DECLARACIONES DE JOSÉ MANUEL VARGAS

Aena cumple un año en bolsa: una historia de éxito o una oportunidad perdida

“La OPV ha sido el despegue para convertir Aena en un líder global asociado al crecimiento de España como gran potencia del turismo mundial”, asegura José Manuel Vargas

Foto: El presidente de Aena, José Manuel Vargas, realiza el tradicional toque de campana que señala la salida a bolsa del gestor aeroportuario. (EFE)
El presidente de Aena, José Manuel Vargas, realiza el tradicional toque de campana que señala la salida a bolsa del gestor aeroportuario. (EFE)

Dicen los biógrafos que después de intensos años tallando el mármol y cuando ya estaba a punto de culminar la creación de su monumental MoisésMiguel Ángel se quedó tan asombrado del extraordinario naturalismo de su obra que estremeció el cincel contra la escultura mientras exclamaba convencido: ¿Por qué no hablas? Algo de esto podría ocurrirle también a Ana Pastor con Aena, sin duda la operación más exitosa del Ministerio de Fomento en toda la pasada legislatura. Ahora que se cumple justo un año de la OPV no son pocos dentro y fuera del Gobierno los que suspiran cuestionando por qué se vendió tan barato el gestor aeroportuario. La respuesta está clara: porque el Estado se reservó la mayoría de capital en una empresa que ha llegado a valer prácticamente el doble que cuando salió a bolsa.

La colocación en los mercados de la compañía que gestiona la red pública de aeropuertos ha evidenciado el afán con que unos se esmeran en lograr resultados mientras otros se empeñan en criticar lo conseguido. Cuando los responsables de la oferta pública fijaron el precio final en 58 euros no faltaron voces que denunciaron el afán recaudatorio de una operación que, en principio, había sido subastada con el núcleo duro de accionistas privados en torno a un techo máximo de alrededor de 50 euros. Ahora que la compañía ha llegado a cotizar por encima de los 100 euros los ecos resuenan para criticar la timidez de los vendedores a la hora de maximizar el beneficio de la que ha sido la más importante OPV llevada a cabo en Europa desde 2011 y en España desde 2007.

 

Sea como fuere, lo verdaderamente trascendente más allá del debate entre sofistas reside en los fundamentos de una empresa que ha generado un valor para sus accionistas de más de 14.000 millones de euros y todo ello teniendo en cuenta que sólo se ha colocado el 49% del capital. Aena no deja de ser un espécimen extraño en bolsa, una empresa cotizada pero con mayoría de capital público, que el Estado se resiste a privatizar del todo en tanto en cuanto no exista una regulación que permita atar en corto las decisiones estratégicas de su gobierno corporativo. Como dice un alto cargo y responsable todavía de la política económica llevada a cabo por el Partido Popular: “Aena es una empresa demasiado estratégica como para dejarla en manos exclusivamente privadas”.

Los bancos y el Consejo de Privatizaciones apostaban por sacar a bolsa hasta el 60% pero el Gobierno no quiso perder el control de una empresa estratégica

Los bancos de inversión y el propio Consejo Consultivo de Privatizaciones habían apostado por la conveniencia de una colocación mínima del 60% que sirviera de atractivo en un mercado que hace un año se las tenía todavía tiesas con España. Más o menos lo que puede ocurrir de aquí a poco tiempo si persiste la incertidumbre política de cara a la formación de un Gobierno estable. En todo caso, la mayor parte de los ministros y asesores de Rajoy en materia económica se pusieron de acuerdo en blindar la OPV por debajo de la mayoría de capital, convencidos de las expectativas que a fin de cuentas ofrecía una entidad sometida desde hacía tres años a un permanente proceso de ajuste y saneamiento interno.

Al igual que el Moisés de Miguel Ángel la remodelación de Aena ha sido de las que hacen época, con la diferencia de que la empresa puede ahora hablar por boca de unos resultados que la convierten en el mayor operador aeroportuario del mundo con un total de 240 millones de pasajeros. La compañía gestiona dos de los principales aeropuertos de la Unión Europea, como son el Adolfo Suárez de Madrid-Barajas y el de El Prat en Barcelona, además de otros cinco con más de ocho millones de pasajeros anuales. Aena cuenta con 46 aeropuertos y dos helipuertos en España además de otros quince repartidos entre MéxicoColombiaJamaica y el Reino Unido, donde opera el aeropuerto londinense de Luton.

Aena cumple un año en bolsa: una historia de éxito o una oportunidad perdida

La capacidad disponible de estas infraestructuras alcanza los 335 millones de pasajeros anuales y se considera suficiente para atender los crecimientos esperados del tráfico aéreo hasta el horizonte de 2025, tanto a nivel de red como en los principales aeropuertos. De ahí la necesidad de asegurar el mantenimiento conjunto de todas las instalaciones evitando cualquier tentación de venta individualizada que pueda dar al traste con el desarrollo estratégico de la que aspira a ser una de las más importantes multinacionales de bandera. No en vano, los aeropuertos españoles de Anea llevan 26 meses consecutivos de crecimiento a nivel agregado y han alcanzado en 2015 los 207,4 millones de pasajeros, segundo mejor año de la historia sólo por detrás del record de 210,5 millones de viajeros contabilizado en 2007.

