LA FINANCIACIÓN DE KOPLOWITZ, EN EL AIRE

BBVA enseña los dientes a Slim y se hace de rogar ante la nueva ampliación de FCC

El banco que preside Francisco González es el último de todo el G-6 que todavía se resiste a emitir su autorización para que FCC amplíe capital sin diluir todavía más a Esther Koplowitz

Foto: El presidente de BBVA, Francisco González. (EFE)
El presidente de BBVA, Francisco González. (EFE)

El que algo quiere, algo le cuesta. O, al menos, eso es lo que parece decirle Francisco González a Carlos Slim ante la parsimonia con que el BBVA está respondiendo a las urgencias de FCC para poner en marcha su flamante ampliación de capital por importe de 709 millones de euros. La operación es clave en el largo y complejo proceso de saneamiento que vive en los últimos años la constructora, pero está condicionada a la autorización previa de los bancos acreedores por cuanto que implica una nueva quita de un mínimo del 15% sobre el grueso del contrato de financiación suscrito a mediados de 2014.

El magnate mexicano, en su calidad de socio de referencia y primer accionista destacado de la constructora, alcanzó un acuerdo de principio antes de finales de año con el denominado G-6, formado por los bancos Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Popular y Sabadell. El pacto permitió aprobar la ampliación en el consejo de administración que FCC celebró el 17 de diciembre, pero la comunicación enviada a la CNMV dejaba claro que el aumento de capital estaba sometido a la condición suspensiva de los célebres 'waivers' o autorizaciones individuales por parte de cada una de las citadas entidades acreedoras.

Los nuevos jefes de FCC se planteaban la conveniencia de efectuar lo que se conoce como una ‘subasta holandesa’ entre los bancos, a fin de establecer un marco de adhesiones a la ampliación que permitiera utilizar 300 millones de la nueva inyección para amortizar un mínimo de 345 millones de su pasivo financiero. Este descuento podría ser superior dependiendo de la oferta de los propios acreedores, y en todo caso estaría orientado a rebajar el peso del llamado tramo B de casi 500 millones de euros convertibles en acciones y por el que la compañía está pagando un interés realmente grotesco de más de dos dígitos.

El 'waiver' del BBVA para el aumento de capital de FCC se esperaba para el pasado día 7, toda vez que los demás bancos han dado ya su respectiva autorización

La constructora confiaba en disponer de las propuestas a la vuelta de vacaciones, y de hecho todas las entidades, con excepción del BBVA, han contestado afirmativamente a la quita mínima del 15%. El visto bueno del banco que preside FG se esperaba para el pasado día 7 como una especie de regalo de Reyes que se está haciendo de rogar en demasía, para mayor desasosiego de todos los agentes interesados en la operación.

Esther Koplowitz. (Gtres)
Esther Koplowitz. (Gtres)

Fuentes conocedoras de las negociaciones con los bancos afirman que la ampliación no corre ningún peligro, pero del mismo modo admiten que el BBVA quiere enseñar los dientes al multimillonario mexicano y demostrarle que no siempre va a ser él quien marque los tiempos de sus diferentes incursiones empresariales en España. El contratiempo no afecta tanto a Inversora Carso, el brazo financiero de Slim, como a B-1998, la sociedad patrimonial de Koplowitz, que necesita cerca de 160 millones para asegurar la suscripción de las nuevas acciones en la participación alícuota que ahora ostenta en su empresa, equivalente a un 22,4%. 

La capacidad de financiación de B-1998 está vinculada con el aumento de capital de FCC, pero si los bancos no terminan de echar el resto en favor de los antiguos dueños de la empresa, tendrá que ser el propio Slim quien salga al quite de su socia en España. Dicho con otras palabras, Inversora Carso tendrá que avalar a B-1998, lo que estimulará el celo supervisor de la CNMV, que está buscando desesperadamente pruebas que obliguen al magnate mexicano a evidenciar el control efectivo sobre la constructora y lanzar una opa, en consecuencia, sobre el 100% del capital.

Slim tiene argumentos para evitar la OPA en Realia pero lo que verdaderamente interesa a la CNMV es que el inversor mexicano lance la OPA en FCC

La Comisión de Valores quiere saber si las acciones de Esther Koplowitz servirán como prenda de garantía ante un eventual préstamo concedido por Slim, lo que elevaría lo derechos políticos del grupo mexicano muy por encima de ese umbral del 30% a partir del cual se impone la necesidad de una oferta pública al resto de minoritarios. Es lo mismo que acaba de ocurrir en Realia, donde Inversora Carso ha superado el mencionado límite después de concluir la reciente ampliación de capital por valor de 87 millones de euros.

Slim ha pedido dispensa al regulador para evitar la opa en la compañia inmobiliaria bajo el argumento de que existe otro accionista que supera dicho porcentaje y que no es otra que la propia FCC, con casi el 37% de los derechos de voto en Realia. La Ley del Mercado de Valores faculta dicha exoneración, si bien es una decisión potestativa de la CNMV. El organismo que preside Elvira Rodríguez no puede dar rienda suelta a las suspicacias que generaría un eventual trato de favor a Slim, pero podría aceptar la tesis de su interlocutor si el gran jefe mexicano de FCC se muestra también generoso y hacer valer su posición predominante en la constructora con todas las consecuencias, opa incluida.

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