el lunes presenta el nuevo plan estratégico

Abengoa recortará 1.700 empleos en España y acepta el crédito draconiano al 25%

La compañía andaluza hará un nuevo sacrificio al firmar el préstamo urgente concedido por los bonistas, al tiempo que ajustará una cuarta parte su plantilla en Andalucía

Foto: Exterior del complejo de Abengoa Water en Dos Hermanas (Sevilla). (EFE)
Exterior del complejo de Abengoa Water en Dos Hermanas (Sevilla). (EFE)

Abengoa ya sabe con exactitud de cirujano cuánta deuda arrastra y qué pasivo financiero tendrá una vez que empiece su nueva etapa si consigue superar, como pretenden todas las partes, el preconcurso de acreedores. Según varias fuentes implicadas en las negociaciones, la empresa andaluza pasará de tener una deuda corporativa de 9.000 millones a tan solo 3.000 gracias a que los bancos y los bonistas aceptarán condonarla mediante capitalización y quitas hasta 6.000 millones. Un esfuerzo que también se trasladará a la plantilla, que se verá reducida en España en unas 1.700 personas.

La compañía ya tiene el mapa del pasivo encargado a KPMG por orden de la banca para conocer con detalle cuánto adeuda y en concepto de qué. El informe de la consultora, pagado por la propia Abengoa, ha dado como resultado una deuda corporativa de 8.000 millones, más otros 1.000 en 'factoring'. De la primera cantidad, unos 3.800 millones están en manos de los inversores institucionales (bonistas) y unos 4.200 corresponden a préstamos bancarios. Los otros casi 12.000 millones de exposición bancaria total se corresponden a unos 5.000 millones de avales y a otros 7.000 vinculados a Atlántica Yield, que no consolidan en la matriz.

Una vez diseccionado el estado de situación, Abengoa está negociando con la banca y con bonistas cuánta deuda podría soportar la nueva compañía una vez aplicado el plan estratégico elaborado por Álvarez & Marsal, y que consiste en la reducción de un 40% de los ingresos y del ebitda. La empresa pasará de facturar 7.500 millones a unos 4.500 millones, mientras que el beneficio operativo se reducirá hasta los 600 millones, frente a los 1.400 de 2014, último año fiscal cerrado.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Con este nivel de ebitda, las partes coinciden en señalar que Abengoa tan solo podría aguantar una deuda de 3.000 millones, por lo que los acreedores deberán condonarle los 6.000 millones que restan para llegar a los 9.000 que salen del reciente informe de KPMG. Un perdón que se sustanciaría mediante una conversión de la deuda en capital, con una evidente pérdida sobre el importe del dinero prestado, una quita directa o una combinación de ambas fórmulas.

Un esfuerzo que tendrá sus consecuencias en el volumen de la plantilla en España. Abengoa cuenta con 24.000 empleados, 6.700 de los cuales operan principalmente en Andalucía. Según el nuevo cuadro de mandos, la compañía se verá obligada a reducir el número de trabajadores en unos 1.700, hasta dejar la fuerza laboral en cerca de 5.000 personas. El pasado 15 de enero, el grupo reconoció que ha llevado a cabo unos 500 despidos, sobre todo de personal eventual o con contratos temporales, pero declinó concretar el ajuste total en una reunión con los sindicatos. A nivel global, de la multinacional podrían salir cerca de 10.000 empleados, muchos de los cuales serían por la venta de filiales.

Pagará un precio draconiano

Foto: Reuters.
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Por otra parte, Abengoa admite que no tendrá más remedio que aceptar las agresivas condiciones que los bonistas le exigen para recibir los 160 millones necesarios para evitar el concurso de acreedores y seguir activa durante los dos próximos meses. Los inversores institucionales le ofrecen ese crédito a un tipo de interés inicial del 15%, más otro del 10% a la fecha de vencimiento, un año.

Un precio muy elevado, que supera tres veces -5%- el que pactó con la banca cuando le inyectó 103 millones de euros el 24 de diciembre para abonar las nóminas y las pagas extraordinarias de Navidad, pero que Abengoa firmará al no haber otra alternativa. La compañía está tratando de reducir ligeramente ese elevado tipo de interés, pero es consciente de que su delicada situación crediticia le obliga transigir con estas financiaciones tan caras.

La situación no es nueva para la empresa andaluza. El pasado 30 de octubre, cuando muchos bancos ya le habían cerrado el grifo de la liquidez, la compañía pactó con Talos Capital, vehículo del fondo británico The Children Investment (TCI), un préstamo de 130 millones de dólares en unas condiciones también draconianas. Según ha podido saber El Confidencial, aquella financiación fue concedida en varios tramos, con un diferencial o precio del 15% a dos años y del 20% a un año.

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