sistema de Depósito, Devolución y Retorno

Reciclar por dinero, el sistema de gestión de basuras que piden los ecologistas

Depositar una cantidad de dinero al comprar un envase y recuperarla al devolverlo para su reciclaje. En esto consiste el sistema SDDR, que tiene defensores y detractores en España

Foto: Andrew Fox/Corbis
Andrew Fox/Corbis

Estamos en época de precampaña y es el momento de pedir cosas a los partidos políticos, que buscando sumar votos tendrán que dedicar oídos y promesas a unos y otros. Este miércoles, 21 grupos y asociaciones con intereses ecologistas han presentado su hoja de ruta para que el próximo gobierno "acabe con las dramáticas consecuencias ambientales y económicas que supone el hecho de que en España el 70% de lo que tiramos a la basura acabe en un vertedero o en una planta de incineración".

Retorna es una de esas asociaciones, formada por distintos grupos como Greenpeace, Ecologistas en Acción, Confederación de Consumidores y Usuarios o Unión Sindical Obrera y centrada en impulsar un nuevo sistema de reciclaje de envases, llamado Sistema de Depósito, Devolución y Retorno o SDDR. Se trata de imponer a cada envase reciclable un depósito económico que el consumidor paga al comprarlo y que actuaría como incentivo para mantenerlo en buen estado. La cantidad, en torno a 10 céntimos se recuperaría al devolver el envase, ya vacío, en el punto de venta, para que sea convenientemente reciclado y su materia prima (aluminio, acero o plástico) pueda volverse a utilizar. 

El SDDR, que no se presenta como un sustituto de los actuales Sistemas Integrados de Gestión, o SIG, sino como un modelo complementario, destinado exclusivamente a envases de bebidas. Retorna y los grupos que la forman lo defienden como una forma de superar el techo que han tocado los demás métodos y que ha estancado la recuperación de materiales de reciclado, mientras que los representantes de la industria que genera esos envases lo considera un sistema caro e ineficiente para resolver un problema que no es tal. 

"Treinta millones de envases perdidos al día"

"Cada día se venden en España 50 millones de bebidas en lata, botella de plástico o bricks", asegura Miquel Roset, director de Retorna, "de los cuales 30 millones se pierden. Muchos acaban en el mar o desperdigados por nuestro entorno". En su opinión, un incentivo económico, que cifra en 10 céntimos por cada envase, sería la fórmula óptima para solucionar el problema. "El concepto de depósito económico saca adelante cualquier cosa", dice, medio en serio, medio en broma. El objetivo es que, si nos hemos vuelto algo insensibles con las cuestiones medioambientales, el bolsillo nos devuelva la sensibilidad perdida.

El objetivo es que, si nos hemos vuelto algo insensibles con las cuestiones medioambientales, el bolsillo nos devuelva la sensibilidad perdida

Es un sistema que ya funciona en otros lugares de Europa, como los países nórdicos o Alemania. En Dinamarca, por ejemplo, es eficaz. Se implantó en junio del año 2000 y en 2011 se recogieron algo menos del 90% de las latas de bebidas y el 82% de las botellas PET. También en Finlandia da resultados: las cifras de recuperación de reciclaje de latas de aluminio y de botellas de plástico se situaban en 2011 en el 93%.

Discrepancia en las cifras

Unas cifras llamativamente alejadas de las que Roset presenta para España, aunque las comparaciones hay que hacerlas con cautela ya que cada país mide con estándares diferentes. Según los datos que Retorna recoge en su web, "deducidas por los datos proporcionados por los SIG y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (aunque no hay enlace a dichos datos)", reciclamos algo menos del 20% de los residuos que generamos, una cifra que sube al 35% cuando se refiere a los envases de plástico, vidrio o metales. 

Sin embargo, Ecoembes, la organización formada por las empresas involucradas en el negocio de los productos envasados y encargada de gestionar la recogida y reciclaje de los residuos en nuestro país, da otras cifras muy distintas. Según su informe de 2014, en nuestro país se reciclaron el año pasado el 73,3% de los envases domésticos, el 83,6% si nos referimos a envases de metal y el 61,4% si lo hacemos a envases de plástico. Roset resta credibilidad a esas cifras: "Cualquiera que esté metido en el sector sabe que esos números están lejos de la realidad".

