la cadena invertirá 90 millones en reformarlo

'Requiem' por el Ritz: el histórico hotel se llamará Mandarin Oriental

La cadena asiática, que invertirá 90 millones en reformar todo el establecimiento, quiere rebautizarlo con su marca. Este movimiento abre la puerta a que Marriott pueda recuperar la insignia Ritz-Carlton

Foto: Hotel Ritz.
Hotel Ritz.

La Plaza de la Lealtad ya no será la misma. Ubicada en el corazón del histórico Paseo del Prado, en sus entrañas arde el Monumento a los Caídos por España, donde están depositadas las cenizas de los madrileños que se levantaron el 2 de mayo, mientras que sus orillas están vestidas con dos emblemáticos edificios: el Hotel Ritz y el Palacio de la Bolsa. Frente a ellos, al otro lado del bulevar más artístico de la capital, se encuentran el Palacio de Villahermosa, sede del Museo Thyssen-Bornemisza, y el Hotel Palace, lo que convierte este enclave en una de las estampas más importantes de la ciudad.

Todos estos ingredientes ayudan a comprender el interés de Mandarin Oriental por ubicar ahí su primer establecimiento en Madrid, reto que ha conseguido, como adelantó El Confidencial, al haber comprado el Ritz por 130 millones de euros. Pero esta cifra es sólo la punta del iceberg. La inversión que llevará a cabo la cadena asiática para entrar por la puerta grande del mercado hotelero de la capital incluye otros 90 millones de euros, que destinará a reformar todo el edificio.

Mandarin, junto a su socio al 50% en esta operación, el grupo saudí Olayan, está dispuesto a cambiar por completo el actual hotel y convertirlo en referente del Gran Lujo en toda Europa. Para conseguirlo, reducirá el número actual de 167 habitaciones, de las que apenas un 20% son suites, a algo menos de 150, todas ellas de máxima categoría, lo que eleva hasta los 1,5 millones de euros la inversión media por habitación.

El hotel Ritz se prepara para nuevos cambios

Toda una metamorfosis cuyo clímax llegará en 2017, fecha en la que está previsto que se lleve a cabo esta renovación, que supondrá el cierre del establecimiento durante varios meses por primera vez en su historia, y año a partir del cual los nuevos propietarios se plantean volver a bautizar el establecimiento o, como se dice en la jerga del sector, llevar a cabo un rebranding.

Fuentes conocedoras de la operación han confirmado a este medio que el objetivo de Mandarin es retirar el emblema Ritz para dejar paso a su propia insignia, lo que supone terminar con más de un siglo de historia y con la estampa clásica de la Plaza de la Lealtad. Toda una revolución, cierto, pero también un importante síntoma del interés que está empezando a despertar la capital entre las grandes cadenas hoteleras de lujo. Desde Mandarin Oriental se limitan a señalar que "será a partir de 2017 cuando se estudiará el rebranding" además de subrayar que "Mandarin Oriental se hará cargo de la gestión del hotel mediante un contrato a largo plazo".

Marriott quiere comprar la marca Ritz

Dentro del acuerdo sellado con Belmond y Alicia Koplowitz, anteriores propietarios del Ritz, Mandarin se ha hecho con los derechos sobre la prestigiosa marca, un emblema por el que lleva años peleando otro gigante del sector, Marriott, interesado también en aterrizar en la capital con su insignia más preciada: Ritz Carlton Hotels. En Madrid, la cadena estadounidense necesita comprar la exclusiva sobre esta marca para poder utilizarla en sus propios establecimientos, negociación que a partir de ahora deberá llevar a cabo con Mandarin.

En el pasado, según fuentes conocedoras, Marriott ha intentando tanto comprar el Ritz, y con él los derechos sobre la marca, como adquirir directamente la licencia que le permita recuperar su insignia más preciada. En este segundo caso, en las negociaciones que ya han mantenido en el pasado, los vendedores han pedido 20 millones de euros para llegar a un acuerdo, mientras que la oferta del comprador ha sido muy inferior, del entorno de los 12 millones.

No obstante, todavía quedan dos años para que se cierren las puertas del actual Ritz y se ponga la alfombra roja del nuevo Mandarin, plazo suficiente para conseguir acercar posturas. No en vano, se trata del mismo tiempo que han necesitado Belmond y Koplowitz para vender el establecimiento al precio que querían, y han terminado consiguiéndolo con final feliz.

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