si consigue salvar el concurso de acreedores

La nueva Abengoa necesitará un préstamo extraordinario de 1.000 millones de euros

La compañía, que hoy aprobará el plan estratégico que supondrá reducir a la mitad su tamaño, aún requerirá una fuerte inyección de dinero una vez que alcance el acuerdo con bancos y bonistas

Foto: Una torre de la planta solar de Abengoa en Sanlúcar La Mayor. (Reuters)
Una torre de la planta solar de Abengoa en Sanlúcar La Mayor. (Reuters)

El consejo de administración de Abengoa se reúne hoy para aprobar el plan estratégico diseñado por Alvarez & Marsal para redimensionar una compañía que a medio plazo tendrá la mitad del tamaño que hace un año. Pero la hoja de ruta no será válida si no se cierra un préstamo extraordinario de entre 800 y 1.000 millones, adicional a la capitalización de la deuda que hagan los acreedores.

Fuentes próximas a Abengoa reconocen sin ambages que si se superan los dos próximos 'match-ball', la llegada de un crédito urgente de 160 millones y el acuerdo con la banca y los bonistas para rebajar la deuda en casi un 70%, a partir de marzo será necesaria una inyección de liquidez de entre cinco y seis veces el valor actual de mercado del grupo de ingeniería.

La empresa andaluza reconoció a principios de agosto de 2015 que debía hacer una ampliación de capital de 650 millones, cifra que se mantuvo cuando anunció el acuerdo fallido con Gestamp. Pero la corporación industrial burgalesa exigía una inyección de liquidez de 1.500 millones que la banca se negó a darle. Los acontecimientos posteriores, con la petición voluntaria del concurso de acreedores el 25 de noviembre, habían dejado a un lado la exigencia de fondos extraordinarios para mantener la actividad, dado que lo más prioritario era evitar la quiebra mediante la recepción de un crédito de 113 millones antes de fin de año y otro adicional para los dos próximos meses, que está en curso.

Las cifras que manejan Abengoa, la banca y los bonistas oscilan entre los 800 y los 1.000 millones, más de lo que la empresa consideraba necesario

Si, como se espera, llegan los 160 millones extra que han ofrecido los bonistas y que Abengoa aceptará pese al altísimo tipo de interés, y se alcanza un acuerdo con los bonistas y la banca para reducir en 6.000 millones la deuda -hasta dejarla en 3.000 millones- mediante capitalización y quita, la nueva compañía necesitará además otra inyección de dinero de grandes dimensiones.

Las cifras que manejan el presidente de Abengoa, José Domínguez Abascal, asesorado por Lazard, la banca, con la ayuda de KPMG, y los bonistas, que van de la mano de Houlihan Lokey, oscilan entre los 800 y los 1.000 millones, más de lo que la empresa consideraba necesario cuando admitió sus primeros problemas hace ahora cinco meses.

Sin dividendos

La cuestión es quién pondrá este dinero nuevo, porque la banca y los bonistas ya habrán hecho un sacrificio ímprobo al aceptar, de una manera u otra, pérdidas de hasta el 70% de lo prestado. De hecho, el plan operativo que se presenta hoy al consejo incluye de forma tácita la condonación de 6.000 de los 9.000 millones de deuda corporativa que aún arrastra el grupo, por lo que 'a priori' no parece muy viable que los acreedores se rasquen de nuevo el bolsillo.

Torres solares en Sevilla. (Reuters)
Torres solares en Sevilla. (Reuters)

Además, no hay que olvidar que el grupo no pagará dividendos durante un tiempo prolongado, hasta que se estabilice su cuenta de resultados y la proporción entre la deuda nueva y el beneficio operativo esté por debajo de dos veces, por lo que aún será menos atractiva para los compradores. Tras el canje de acciones viejas por nuevas mediante la capitalización, el ratio entre deuda y ebitda aún estará por encima de cinco.

Abengoa ha intentado en varias ocasiones sin éxito encontrar un inversor industrial o financiero que diera robustez a su balance. El diario 'Expansión' ha publicado que desde fondos árabes a chinos, pasando por Blackrock, Gestamp, Ferrovial y Vinci, han querido entrar en la empresa sevillana, pero lo cierto es que ninguno de estos potenciales candidatos ha llegado a poner una oferta seria encima de la mesa. A partir de marzo, una vez que se superen los dos últimos escollos, no podrá haber más dilaciones.

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