Noticias de El Corte Inglés: La banca prohíbe a las herederas de El Corte Inglés comprar el 7% de Dimas Gimeno
endeudando al grupo con autocartera

La banca prohíbe a las herederas de El Corte Inglés comprar el 7% de Dimas Gimeno

Los acreedores no permiten a Marta y Cristina Álvarez Guil endeudar a la compañía para tomar la participación del presidente y resolver la guerra familiar del 'holding'

Foto: El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno. (EFE)
El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno. (EFE)

La operación planteada por Marta Francisca y Cristina Consuelo Álvarez Guil para resolver el conflicto con su primo y presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, ha chocado de frente con los acreedores. Según aseguran fuentes financieras, la banca, a la que el grupo adeuda unos 3.650 millones de euros, impide a la compañía elevar su apalancamiento para adquirir el 7% de los hermanos y el sobrino de Isidoro Álvarez.

Las hijas herederas del octogenario presidente, fallecido en septiembre de 2014, han propuesto a Dimas Gimeno y a su familia —su madre y su tío— recomprarles ese citado 7% que tienen a través de Cartera de Valores IASA, desde El Corte Inglés en forma de autocartera. Es decir, con dinero de la compañía que se quedaría con esas acciones en su patrimonio. Una fórmula que ya ha sido utilizada en diversas ocasiones para adquirir paquetes de accionistas que han querido desprenderse de su herencia y hacer liquidez.

Así lo hizo con el 6% de la familia Gónzalez Delgado, descendientes de uno de los fundadores, adquirido en 2009 por unos 330 millones de euros. O con el 0,88% que estaba en manos de los hermanos Areces Fuentes, que ingresaron unos 50 millones después de un acuerdo extrajudicial tras la primera batalla accionarial iniciada por uno de los primos en 2005. Todas estas acciones fueron a parar al patrimonio de El Corte Inglés, que las aparcó como autocartera.

Unas participaciones que, sumadas con otras anteriores, llegaron al 10% y que posteriormente fueron vendidas en 2015 al jeque catarí Hammad bin Jazzim bin Jaber al Thani, a cambio de un préstamo convertible en acciones de El Corte Inglés por 1.000 millones de euros.

Sin embargo, la compañía no puede repetir este método porque los bancos que refinanciaron su deuda el pasado mes de enero impusieron varias cláusulas relativas al uso del dinero de su caja y del endeudamiento de su balance. Especialmente relevantes son la limitación a pagar dividendos en función de los resultados y la imposibilidad de aumentar el pasivo. Al contrario, el grupo se ha comprometido a reducirlo mediante una emisión de bonos de 1.200 millones con la que amortizará un préstamo puente y cancelará los polémicos pagarés de los empleados.

Ante esta situación, las dueñas del 14% de El Corte Inglés solo podrían llevar a cabo la recompra del 7% de Dimas Gimeno si la banca se lo autorizase, plácet que fuentes financieras próximas al sindicato de grupos acreedores consideran prácticamente imposible.

Otra alternativa sería utilizar la Fundación Ramón Areces, primer accionista del 'holding' de la distribución, con el 37,9% del capital. Pero al tratarse de una organización sin ánimo de lucro, tampoco sería posible salvo que el patronato cambiase los estatutos y se endeudara poniendo como garantía parte de las acciones de El Corte Inglés.

El jeque y la salida a bolsa

En consecuencia, el único de los accionistas actuales con capacidad para adquirir ese 7%, que podría llegar a tener una valoración de 700 millones si se toma como referencia el precio pagado por Hammad bin Jazzim bin Jaber al Thani, es el propio jeque catarí. "Es el único que tiene dinero y tiempo", resumen fuentes próximas al capital de la sociedad. Sin embargo, otras fuentes financieras aseguran que el inversor árabe no tiene en principio intención de hacer un nuevo desembolso en El Corte Inglés porque su apuesta es agilizar los trámites para salir a bolsa.

Un camino que serviría para que todos los accionistas que están en desacuerdo con la gestión, como la Corporación Ceslar, pudieran vender sus participaciones, amén de profesionalizar el gobierno corporativo del 'holding'. Sin embargo, las hermanas no están por la labor de someterse a las exigencias de transparencia de los mercados de capitales, por lo que el conflicto parece de difícil solución, salvo que aparezca un nuevo comprador.

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