"Es un despropósito"

Las empresas cargan contra Valencia por su "ideológico" plan para reciclar

Los valencianos tendrán que abonar 10 céntimos por los refrescos, cervezas y agua que compren y solo recuperarán el importe cuando los devuelvan vacíos en los comercios

Foto: La medida sólo se aplicará a envases de refrescos, cervezas o agua de acero, aluminio o plástico inferiores a dos litros. (EFE)
La medida sólo se aplicará a envases de refrescos, cervezas o agua de acero, aluminio o plástico inferiores a dos litros. (EFE)

"Estamos ante el principio de una aberración". Así calificó el presidente de AECOC, Javier Campo, los planes del gobierno valenciano para implantar un sistema de depósito, devolución o retorno (SDDR) de envases que afectaría a los comercios en la región. La idea es que los consumidores abonen 10 céntimos en concepto de 'fianza' por los refrescos, cervezas y agua que compren -inferiores a dos litros- y lo recuperen cuando devuelvan el recipiente vacío a la tienda. 

La asociación que agrupa a fabricantes y distribuidores, AECOC, estima que el impacto de la medida sería de 700 millones si se llegara a implantar a nivel nacional, algo que no está previsto. Sólo Valencia ha anunciado que lo aplicará en 2018, si bien fuentes de ACES dan por hecho que Baleares y Cataluña seguirán sus pasos. El impacto que calcula Ecoembes en palabras de su consejero delegado, Óscar Martín, asciende a 968 millones teniendo en cuenta todos los costes operativos y de infraestructuras. Si hablamos solo de Valencia, la cuantía asciende a 175 millones que repercutirían íntegramente en el sector.

"Nos va a costar siete veces lo que nos cuesta el sistema actual", añadió Campo tras explicar que España recicla el 70% de sus envases, por encima de la media europea. "Con el argumento de que no es suficiente, se quiere montar un sistema paralelo que va a añadir enorme complejidad a las empresas". Cada producto subirá de precio y por tanto encarecerá la cesta de la compra, advierten desde Ecoembes.

Y no solo eso. Fuentes de AECOC explican que este modelo no compensa a los comerciantes a pesar de que el gobierno valenciano se comprometió a bonificarles con dos céntimos por cada acto de reciclaje. Esto pondría en valor entre 30.000 y 35.000 millones de euros anuales que se repartirían entre los distintos establecimientos, señaló en su día el secretario autonómico de Medio Ambiente y Cambio Climático valenciano, Julià Álvaro.

"Cada máquina cuesta 20.000 euros. Pregúntale a los pequeños comercios -que además son mayoritarios- a ver qué opinan. Este sector se dedica a vender, no a gestionar residuos", argumenta Martín. Las empresas se oponen en bloque a una disposición que consideran "un despropósito" y un debate "estrictamente ideológico". Según un estudio citado por Ecoembes, el modelo sólo sería económicamente viable si el 40% de los consumidores no volviera a la tienda para pedir la devolución del importe. "No se puede mercantilizar el acto cívico de reciclar", concluye. Alemania y Lituania son los únicos países que han implantado este sistema.

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