Recuperar los 'cascos'

¿Sería una situación replicable en España? La respuesta, de nuevo, no es sencilla. Para empezar, porque tanto Finlandia como Dinamarca tienen solo unos cinco millones y medio de habitantes cada una con una distribución geográfica muy distinta a la nuestra, lo cual condiciona los métodos de generación y recogida de residuos. Para seguir, porque en esos sistemas se incluyen solo latas y botellas PET, y no todos los envases de bebidas, como asegura Roset que aglutinaría el modelo SDDR que propone Retorna.

La idea es volver a la costumbre de devolver los 'cascos', empezando por acostumbrar al consumidor al conservar y devolver los envases

Un modelo que se implantaría, cuenta, con un siguiente paso en mente, que es la recuperación de los envases reutilizables para sustituir, al menos parcialmente, a los de usar y tirar que empleamos hoy. La idea es volver a la costumbre de devolver los cascos que era habitual en España hasta hace unas décadas, empezando por acostumbrar al consumidor al conservar y devolver los envases y siguiendo por implantar políticas que incentiven a los fabricantes a embotellar con ese tipo de formatos, como se hacía antes, con el objetivo de reducir la producción de residuos.

"Usan argumentos emocionales, no datos"

Pero no todos los sectores lo ven tan claro, y la idea de implantar un SDDR en nuestro país se ha encontrado con una fuerte oposición de los fabricantes, que denuncian que Retorna no aporta toda la información sobre el tema de forma clara y concreta. Miguel Aballe, director de la Asociación de Bebidas Enlatadas, lamenta que en cuestiones medioambientales se utilicen argumentos sentimentales y no de datos.

Puesto de reciclaje SDDR en Finlandia
Puesto de reciclaje SDDR en Finlandia

"Defienden el SDDR apelando a la nostalgia con la idea de devolver los cascos, como se hacía antes, y esto puede llevar a engaño: aquí los envases que devuelves se reciclan, no se reutilizan. Pero es que tampoco se ha demostrado que este sistema sirva para recuperar posteriormente los envases reutilizables", asegura. Según un informe elaborado por su Asociación, el efecto es justo el contrario: en los países analizados (Suecia, Dinamarca y Finlandia), "el descenso en el consumo de bebidas en envase reutilizable o bien ha ido en paralelo por el desarrollo de los SDDR, o bien ha sido acelerado por su implantación". 

Los costes del SDDR

No es este su único reparo. Aballe remarca que los SDDR no serían un sustituto del actual sistema de clasificación y reciclado de residuos, sino un complemento. Es decir, que su coste tendría que añadirse al gasto actual en la gestión de basuras. Citando diversos informes, cifra ese coste entre 800 y mil millones de euros anuales, que habría que sumar al coste del sistema actual (446 millones de euros invertidos en total en 2014 según datos de Ecoembes). 

Retorna rebaja esa cifra hasta los 683 millones de euros anuales, que se cubrirían, según su propuesta, de la siguiente forma: 385 millones provendrían de los ingresos obtenidos por los depósitos no recuperados por los consumidores; 176 saldrían de la venta de materias primas extraídas de los envases, como vidrio, metal o cartón; y 122 de tasas aplicadas a los productores, equivalente a la que ya pagan a los SIG en concepto de Punto Verde. "Con el mismo coste triplica los resultados", asegura en este informe.

Excepto la cantidad obtenida de los depósitos no recuperados, los otros ingresos son utilizados hoy para financiar el sistema de reciclaje ya implantado

El problema es que, excepto la cantidad obtenida de los depósitos no recuperados, los otros ingresos son utilizados hoy en día para financiar el sistema de reciclaje ya implantado. Si se añadiese otro nuevo y utilizase esos recursos, habría que encontrar otros distintos para evitar que el modelo colapsase. 

"Reciclar una lata sería treinta veces más caro"

Un modelo, asegura Aballe, que no es perfecto pero que funciona razonablemente bien, al contrario de lo que aseguran los impulsores del SDDR. El actual modelo de recogida selectiva es eficaz, relativamente cómodo para los ciudadanos y tiene un coste asumible ya que la separación de los distintos materiales (especialmente en el caso de las latas de acero y aluminio) es sencilla.

"En la actualidad, reciclar una lata de bebida cuesta en torno a 0,2 céntimos de euro y se reciclan en torno a un 87%. Se puede mejorar, pero no queda mucho margen para hacerlo, y se haría a un coste muy alto: con un sistema SDDR que solo incluya latas y botellas PET, como hacen la mayoría, el coste ascendería a 6 céntimos. Es treinta veces más. Es ingenuo pensar que ese incremento no se terminaría trasladando al consumidor". 

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