KUTXABANK, ENDESA E IBERDROLA ULTIMAN LA DEMANDA

La batalla de Euskaltel llega a los tribunales de la mano del bufete CMS Albiñana

Los socios industriales de Euskaltel no han llegado a un acuerdo extrajudicial con los antiguos fondos de inversión de la compañía, a los que reclaman 41 millones de euros

Foto: El presidente de Euskaltel, Alberto García Erauzkin (i), junto al director general de esta compañia, Fernando Ojeda, en la Bolsa de Bilbao. (EFE)
El presidente de Euskaltel, Alberto García Erauzkin (i), junto al director general de esta compañia, Fernando Ojeda, en la Bolsa de Bilbao. (EFE)

Kutxabank y sus antiguos socios industriales de Euskaltel, las dos grandes eléctricas Endesa e Iberdrola y el Grupo Mondragón, han contratado al bufete CMS Albiñana & Suárez de Lezo para dar la batalla en los tribunales a los dos fondos de inversión Trilantic e Investindustrial, con los que ‘partieron peras’ tras la colocación en bolsa del operador vasco. Los demandantes reclaman 40 millones de euros derivados del ‘pelotazo’ que supuso la OPV de Euskaltel, saldada con unas plusvalías de 400 millones para los citados inversores financieros y un bonus de 45 millones para sus directivos.

A los accionistas históricos de la empresa creada en 1996, fruto del pacto político entre el PNV de Xabier Arzalluz y el Gobierno de José María Aznar, se les puso cara de póquer cuando comprobaron las diferentes valoraciones que registró Euskaltel desde que ellos cedieron el control a los fondos en 2012 y el momento en que estos últimos promovieron la oferta pública en los mercados en julio del pasado año. Por suerte para ellos, el contrato de venta a Trilantic e Investindustrial estaba condicionado a la evolución de la empresa durante el trienio 2012 a 2014, que ahora constituye el ‘clavo ardiendo’ de la reclamación judicial.

El pleito, que será presentado este mismo mes en Bilbao, se produce después de varios meses de intensas gestiones entre las dos partes en conflicto. La transacción fue fijada con una horquilla de valoración total de Euskatel entre un mínimo de 320 y un máximo de 407 millones, pero el precio se estableció en la parte baja del rango a expensas de la proyección a futuro de la compañía. Los fondos de inversión se resisten ahora a reconocer los resultados que muestra la empresa para poner fin al litigio y consideran que no existe ninguna base económica que obligue legalmente a incrementar el importe de la operación.

Los socios históricos demandan 41 millones de euros de acuerdo con la evolución registrada por la empresa operadora a lo largo del trienio 2012 a 2014

Trilantic e Investindustrial adquirieron en total un 48% de las acciones que los socios industriales tenían en Eusktaltel y pagaron cerca de 154 millones de euros. Los demandantes consideran que este precio no es acorde con el desarrollo protagonizado por la empresa y piden que la compraventa se regularice en la cota más alta de valoración, hasta una cuantía máxima de 195 millones de euros. La reclamación por diferencias se sitúa, por tanto, en 41 millones de euros, de los que 15 corresponden a Kutxabank; nueve a Endesa; 8,5 a Iberdrola; dos a la Corporación Mondragón, y 6,5% al Gobierno vasco.

El papel del Ejecutivo regional que preside Íñigo Urkullu es clave para atisbar una solución al problema. De momento, el inquilino de Ajuria Enea ha intentado lavarse las manos manteniendo una pose de neutralidad que, por otra parte, es bastante difícil de disimular dados los intereses directos que tiene en Euskaltel, aparte de los que representa indirectamente a través de la propia Kutxabank. La pretendida indiferencia del Gobierno vasco otorga carta de naturaleza para que los supuestos damnificados puedan judicializar ahora el conflicto, dando lugar a una batalla que se promete larga y complicada a lo largo de los próximos meses.

El ‘pelotazo’ de Euskaltel ha sido de los que hacen época y los responsables políticos tampoco quieren quedarse al margen de un negocio que, no se olvide, requirió en su momento importantes esfuerzos en forma también de subvenciones públicas para desarrollar una empresa que fue constituida como estandarte del avance autonómico del País Vasco. Gracias a eso, la operadora ha conseguido alcanzar un músculo financiero que fructificó el pasado año en la compra de su homóloga gallega R Cable y en la definitiva salida a bolsa que tantas discordias ha generado 'a posteriori' entre los antiguos socios de referencia de la compañía.

El Gobierno vasco trata de lavarse las manos en el conflicto, pero su aparente neutralidad da carta de naturaleza a un pleito que se promete largo e intenso

Los costes generados por la oferta pública de venta implicaron que Euskaltel redujera un 80% sus beneficios en 2015, tal y como informó la compañía en su informe a la CNMV. La operadora cerró con un resultado menguante antes de impuestos de 10 millones de euros frente a los 50 millones obtenidos en 2014. La consolidación en los estados contables de 2016 de la inversión en Galicia ha permitido salvar la cara del grupo resultante, que al cierre del primer trimestre ha presentado una mejora interanual del ebitda o margen bruto de explotación del 83%.

El balance muestra, sin embargo, la otra cara de la moneda, con un endeudamiento neto de 1.353 millones de euros, lo que supone seis veces más que los 222 millones contabilizados al cierre del primer trimestre del pasado año. Probablemente este último dato explique mucho mejor la historia reciente que ha protagonizado Euskaltel y también algunas de las razones por las que sus accionistas históricos quieren pelear ahora hasta el último centavo de la venta efectuada en 2012 a los más avezados gestores de los fondos; unos procedentes de la antigua filial española de Lehman Brothers y otros responsables de las inversiones de la familia Bonomi en nuestro país.

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