investiga si hay garantía sobre acciones

La CNMV busca pruebas en la nueva ampliación de FCC para pedir una OPA a Slim

La CNMV ha estrechado el cerco sobre Slim para comprobar si la nueva ampliación de capital en FCC constituye la prueba evidente del control que el inversor mexicano ejerce en la constructora

Foto: El magnate mexicano Carlos Slim. (Reuters)
El magnate mexicano Carlos Slim. (Reuters)

Carlos Slim empieza a descontar la necesidad de llevar a cabo una oferta pública de adquisición (OPA) sobre la totalidad de las acciones de FCC. La operación se perfila como el epílogo natural de la ampliación de capital aprobada a mediados de diciembre por el consejo de administración de la constructora para sanear su propio balance y financiar de paso a sus dos grandes filiales, Realia y Portland Valderrivas. El precio de la eventual oferta a los minoritarios coincidiría con el de las nuevas acciones a emitir ahora y que ha sido fijado en seis euros por título.

Los pactos de familia entre el inversor mexicano y las sociedades patrimoniales de Esther Koplowitz constituyen desde hace tiempo un motivo permanente de investigación por parte de los equipos técnico de la CNMV. El organismo regulador que preside Elvira Rodríguez trata de encontrar indicios que evidencien el control efectivo de Slim en FCC, algo que se intuye en todo los ambientes cercanos a la compañía pero que es necesario demostrar con pruebas irrefutables. A partir de ahí, la OPA se convertiría en una exigencia legal para Inversora Carso, el vehículo financiero con el que circula en España el magnate mexicano.

La clave de las pesquisas llevadas a cabo por la Comisión de Valores y que puede resultar definitiva para el lanzamiento obligatorio de la oferta pública reside en las garantías que Slim va a otorgar a su ‘media naranja’ en FCC con vistas a facilitar el teórico equilibrio accionarial en el seno de la compañía. Con la ayuda inestimable e interesada del socio mexicano, Esther Koplowitz podrá asumir el coste de casi 160 millones de euros que supone la suscripción del nuevo aumento de capital pactado por la constructora con sus bancos acreedores.

El regulador quiere saber las garantías que Esther Koplowitz aporta a Slim para que el inversor mexicano le ayude a suscribir la nueva ampliación de FCC

La empresa familiar de Esther Koplowitz ha asegurado su intención de acudir a la suscripción en la parte proporcional que le corresponde como titular del 22,4% de FCC. Lo mismo ha hecho Inversora Carso en representación del 25,6% acreditado en el momento de aprobar la nueva ampliación de capital. Pero lo realmente llamativo para la CNMV es el compromiso asumido por Slim de ‘barrer’ cualquier título que quede pendiente de compra por parte de los minoritarios, lo que induce a pensar que el inversor mexicano ha dejado atrás todas las cautelas mantenidas hasta ahora para evitar el imponderable de esa OPA que viene barruntándose desde que selló su alianza con los antiguos dueños de FCC.

Esther Koplowitz. (EFE)
Esther Koplowitz. (EFE)

De hecho, Slim viene preparando de manera sigilosa el camino de lo que ha de ser su entronización como primer accionista destacado en el capital de FCC. A tal efecto, Inversora Carso ha estado comprando en las dos últimas semanas pequeños paquetes accionariales de la constructora que a día de hoy le otorgan una participación superior al 26% del capital. La emisión de nuevos títulos no hará sino reforzar la posición del inversor mexicano en un entorno cada vez más cercano a ese nivel del 30% que la ley establece como umbral a partir del cual se impone la necesidad de formular una oferta pública en bolsa.

Al margen de que se pueda superar o no dicha frontera, lo que ahora intriga a la CNMV es la garantía que Esther Koplowitz está dispuesta a aportar para granjearse la confianza y generosidad de su compañero accionarial. El organismo regulador indaga el alcance que un eventual préstamo por parte de Slim puede tener sobre las acciones de FCC en poder de la empresaria española y su sociedad instrumental, B-1998. Para los observadores más suspicaces, no tendría nada de extraño que el magnate asegurase su nuevo esfuerzo financiero tomando en prenda una cuota de la participación accionarial que todavía resta en poder del grupo fundador de la compañía constructora.

Inversora Carso ha ido aumentando en las últimas semanas su participación en FCC y la eventual OPA supondría una jugada parecida a la realizada en Realia

Después de un año haciendo y deshaciendo a su antojo en el seno de FCC lo que menos preocupa en estos momentos dentro del entorno de Slim es que el desenlace de la aventura empresarial termine con el requerimiento de una oferta pública y obligatoria. Entre otras razones porque Inversiones Carso ya se ha encargado de fijar con la nueva ampliación de capital el importe de la hipotética OPA en los seis euros. Una cifra que, naturalmente, está situada un escalón por debajo del precio en bolsa de la constructora, cuya cotización se situó al cierre de ayer en los 6,830 euros.

El empresario mexicano repetiría en este caso la misma jugada maestra llevada a cabo el pasado año con Realia, cuyo abordaje se precipitó tras desbancar a Hispania con una singular contraoferta en la que ofrecía un poco más que la socimi participada por George Soros, pero bastante menos del valor de mercado de la sociedad inmobiliaria. A estas alturas de la jugada, está claro que Slim ya no tiene aversión a rascarse el bolsillo, siempre y cuando las circunstancias, y la CNMV, le permitan marcar el precio del dulce a pagar.

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