diferentes estrategias de las marcas

Audi denuncia a su propia matriz por el caso Volkswagen con la venta de Seat a debate

Mientras Seat juega a la influencia, Audi saca pecho y hace demostraciones de fuerza de lo más aparentes. Toda una muestra de la complejidad y diversidad dentro del grupo alemán

Foto: Mariano Rajoy, durante su última visita a la factoría de Seat en Martorell. (EFE)
Mariano Rajoy, durante su última visita a la factoría de Seat en Martorell. (EFE)

Seat y Audi afrontan la crisis de Volkswagen (VW) de manera radicalmente diferente, según explican fuentes del grupo alemán: el resumen podría ser que Audi juega encima de la mesa mientras que la filial española prefiere hacerlo por debajo. Dos modos de buscar posicionarse para que la crisis de los motores diesel trucados les afecte lo menos posible y que demuestran la complejidad y diversidad dentro del grupo alemán.

Seat está intentando hacer valer su peso específico de manera discreta. Cuenta como principal aliado con el todopoderoso vicepresidente de compras, Francisco Javier García Sanz. Pero no solo se trata del ejecutivo que muchos consideran el hombre más poderoso de la automoción en España. También de que el nuevo presidente de VW, Matthias Müller, sigue siendo consejero de Seat. Y que su actual presidente, Jürgen Stackmann, ha sido ascendido a vicepresidente de ventas de VW a nivel mundial, un puesto clave que hace que Seat cuente con múltiples aliados en el comité de dirección de la multinacional en Wolfsburg.

Del mismo modo, el poderoso sindicalista de IG Metall Bernd Osterloh también se ha integrado en el consejo de Seat. No hay que olvidar que estamos hablando de capitalismo renano, de cogestión sindical. Se trata, pues, de una baza fundamental en una empresa como Seat, que este primer semestre ya estaba en beneficios.

El nuevo presidente del grupo Volkswagen, Matthias Müller. (EFE)
El nuevo presidente del grupo Volkswagen, Matthias Müller. (EFE)

Mientras Seat juega a la influencia, Audi saca pecho y hace demostraciones de fuerza de lo más aparentes. La más espectacular: haber denunciado a la propia VW ante la Fiscalía de Ingolstadt, la sede bávara del grupo de los cuatro aros, a causa del trucaje de los motores diésel para falsear el nivel de emisiones que se daba en las pruebas.

Hay varias razones para estas dos actuaciones tan diferenciadas. La primera es que Seat es 100% de VW, mientras que hay un 0,5% del capital de Audi que cotiza en bolsa fuera del control de su matriz. La segunda radica en que con una demanda penal, como la interpuesta por Audi, la filial se asegura que no prosperará ninguna reclamación civil en los tribunales, hasta que se agote esta vía. Se trata de seguridad jurídica, algo clave en un escándalo como este.

Tensiones acumuladas

Además, Audi fabrica los coches mas rentables del grupo, con un margen muy superior a los de la propia marca VW o los de filiales como Skoda o Seat. Son históricas las tensiones entre los equipos de gestión de VW y Audi, mientras que Seat siempre ha actuado más alineada con su matriz.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Por tanto, la demanda es una carta más. Aunque la base podría ser la misma en Seat: a ambas filiales VW les vendía sus motores junto con el 'software' que falseaba la mediación de las emisiones correspondientemente homologado. Una mala práctica que ahora amenaza al grupo con un coste total entre multas, demandas civiles y revisiones que podría superar los 40.000 millones. Audi tiene 1,2 millones de vehículos afectados por el escándalo. Seat, más de 700.000 unidades. Fuentes de Seat han descartado hoy que vayan a imitar a Audi en la estrategia de demandar judicialmente a su accionista.

Diferencial de riesgo

Otro problema es el riesgo. Seat es consciente de que, en la delicada situación actual del grupo, la marca española podría ser un activo susceptible de ser vendido en un momento de máxima exigencia financiera para VW. La multinacional de Wolfsburgo no se desprenderá de Skoda, la clave de su expansión hacia el Este; ni de Audi, su participada más rentable. Si todo se pone mal, Seat tiene todos los números para cambiar de manos, como ha puesto sobre la mesa un análisis de Bloomberg.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Pero lo cierto es que en este momento VW ni siquiera ha encargado una valoración de sus activos y menos de Seat. El plan de VW es llegar a un acuerdo extrajudicial que minimice el impacto financiero. Y mantenerse como primer productor mundial de coches por encima de Toyota, algo que no podría conseguir si se vendiese Seat.

Por tanto, y hasta que se cuantifiquen de manera más precisa los riesgos legales, VW optará por no vender activos y recortar inversiones y costes. También se da por descontado, en medios cercanos a VW, una suspensión del dividendo durante un periodo de dos años. Pero, en cambio, la venta de activos productivos, como podría ser Seat, sería solo la última opción.

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