tiene ahora una deuda neta total de unos 3.700 millones

El Corte Inglés y la banca se reúnen para negociar la deuda y los pagarés de la plantilla

La idea es que los trabajadores sigan disfrutando de su rentabilidad, pero con otra garantía. La seguridad de la inversión se la dará otro activo supervisado por la CNMV y el Banco de España

Foto: Foto: El Corte Inglés.
Foto: El Corte Inglés.

El Corte Inglés y la banca han vuelto a sentarse a la mesa. El grupo de grandes almacenes se ha reunido con sus principales acreedores para renegociar su deuda bancaria y buscar una solución para los 1.400 millones que le prestan sus empleados en forma de pagarés. Así lo han confirmado fuentes de las dos partes, que se han dado tres meses de plazo para alargar los vencimientos y rebajar el coste del crédito sindicado, siempre y cuando la compañía cumpla determinados compromisos financieros.

A la reunión del pasado 17 de noviembre acudieron Banco Santander, como mayor acreedor, así como representantes de BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell, HSBC, Morgan Stanley y Bank of America Merrill Lynch, entre otros. Las mismas fuentes señalan que el grupo de distribución presidido por Dimas Gimeno y dirigido por Jesús Nuño de la Rosa y Víctor del Pozo, los dos nuevos consejeros delegados, ha solicitado a la banca una rebaja del precio del préstamo sindicado de 4.909 millones de euros que fue novado en 2013 y posteriormente modificado en 2015 cuando la compañía atravesaba verdaderos apuros.

El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno. (Foto: ECI)
El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno. (Foto: ECI)

Aquel acuerdo, que incluía 848 millones para circulante, permitió a El Corte Inglés no tener que amortizar capital ni intereses hasta 2017. Pero el próximo año tiene que hacer frente a un vencimiento de casi 250 millones, cantidad que se eleva a 294 millones en 2019. Y aunque la sociedad ha cumplido hasta la fecha sus obligaciones gracias a la venta de activos inmobiliarios, fuentes próximas a las conversaciones indican que la evolución del beneficio operativo no ha sido la prevista.

Pese a ello, la situación global ha cambiado radicalmente gracias a la venta de la autocartera del 10% del capital al jeque catarí Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani, las desinversiones de activos no estratégicos y el rendimiento mejor del esperado del acuerdo con el Banco Santander para impulsar el crédito al consumo a través de la Financiera El Corte Inglés. Una serie de operaciones corporativas que han permitido rebajar en 1.000 millones —un 20%— el pasivo que adeudaba el 'holding' hace apenas tres años y medio, así como cambiar parte del pasivo puramente bancario por bonos.

La firma de moda ha pedido a los bancos una solución para cambiar de forma paulatina los pagarés por un producto financiero alternativo

Así las cosas, El Corte Inglés tiene ahora una deuda neta total de unos 3.700 millones de euros, de la que 1.600 millones se corresponden al crédito sindicado firmado en 2013 por casi 4.909 millones y que se ha ido reduciendo gracias a las transacciones anteriores y a dos emisiones de bonos por 600 millones a través de Hipercor. El 'holding' tiene otros 1.000 millones adicionales con el Banco Europeo de Inversiones y con los inversores de Deutsche Bank y Santander que compraron los bonos, así como otros 1.400 millones en pagarés suscritos por los propios empleados.

Estos últimos son a los que El Corte Inglés está buscando alternativas, ya que fuentes internas reconocen lo atípico que es disponer de 1.400 millones que salen anualmente del bolsillo de los trabajadores a cambio de una rentabilidad que suele estar por encima de la media del mercado. Actualmente, el tipo de interés que cobran ronda el 1,4%, por encima del 0,2% que puede obtener cualquier inversor por un depósito a un año.

Un producto oficial

Los gestores de la firma de moda han pedido a los bancos que le propongan una solución para cambiar de forma paulatina estos pagarés por un producto financiero alternativo, manteniendo el retorno para los suscriptores. La idea es que los trabajadores sigan disfrutando de su rentabilidad, pero con otra garantía. En lugar de ser las acciones de El Corte Inglés, como hasta ahora, la seguridad de la inversión se la dará otro activo reconocido y supervisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España.

Una fórmula para regularizar una situación poco habitual en compañías del tamaño del grupo de grandes almacenes y de estructuras financieras profesionalizadas. El Corte Inglés lleva más de un año dándole vuelta a esta situación. Ahora cuenta con un informe de Ernst & Young (EY) —el nuevo supervisor de sus cuentas, en sustitución de Deloitte— y un despacho internacional de abogados para saber cuál debe ser el tratamiento contable de este atípico instrumento de crédito de la compañía con sus empleados en activo y con los jubilados.

La conclusión a la que han llegado el presidente y el consejo de administración tras analizar el estudio es que esta fórmula de financiación no tiene cabida en una institución que ya se ha estrenado en los mercados de capitales con sendas emisiones de bonos y que debe adaptar su contabilidad y su gobierno corporativo a las más estrictas normas internacionales.

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