NO QUIERE UN TRASPASO FAMILIAR DE GESTIÓN

El 'holding' chino HNA condiciona la compra de Globalia al plan de sucesión de Hidalgo

El pretendiente asiático está dispuesto a cerrar una alianza estratégica con Juan José Hidalgo, pero no quiere compartir la gestión futura con los herederos del empresario

Foto: El presidente de Globalia, Juan José Hidalgo. (EFE)
El presidente de Globalia, Juan José Hidalgo. (EFE)

Por una, todas malas. La entrada del gigante chino HNA como socio de referencia y aliado estratégico de Globalia está prácticamente cerrada a falta de una condición que puede dar al traste con la operación. El conglomerado asiático exige un plan de sucesión a Juan José Hidalgo con carácter estrictamente profesional o, lo que es igual, sin vincular la gestión futura de la entidad a la familia del empresario salmantino, alma máter de todo el proyecto que ha dado lugar al principal grupo turístico integrado en España.

Las negociaciones con HNA se han intensificado en las últimas semanas hasta perfilar una estructura de capital en la que Pepe Hidalgo aseguraría el control de la mayoría de capital, equivalente al 53,6% que posee a título particular en Globalia. El 'holding' asiático compraría el resto de las acciones, incluyendo las participaciones en poder del Banco Popular y de Unicaja, que controlan un 10% y un 7% respectivamente. En la operación entraría igualmente el empresario y exministro Abel Matutes, dispuesto a vender el 5,1% adquirido hace dos años y medio a Javier Hidalgo, hijo del fundador del grupo.

La valoración definitiva de Globalia a efectos de la transacción tampoco constituye en estos momentos ningún impedimento para la materialización del acuerdo. El grupo turístico bajo el que se gestionan entre otras Air Europa, Halcón Viajes, la cadena hotelera Be Live o el 'tour operador' Travelplan ha conseguido remontar la crisis económica en España con una evolución netamente favorable que se ha traducido en un incremento durante el último año del 8% en la cifra de negocio y del 27% en el beneficio antes de impuestos.

Con estas referencias, Hidalgo ha hecho efectivas con creces las estimaciones que anunció a finales de 2013, cuando fijó el importe de Globalia en 1.600 millones de euros. Dicha cifra equivalía a 11 veces el ebitda del citado ejercicio, que fue de 146 millones de euros. Los datos actualizados al término de 2014 sitúan el resultado de explotación consolidado en 185 millones, lo que supone un valor total algo superior a los 2.000 millones. En otras palabras, la inversión de HNA podría situarse en torno a los 1.000 millones de euros en números redondos.

El pretendiente chino es un 'holding' industrial que extiende su actividad en diversos sectores de actividad económica, entre los que se incluyen la aviación y gestión aeroportuaria, ademas de los servicios financieros y la inversión inmobiliaria. Con una facturación de casi 25.000 millones de euros, HNA da empleo a 100.000 personas y ha alcanzado una reciente notoriedad en España al convertirse en uno de los principales socios de la cadena NH, donde controla cerca del 30% del capital. En Europa, la inversión más reciente ha sido la compra de la empresa de 'handling' Swissport en una de las operaciones más importantes realizadas este año por una compañía china en el exterior.

El grupo asiático podría pagar cerca de 1.000 millones por un paquete minoritario pero a cambio reclama un derecho de control el día que Hidalgo deje la empresa

La alianza estratégica con HNA supondría la consolidación definitiva del proyecto de Globalia. El empresario salmantino contemplaba hasta hace poco la posibilidad de poner en valor el grupo a partir de una salida a bolsa, pero la volatilidad de los mercados, unida a la incertidumbre política que vive España en los últimos meses, ha impedido dar un paso en esta dirección. La multinacional asiática se erige así en el mirlo blanco de Globalia pero Hidalgo ha podido cometer un desliz en sus aspiraciones de venta al admitir que la compañía ya está en condiciones de prescindir de su mando y control.

Para un inversor chino siempre atento al medio y largo plazo, la vinculación con una empresa claramente presidencialista como Globalia exige un estricto plan de sucesión que asegure a futuro el marco de confianza depositada en el actual titular de la empresa. El que está considerado como primer grupo turístico global de España responde a una creación personal de Hidalgo, fruto del esfuerzo y una voluntad de trabajo aquilatada durante muchos años pero cuya transmisión genética nadie puede garantizar de antemano.

HNA quiere que su eventual socio defina el gobierno corporativo de Globalia sin apelar a la lógica salida que supondría dar traslado de todos los poderes ejecutivos a los herederos naturales del que seguirá siendo, de entrada, el propietario mayoritario de la compañía. La multinacional china busca, en definitiva, un compromiso especial que permita a sus directivos más afines tomar las riendas de la compañía en el supuesto de que Hidalgo decida poner fin a su carrera profesional y traslade la propiedad de sus acciones a sus familiares más directos. Si el empresario fundacional se va, el inversor asiático quiere colocarse el primero en la línea descendente a la hora de controlar la empresa.

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