fuerte caída de sus acciones

OHL, FCC y Sacyr sufren en bolsa las réplicas del 'terremoto Abengoa'

Una crisis como la de Abengoa no pasa de puntillas en los mercados en los que ocurre. El contagio se siente en el Ibex 35, con especial incidencia en el sector constructor

Foto: Instalaciones de Abengoa en Sevilla. (Reuters)
Instalaciones de Abengoa en Sevilla. (Reuters)

No son las mismas empresas. Ni tienen las mismas situaciones. Ni coinciden sus circunstancias. Ni falta que hace. Siempre que estalla una crisis como la de Abengoa, donde la gestión se encuentra en entredicho y la deuda se ha acabado apoderando de la realidad de la compañía, las réplicas de esa sacudida no se hacen esperar por parte de los inversores. La reacción consiste en poner en cuarentena a las cotizadas que comparten algún elemento con la protagonista del terremoto sin pararse a discriminar demasiado ni a fijarse en las diferencias. Y según fuentes del mercado, ese mecanismo de defensa es el que figura tras las fuertes caídas que las constructoras del Ibex 35 han sufrido este lunes. 

En especial, las más señaladas por el mercado han sido FCC, OHL y Sacyr, que tienen en su elevada deuda un lastre del que periódicamente se acuerdan los inversores y que ahora vuelve a pesar sobre las cotizaciones por el efecto contagio de los problemas de Abengoa. Las acciones de OHL se han dejado un 5,2%, hasta los 5,76 euros; las de Sacyr, un 4,5%, hasta los 2,132 euros; y las de FCC, un 3,8%, hasta los 5,97 euros. Los títulos de OHL no estaban tan bajos desde 2009, en tanto que los de Sacyr y FCC se encuentran en zona de mínimos desde 2013. 

La constructora presidida por Juan Miguel Villar Mir despidió el tercer trimestre con una deuda financiera neta de 5.793 millones, por encima de los 5.625 millones al cierre de 2014, que entonces suponía una ratio deuda/ebitda de 5,2 veces. En octubre, la empresa llevó a cabo una ampliación de capital por valor de 1.000 millones de euros para reducir deuda y financiar proyectos. 

En cuanto a FCC, cerró el tercer trimestre con una deuda financiera neta de 5.717 millones de euros, por encima de los 5.016 millones de finales de 2014, pero por debajo de los 6.300 millones que tenía a finales de septiembre de 2014. Al final del pasado ejercicio, la deuda neta equivalía a 6,2 veces el beneficio bruto de explotación (ebitda). 

Sacyr también ha movido ficha e los últimos meses para reducir su carga financiera. Con la venta de Testa a Merlin Properties, la constructora presidía por Manuel Manrique ha reducido su deuda neta hasta los 4.224 millones a cierre de septiembre. 

Fuentes del mercado aseguran que, ante episodios como el de Abengoa, estas oleadas de contagio "son inevitables". "Aunque no son agradables para las compañías que los sufren, sus esfuerzos deben centrarse en potenciar su transparencia, mostrar su estrategia y cumplir sus planes de desapalancamiento", añaden esas fuentes. 

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