la empresa no tiene más activos para pignorar

Guerra entre bancos y bonistas por las garantías crediticias para salvar Abengoa

Los tenedores de la deuda exigen a la compañía que convenza a la banca para que libere las garantías que tomaron por el doble del importe que prestaron en Navidad para la nueva línea de liquidez

Foto: Foto: Reuters.
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Lejos de alcanzar un acuerdo, los dos colectivos acreedores de Abengoa, bancos y bonistas, siguen enfrentados por quién pone y cómo los entre 150 y 170 millones de euros necesarios para que la compañía andaluza evite el concurso de acreedores. Los tenedores de la deuda institucional están dispuestos a inyectar esa cantidad de dinero siempre y cuando los prestamistas les traspasen las garantías que tomaron en diciembre por más del doble del importe concedido, cuando la empresa está al borde de la quiebra. Además, exigen un tipo de interés del 15%, que a la empresa y a la banca les ha parecido excesivo.

El pasado día de Nochebuena. Abengoa recibió los 106 millones (más siete bajo otro formato) con los que pudo hacer frente a los nóminas y a la extra de Navidad de sus más de 14.000 trabajadores y a los pagos a proveedores más inmediatos. La ingeniería, que no había podido acometer el abono de los intereses de varias emisiones de bonos, aceptó las condiciones del nuevo crédito, con un tipo de interés del 5% y, lo más llamativo, con garantías por 271 millones, más del doble del volumen prestado.

La explicación era que la banca le había otorgado otra línea de financiación en septiembre por hasta 165 millones, de los que Abengoa había utilizado 125. Aparentemente, los acreedores no habían tomado garantía alguna en este préstamo, por lo que cuando finalmente, tras muchas reuniones en falso, accedieron a darle más dinero para que no entrase directamente en concurso, tomaron como contrapartida acciones de Abengoa Yield, la filial americana (ahora Abengoa Atlantic), por los 106 millones nuevos y los 165 anteriores. En total, 271 millones, 2,5 veces el importe concedido el 24 de diciembre.

Foto: Reuters.
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Los bonistas no se creen esta argumentación del conocido como 'G7', formado por Banco Santander, Caixabank, Sabadell, Bankia, Popular, HSBC y Crédit Agricole. Al contrario, sospechan que sus compañeros de esta aventura fallida tomaron garantías excesivas y que, en el caso de llegar finalmente a un concurso de acreedores, el administrador denunciaría la maniobra en el juzgado de lo mercantil. 

Por su parte, la banca acusa a los bonistas de dar la inyección de liquidez a un tipo de interés del 15%, más otro adicional del 10% al vencimiento. Un precio que los bancos y la compañía consideran un abuso en toda regla.

Cheque en el aire

Ayer, los bonistas trasmitieron al presidente de Abengoa, José Domínguez Abascal, que para inyectar los hasta 170 millones imprescindibles para continuar activa debe exigir a la banca que liberen garantías por esta cantidad, o lo que es lo mismo, con las que se hicieron el día antes de Navidad por más del doble del importe prestados. Sin esta condición, los comités de riesgos de los bonistas, entre los que están Blackstone y Centerbridge, no autorizarán el nuevo cheque.

Estas garantías son acciones de Abengoa Atlantic, compañía que cotiza en Wall Street y de liquidez inmediata, ya que pueden ser vendidas sobre la marcha. De hecho, el mercado sospecha que algunos de los acreedores ya se han desprendido de los títulos, que han perdido la mitad de su valor respecto al precio al que salieron a bolsa y un 14% desde que las acciones fueron pignoradas por la banca. Actualmente, capitaliza unos 1.600 millones de euros. Abengoa es dueña de un 43%, si bien todas las acciones son garantía de préstamos y bonos firmados en los últimos 12 meses.

Si la compañía dirigida por Domínguez Abascal salva este nuevo 'match ball', en febrero comenzarán las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre la capitalización de la deuda en manos de los bancos y de los bonistas. A día de hoy, no habrá quita técnicamente hablando, si no canje de pasivo por títulos de Abengoa, por lo que tanto los tenedores de los bonos como el G7 pasarán a ser los mayores accionistas. Se confía en encontrar un punto de encuentro antes de que el 28 de marzo expire el plazo para que la compañía entre oficialmente en concurso, lo que dificultaría aún más su futuro. Mientras tanto, aún se espera el diseño final del plan estratégico y el mapa de la deuda del grupo, factores fundamentales para tomar ninguna decisión corporativa.

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