El presidente de Aena afirma que “la compañía ha experimentado en los últimos años un cambio cultural interno basado en criterios de gestión privada”

La compañía que preside José Manuel Vargas ha alcanzado una velocidad de crucero que permite ahora dosificar sus inversiones a un máximo anual de 450 millones, según el plan de negocio vigente hasta 2019. La salida a bolsa ha marcado un claro punto de inflexión tras una década de frenesí que se tradujo en un gasto medio de capital de 1.200 millones por año. Las alegrías de la era de la abundancia obligaron más tarde a un esfuerzo de racionalización que ha sido determinante para levantar primero el vuelo y aterrizar después con plena seguridad en el mercado de valores. A día de ayer, y a pesar de la tendencia bajista de la bolsa en lo que llevamos año, Aena registra una revalorización cercana al 70% y forma parte del Ibex 35 desde junio con una calificación crediticia de ‘Investment grade’ asignada por Moody’s y Fitch.

“Aena es hoy en día una compañía reconocida a nivel internacional y que cuenta con un equipo profesional de primer nivel, lo que constituye un indudable valor sobre el que se puede apalancar el crecimiento futuro de la empresa”, señala el presidente del gestor aeroportuario. El grupo que dirige Vargas desde principios de 2012 ha llevado a cabo estos cuatro años una importante operación de rescate y salvamento con objeto de asegurar la viabilidad de una empresa que vivía apoyada en las muletas del Estado. El presidente de Aena considera que “el plan de transformación se ha sustentado en la adopción de criterios de gestión privada que han permitido introducir un cambio cultural dentro de la compañía”.

Sobre este principio de actuación los gestores de Aena han afrontado una profunda operación quirúrgica que ha pasado simultáneamente por la adecuación de las tasas aeronáuticas, el crecimiento de ingresos comerciales y la mejora de eficiencia vía recorte de gastos. Todo ello con un ajuste de inversiones y un claro enfoque de desarrollo corporativo en los mercados exteriores: “Es verdad que durante estos años ha sido necesario abordar medidas drásticas y severas que ahora han dado sus frutos pero que en su momento necesitaron el apoyo y la determinación del Ministerio de Fomento”, señala el presidente de Aena en un claro reconocimiento a la labor de Ana Pastor.

Aena ha entrado en el top-ten del Ibex con una revalorización del 65% y unos beneficios estimados por los analistas de 750 millones al cierre de 2015

La metamorfosis a la que alude el máximo responsable de la compañía se ha sustanciado con un ajuste del antiguo marco de precios de los aeropuertos que era financieramente inviable. La reforma ha dado paso a un sistema mucho más transparente, eliminando el déficit tarifario para la compañía y asegurando la congelación de las tarifas para las compañías aéreas en un horizonte de diez años. El nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) que estará vigente hasta 2021 viene siendo negociado desde hace unas semanas con las asociaciones de aerolíneas sobre una base de reducción de precios del 1,9 en 2016.

La llamada ‘pax tarifaria’ de Aena responde a un compromiso institucional amparado por el Gobierno y que la empresa puede cumplir gracias a un proceso de adelgazamiento de gastos que ha supuesto ahorros de casi 300 millones durante los últimos cuatro años. En este marco de actuación se incluye el plan social de desvinculaciones voluntarias pactado en 2013 con los sindicatos y que ha supuesto un recorte del 11% de la plantilla, equivalente a 911 trabajadores. Al mismo tiempo, la compañía ha conseguido incrementar más del 40% sus ingresos comerciales llevando a cabo actuaciones tan decisivas como fue la célebre subasta de las duty free, que ha permitido subir decisivamente el canon de las tiendas hasta alcanzar los 2.100 millones de euros en un periodo de siete años.

El resultado es una multinacional que ha dejado atrás la estela de pérdidas para alcanzar en 2015 un beneficio estimado por los analistas en torno a los 750 millones de euros con un ratio de deuda sobre ebitda que ha pasado de 14 veces a menos de cinco en cuatro años. Todo ello otorga a Aena un lugar preferente en las carteras de los grandes inversores y fondos institucionales, que han colocado al valor en el top-ten del Ibex por capitalización disfrutando de unos parámetros realmente envidiables, pero sobre los que José Manuel Vargas se resiste a lanzar las campanas al vuelo: “La salida a bolsa ha sido un éxito, pero es sólo el despegue de una oportunidad histórica para hacer de Aena un líder global asociado al crecimiento de España como gran potencia del turismo mundial”.

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