acumula 1.000 millones de minusvalías

Sacyr hace una provisión millonaria por Repsol y recomprará bonos de alto riesgo

La constructora destinará parte de las plusvalías de Testa a dotar el agujero de 1.000 millones que acumula en la petrolera, además de repagar bonos con rentabilidades del 25%

Foto: El presidente de Sacyr, Manuel Manrique. (Reuters)
El presidente de Sacyr, Manuel Manrique. (Reuters)

Sacyr presenta este viernes los resultados del 2015, que estarán influidos por las plusvalías obtenidas por la venta de Testa y las fuertes pérdidas acumuladas por la inversión en Repsol. La constructora anunciará previsiblemente una nueva provisión millonaria por el desplome de la cotización de la petrolera, al tiempo que anunciará la recompra de una emision de bonos de 200 millones cuyo valor de conversión está un 86,8% por encima del valor de las acciones de la compañía de servicios.

Según indican fuentes financieras, Sacyr hará una nueva puesta en valor de su participación del 8,7% en Repsol, la cual la tiene ahora mismo contabilizada en libros a 17,5 euros por título. El problema es que la empresa energética cotiza actualmente a 8,5 euros, por lo que el deterioro es de más del 50%. En concreto, la constructora tiene su paquete tasado en 2.195 millones, cuando en realidad el valor de mercado es de 1.066,15 millones. Por tanto, el agujero supera los 1.100 millones de euros.

Aunque la empresa ya hizo una provisión en los resultados del tercer trimestre de 373 millones de euros para adaptar su balance a la caída que las acciones de Repsol ya registraban al cierre del pasado mes de septiembre, Manuel Manrique ha decidido realizar un nuevo ajuste para evitar cualquier advertencia del auditor. Aunque se desconoce la cifra exacta, fuentes del sector aseguran que la nueva dotación será como mínimo similar a la anterior o incluso superior.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La compañía cree que puede asumir este coste con relativa comodidad por las plusvalías obtenidas por la venta de Testa, la división inmobiliaria que traspasó el pasado año a Merlin Properties por 1.793 millones. De esta cantidad, ya destinó 600 millones a amortizar parcialmente el crédito con el que financió la compra de Repsol, del que aún le que queda que pagar 1.665 millones. Una cantidad que supera en casi otros 600 millones el valor actual de la participación, por lo que Ernst & Young (EY) advertirá de esta anomalía si Sacyr no hace una corrección severa de su posición.

Recompra de bonos de allto riesgo

Además de este ajuste contable, el grupo participado por la familia Carceller tiene que hacer frente al canje de una emisión de bonos lanzada en 2011 con un precio de conversión de 10,61 euros, un 86,80% por encima de la cotización de mercado de Sacyr. La conversión se hará efectiva el próximo 1 de mayo y los inversores institucionales, a sabiendas de la encrucijada de Sacyr, han comenzado a tomar posiciones. Hasta el punto de que los bonos, que estaban siendo retribuidos con un cupón trimestral del 6,5%, han visto como su rentabilidad se ha disparado un 150%. Cuando empezó el año, esta emisión se cambiaba en la Bolsa de Francfort, donde cotizan, con un rendimiento del 9,7%, pero el pasado martes ya daban una rentabilidad del 25%. El miércoles retrocedieron hasta el 18,9%.

En mayo de 2014, Sacyr hizo otra emisión de bonos, en esta ocasión de 250 millones, con un cupón fijo anual del 4% y vencimiento en 2019. El precio de conversión de estos títulos de renta fija se estableció en 5,725 euros, un 75,52% por encima de la cotización actual. En ambos casos, los bonos son canjeables a petición de los inversores por acciones ordinarias existentes y/o convertibles. Evidentemente, dada las divergencias entre los precios, los institucionales, especialmente los de la primera emisión, no van a solicitar la conversión, por lo que Sacyr tendrá que recomprar o repagar la emisión, con la sensible salida de caja de una compañía que tiene un litigio de más de 2.000 millones con Panamá por los sobrecostes de la ampliación del Canal.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau (d), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (EFE)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau (d), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (EFE)

Para los bonos que expiran en 2019 aún faltan tres años para su vencimiento, pero actualmente el mercado ya descuenta problemas en el futuro. Estos títulos cotizan actualmente al 75% de su valor original, por lo que ya han perdido un 25%, mientras que la rentabilidad que ofrecen a los inversores supera el 12%. En ambos casos, se trata de rendimientos que solo ofrecen compañías definidas como 'high yield' o alto riesgo. 

Sacyr ha declinado hacer ningún comentario oficial sobre esta información, si bien ha apuntado que está analizando las diversas opciones que más rentable sean para la compañía. Además, puntualizan que el grupo siempre ha cumplido con sus obligaciones financieras con los inversores.

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