Dimas Gimeno y el año que vivimos peligrosamente
  1. Empresas
PRIMER Año como presidente de el corte inglés

Dimas Gimeno y el año que vivimos peligrosamente

A sus 40 años, Dimás Gimeno ha cumplido ya sus primeros 365 días como presidente de El Corte Inglés. Sucedió en el cargo a su tío Isidoro Alvarez, fallecido a los 79 años en septiembre de 2014

placeholder Foto: El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno Álvarez, momentos antes del inicio de una junta de accionistas. (EFE)
El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno Álvarez, momentos antes del inicio de una junta de accionistas. (EFE)

A sus 40 años, Dimas Gimeno (1975) ha cumplido sus primeros 365 días como presidente de El Corte Inglés. Sucedió en el cargo a su tío Isidoro Álvarez, fallecido a los 79 años hace ahora un año (14 de septiembre 2014), y cumplió así con el sino de la saga familiar, donde la azarosa cadena hereditaria ha querido que el poder pase siempre de tíos a sobrinos. Ocurrió antes con Isidoro Álvarez, presidente desde 1989 tras la muerte de su tío Ramón Areces, fundador de los grandes almacenes y a su vez heredero del cetro original que ostentó su tío César Rodríguez, a quien correspondió ese primer rol (1940-1966) por su condición de financiador (máximo accionista) y valedor del incipiente negocio impulsado por su familiar en el Madrid de 1935.

El tercer sobrino heredero de la dinastía asumió el mando de El Corte Inglés tras una meteórica carrera dentro de la casa, tan extraordinario que se convirtió en el presidente más joven de su historia. Por este motivo, el hereu de Isidoro Álvarez ha aprendido en estos 365 días lo que comenzó a imaginar hace cinco años, cuando debutó en la primera línea directiva tras su regreso de Portugal, donde hizo carrera entre Lisboa y Oporto. Fue a partir de entonces (2009) cuando su tío le inició en los círculos del poder, primero como patrono de la Fundación Ramón Areces (máximo accionista de El Corte Inglés) y luego como consejero de la compañía, hasta que en 2013 fue nombrado consejero-director general. Su camino a la presidencia estaba ya marcado.

Por un momento, es probable que durante los últimos meses el cinéfilo Dimas Gimeno se haya sentido protagonista de un remake de la cinta El año que vivimos peligrosamente. No en vano, su primer ejercicio al frente de El Corte Inglés ha determinado uno de los cambios de mayor calado en la centenaria historia de la casa. Aunque todo formara parte de un plan diseñado con Isidoro Álvarez en vida para refinanciar la deuda millonaria, al final ha sido el nuevo presidente quien ha terminado abriendo las puertas de la compañía a un tercero, en concreto al jeque qatarí Hamad Bin Jassim, al que ha vendido un 12% de la autocartera por 1.000 millones de euros, porcentaje al que se suma como garantía otro 3% en función de la lograr de determinados hitos.

La magnitud de esta operación debe ser clave para el devenir de El Corte Inglés y de su castigado modelo de negocio. En ese contexto, Dimas Gimeno ha demostrado estar convencido de su necesidad pese a que llevarlo a cabo, por ejemplo, implique sacrificar viejas relaciones del statu quo accionarial, como ha terminado ocurriendo con una rama de la familia Areces (Corporación Ceslar), a la que se ha desposeído de su puesto en el consejo de administración (representante de una participación del 9%) tras hacer público su desacuerdo con las condiciones ofrecidas al multimillonario qatarí para su entrada como accionista. La hoja de ruta está marcada, con el plácet de los bancos acreedores, y no hay lugar para discrepancias inoportunas.

Además del dinero, durante este tiempo Dimas Gimeno ha sellado otro acuerdo de gran importancia por la gobernanza de la compañía, ya que por primera vez en la historia el presidente del gigante de la distribución no es el máximo accionista individual. Gestión y propiedad se reparten poderes. El hereu ejecutivo no controla la Fundación, primer accionista con el 37%, cuya presidencia recae en Florencio Lasaga, un histórico de la firma que trabajó junto a los anteriores presidentes. En ese juego de equilibrios, las hijas del difunto Isidoro Álvarez han emergido como un vértice del triángulo de poder, ya que como herederas, junto al propio Dimas, del 22% de Cartera IASA se han convertido en patronas de la fundación y consejeras de la compañía.

De esta manera, el poder que antes acaparaba de forma unipersonal Isidoro Álvarez gracias al control directo sobre un 60% del capital ahora se divide entre tres grupos: Dimas Gimeno, las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil, y la vieja guardia encarnada por Florencio Lasaga, Carlos Martínez Echevarría y Juan Hermoso. Este triunvirato, por tanto, es el encargado desde este año de garantizar el quórum de mayorías necesarias para que el equipo gestor comandado por el joven presidente cumpla con los hitos asumidos con los bancos (calendario de amortización de deuda) y con el nuevo inversor qatarí (tasa de crecimiento anual del 10% durante los próximos cinco años), además de tener presente una eventual salida a bolsa en el horizonte próximo.

Una vez ordenados los asuntos del dinero y el poder, el verdadero reto de Dimas Gimeno pasa por la gestión. Tiene que hacer rentable un gigante que factura 14.600 millones, gana 120 y debe 5.000. Y para ello, igual que Ana Patricia Botín se rodeó de su propio equipo, gran parte procedente de Reino Unido, tras heredar la presidencia del Banco Santander, el joven presidente de El Corte Inglés se apoya en un reducido grupo de directivos (‘el clan de los portugueses’) de su etapa en el país vecino, como Leopoldo Nogal. Además, mantiene una estrecha relación con su hermano mayor Miguel Ángel (a quien desplazó como heredero), que también trabaja como gerente dentro de la compañía, y con un pequeño grupo de amigos comunes.

Los primeros deberes han salido adelante. Durante este primer ejercicio del nuevo presidente, El Corte Inglés mejoró las condiciones de su refinanciación con la banca y realizó sus primeras emisiones de bonos (600 millones) en el mercado de deuda. Ahora queda por delante la cuadratura del círculo que supone seguir ajustando el modelo de negocio a las características del nuevo entorno competitivo (especialistas, precios bajos y venta online) sin traicionar el legado transmitido por Isidoro Álvarez. Así las cosas, hasta que esa situación no está mínimamente resuelta, el sueño de cruzar el charco para aterrizar en Latinoamérica sigue siendo un reto difícil de asumir… salvo que irrumpa otro inversor dispuesto a poner su dinero a trabajar bajo la histórica enseña.

Noticias de El Corte Inglés Dimas Gimeno Isidoro Álvarez
El redactor recomienda