TRAS RECOMENDACIÓN DE BRUSELAS

El 'semáforo' de la discordia: cómo es la etiqueta que divide al gran consumo

Seis grandes multinacionales se han puesto a una parte del sector en contra tras diseñar un polémico sistema de etiquetado.

Foto: El semáforo nutricional ya está implantado en otros países.
El semáforo nutricional ya está implantado en otros países.

Bronca en la industria de la alimentación. Seis grandes multinacionales se han puesto a una parte del sector en contra tras diseñar un polémico sistema de etiquetado: se trata de una especie de ‘semáforo nutricional’ que utiliza los colores verde, ámbar y rojo para indicar si el consumo de un determinado producto es más o menos adecuado para la salud.

Hasta aquí todo bien, si no fuera porque la nueva etiqueta hace alusión a la proporción más adecuada para consumir –y no a la composición nutricional en sí-. Es decir, un paquete de galletas elevado en calorías puede usar el color verde si en la letra pequeña especifica que la cantidad idónea para ingerir es de cuatro galletas por día, por ejemplo.

Así funcionará el “sistema de etiquetado nutricional evolucionado”, como lo denomina Nestlé. El gigante suizo es uno de los grupos que ha tomado la iniciativa junto a Coca-Cola, Mars, Mondelez, Cadbury y Pepsico, siguiendo las recomendaciones de Bruselas. La Comisión Europea instó a la autorregulación por parte de las empresas, si bien tiene pendiente sacar el nuevo reglamento que asentará las bases en toda Europa.

“El objetivo es disponer de un etiquetado más claro, aportando una valoración sobre la ingesta más adecuada por colores”, explican fuentes de Nestlé a este periódico. La compañía dice desconocer cuándo lo podrán poner en marcha tanto en España como en los demás países europeos, aunque el proyecto ya está terminado.

Según Nestlé, este sistema nace como respuesta a la demanda de los consumidores. “Lo tendrán claro de un vistazo. Va más allá de lo que tenemos implantado ahora mismo”, sostienen desde la multinacional. Actualmente, las empresas deben especificar el contenido de grasas, azúcares y sal de los alimentos.

No obstante, hay quien considera que el nuevo sistema es tramposo, va a generar gran confusión entre los clientes, puede generar situaciones de competencia desleal o incluso suponer un peligro para la salud, sobre todo porque la mayoría de los consumidores no tiene tiempo para pararse a analizar con lupa el significado cada etiqueta.

Las organizaciones de consumidores temen que los fabricantes indiquen porciones deliberadamente pequeñas de un producto con altos contenidos en grasas, azúcares o sal para poder incluir el color verde en las etiquetas, aunque el alimento en cuestión sea de todo menos saludable. Además, es complicado determinar una porción adecuada para todos porque cada persona tiene características diferentes.

El semáforo no convence

“Toda autorregulación puede inducir a error. Lo que se haga en materia de etiquetas siempre debe venir acompañado por los porcentajes de ingredientes para que los consumidores sean plenamente conscientes de lo que toman”, sostiene Rubén Sánchez, portavoz de FACUA.

"Tanto OCU como la organización de consumidores europeos BEUC consideramos positivo que estas compañías reconozcan que los semáforos ayudan al consumidor a elegir alimentos más saludables", explica Enrique García. Sin embargo, el hecho de que las empresas hayan elegido expresar los semáforos por porción en lugar de 100 ml/g "hará que sea más difícil para los consumidores comparar las etiquetas de los alimentos y descubrir qué producto es la opción más saludable".

Sobre esta iniciativa, "el etiquetado nutricional no es la herramienta adecuada para educar a los consumidores sobre el tamaño de las porciones", subraya el responsable de OCU. "Debe decirle cómo de saludable es el producto que van a adquirir, pero las porciones nunca pueden ser la referencia de la información nutricional codificada por colores. Solo puede ser una información adicional, siempre que sean realistas".

Las urgencias por avanzar en una solución que nazca desde la propia industria tienen que ver con el calendario. Como reconocen desde la propia Comisión Europea, está previsto que para finales de 2018 se presente un informe sobre este tipo de etiquetados, sus efectos y la conveniencia de una armonización de estas representaciones, obligada por el reglamento europeo sobre información alimentaria a los consumidores.

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