por el desplome de la cotización y del crudo

Repsol hace un agujero de 3.000 millones en los balances de Caixabank y Sacyr

Tanto el banco dirigido por Fainé como la constructora tendrán que hacer fuertes provisiones que ponen en riesgo las cuentas de resultados de 2015 y el pago de dividendos

Foto: El presidente de Repsol, Antonio Brufau (d), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (Reuters)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau (d), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (Reuters)

El desplome del precio del crudo ha hundido la cotización de Repsol hasta niveles no vistos en 20 años, una caída que va a tener graves consecuencias en las cuentas de resultados de sus dos mayores accionistas, Caixabank y Sacyr. El banco presidido por Isidre Fainé acumula un agujero de casi 2.000 millones de euros por su participación del 12% en la petrolera, por lo que en estos momentos debate con su auditor cuánto tendrá que provisionar contra los beneficios de 2015.

Caixabank es dueña del 11,7% de Repsol, participación que tiene contabilizada en su informe anual en 3.413,2 millones de euros. Pero a precios de mercado, ese paquete tiene un valor de apenas 1.525 millones. En consecuencia, las minusvalías latentes se acercan a los 1.900 millones de euros, debido a que la institución financiera tiene tasada en libros cada una de sus acciones a cerca de 17,5 euros, frente a los 9,3 a los que cotiza actualmente.

La entidad dirigida por Fainé lleva semanas discutiendo con Deloitte, el auditor del grupo, si debe provisionar total o parcialmente el agujero por la inversión en Repsol. Aunque oficialmente Caixabank podría incluso no tener que hacer ninguna dotación por el método al que consolida su participación, lo cierto es que el banco se va a ver forzado a reconocer al menos un deterioro de la mitad de las minusvalías, dada la entrada en vigor de la nueva ley de auditorías en 2017. Por tanto, los analistas esperan que aflore pérdidas relevantes contra las cuentas de 2015.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

De cara a la entrada en vigor de esta normativa, las firmas que supervisan las cuentas de las empresas cotizadas van a ser más prudentes que nunca a la hora de rubricar los números de 2015, con el objetivo de evitar que en el próximo ejercicio sus clientes tengan que aflorar anomalías en sus estados contables. Es decir, van a subir el rasero a la hora de no permitir determinadas licencias con que las compañías aparcaban el reconocimiento de determinados problemas que afectan a sus resultados.

Los responsables de auditoría de Caixabank ya han realizado un test de deterioro sobre su inversión en Repsol que, además de tomar en cuenta la tasa de crecimiento de los países en los que está presente, se basa en dos claves: una variación del precio del petróleo de -10 o +10 dólares el barril Brent y de -10 o +10% el tipo de cambio del euro con el dólar. En los últimos 12 meses, el crudo se ha desplomado un 33%, al pasar de los 54 a los 33 dólares, mientras que la moneda europea se ha depreciado desde las 1,18 hasta las 1,09 unidades por cada billete verde.

El problema adicional que tiene Caixabank en Repsol es que en noviembre de 2013 realizó una emisión de bonos canjeables sobre el 2,5% del capital de la petrolera por 594,3 millones de euros. El precio mínimo de canje de los bonos por cada acción de Repsol quedó fijado en 18,25 euros, y el precio máximo en 22,81 euros. Al vencimiento, previsto para el 22 de noviembre de este año, los inversores recibirán las acciones que resulten de dividir el valor nominal de los bonos entre un precio que estará entre el mínimo y el máximo de canje, dependiendo del valor de mercado de Repsol. De producirse la conversión, Caixabank se anotaría unas minusvalías significativas, de mantenerse el valor de la petrolera por debajo de la horquilla acordada, pese a que la entidad tiene contratados una serie de derivados para protegerse de la potencial caída.

Sacyr debe más de lo que tiene

La situación en Sacyr es similar o ligeramente peor dados los recursos propios de la constructora. La empresa presidida por Manuel Manrique es dueña del 8,7% de Repsol, paquete que tiene contabilizado en 2.131,5 millones de euros. Sus 121,8 millones de acciones tienen un valor de mercado de 1.133 millones de euros, por lo que las minusvalías se aproximan a los 1.000 millones, más de lo que el grupo constructor vale en bolsa.

El presidente de Sacyr, Manuel Manrique. (Reuters)
El presidente de Sacyr, Manuel Manrique. (Reuters)

Sacyr ya provisionó contra los resultados del tercer trimestre 373 millones, al deteriorar el valor de sus acciones desde los 21,1 euros a que las tenía apuntadas en su balance hasta los 17,5 euros. Hay que recordar que cuando la compañía hizo su primera inversión en la petrolera hace 10 años, pagó 26 euros por cada título, nivel que nunca ha recuperado en bolsa. Por su primer 9,23% -llegó a tener el 20%- abonó 2.855 millones.

Por si fuera poco, Sacyr aún debe 1.662 millones de euros a los bancos por la participación actual del 8,7%, más de lo que valen las acciones, que son la garantía de ese préstamo sindicado renovado a principios de 2015. El próximo vencimiento es el 31 de enero de 2018.

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