Sin embargo, como apunta González, si esta tendencia se extiende, “provocará que una importante cantidad de ayuntamientos se conviertan en consumidores directos”, ya que podrán acceder directamente a la compra de electricidad de origen verde. En la actualidad, “las comercializadoras que tienen la certificación cinco estrellas son muy pocas (menos del 10%) y pequeñas o medianas, que no tienen la potencia financiera necesaria para presentar las garantías obligatorias en el sistema eléctrico”, explica González. Así que solo el tiempo dirá si los obstáculos van cayendo y cada vez más entidades se animan a saltarse a las eléctricas e ir por libre en el mercado de la energía.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
7 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios