ha puesto en marcha una comisión de investigación

Berlín maniobra para proteger el 'made in Germany': Volkswagen es "too big to fail"

El Gobierno se ha puesto en contacto con el fabricante de vehículos para exigirle información, prepara nuevos controles para los coches y ha puesto en marcha una comisión de investigación

Foto: El presidente del Grupo Volkswagen, Martin Winterkorn. (EFE)
El presidente del Grupo Volkswagen, Martin Winterkorn. (EFE)

Alemania está en modo contención de daños. Berlín teme que el escándalo de Volkswagen (ver cotización), que manipuló los datos de emisiones de algunos de sus modelos diésel, pueda afectar negativamente a su economía y a su imagen país. Para ello, el Gobierno de Angela Merkel ya se ha puesto en contacto con el fabricante de vehículos para exigirle información, está preparando nuevos controles para los coches de la compañía y ha puesto en marcha una comisión de investigación. Sin embargo, las dudas -y las pérdidas bursátiles- ya se están extendiendo al resto de empresas alemanas del sector del motor y más allá, tiñendo de rojo el DAX 30. Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles del mundo y el cuarto mayor empleador de Alemania, es "too big to fail".

Merkel ha exigido este martes, en su primera declaración sobre Volkswagen desde que se destapó el escándalo el viernes, "transparencia total" al gigante de Wolfsburgo. La canciller ha reconocido que la situación es "compleja", pero ha instado a la empresa a poner "cuanto antes" toda la información "encima de la mesa". Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha pedido aclarar "quién es responsable" del escándalo, buscando posibles consecuencias personales. Este "es y debe ser el objetivo primordial de Volkswagen en primer lugar", ha agregado Steinmeier.

Por el momento, el Ejecutivo alemán ha decidido revisar los modelos de Volkswagen cuestionados en Estados Unidos, los automóviles con motor diésel TDI de cuatro cilindros. El ministro de Transporte, Alexander Dobrindt, ha asegurado que "todos" los vehículos diésel de Volkswagen en Alemania serán "revisados" mediante controles "independientes" y "específicos".

Volkswagen se desploma en bolsa tras el escándalo por falsear las emisiones de gas de sus vehículos

"Analizar estos modelos de Volkswagen es lo pertinente por el momento y con lo que se conoce hasta ahora del escándalo", ha subrayado la canciller al ser preguntada sobre la posibilidad de extender los controles a los modelos de otras marcas alemanas. El Ejecutivo alemán no ve por el momento necesario ampliar las pruebas a otros fabricantes.

No obstante, la sombra de la duda se ha extendido ya al resto de constructores de vehículos de Alemania, encabezados por BMW y Daimler, el fabricante de Mercedes. Sus caídas en la bolsa de Fráncfort en los últimos días, lastrados por el desplome de Volkswagen, hablan por sí solas de las incertidumbres. El presidente de Daimler, Dieter Zetsche, ha negado categóricamente cualquier tipo de manipulación en los datos de emisiones de sus vehículos. La casa bávara, por su parte, ha indicado que sus vehículos no han registrado ningún fallo en los controles realizados en Estados Unidos.

Pero sus declaraciones no han detenido las especulaciones. Varios colectivos medioambientales han exigido la revisión de todos los vehículos con motor diésel en Alemania, independientemente de la marca. Algunos han ido más allá y, como Ayuda Medioambiental Alemana (DUH), han exigido directamente la prohibición de este tipo de combustible.

Merkel visita una fábrica de Volkswagen. (EFE)
Merkel visita una fábrica de Volkswagen. (EFE)

El Gobierno alemán ha tratado por su parte de disipar las dudas sembradas sobre el resto de empresas del motor, tanto los fabricantes como los cientos de proveedores del sector, que factura miles de millones al año y emplea a cientos de miles de personas solo en Alemania. Dobrindt ha subrayado que los vehículos alemanes son "punteros" en todo el mundo en "seguridad, rendimiento, digitalización y diversión en la conducción".

Berlín es asimismo consciente de que en un segundo nivel, tras el sector automotriz, se encuentra el sector exterior en su conjunto, uno de los principales pilares de la mayor economía europea. Steinmeier ha reconocido que ahora "debe tratarse de limitar daños para Volkswagen y para todos los exportadores alemanes en general". En este sentido, el ministro de Economía y vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, ha querido remarcar que no van a producirse "daños duraderos" en la industria alemana a raíz de este escándalo. "Este asunto no es prototípico. El concepto made in Germany es en todo el mundo un símbolo de calidad", ha subrayado.

El presidente del Instituto Alemán para la Investigación (DIW), Marcel Fratzscher, ha advertido sin embargo que muchos "empleos en Volkswagen y en muchos proveedores en Alemania están en peligro". Además, ha indicado que "también otros exportadores pueden afrontar daños" derivados de este escándalo, que afecta a la imagen país de la mayor economía europea.

Volkswagen ha reconocido haber instalado en 11 millones de vehículos un software que reduce las emisiones de gases contaminantes para cumplir con la normativa solo cuando el automóvil está siendo revisado. No obstante, asegura que este programa únicamente está activo en cerca de medio millón de coches comercializados en Estados Unidos. La empresa de Wolfsburgo se enfrenta, solo en EEUU, a una multa de 18.000 millones de dólares.

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