el arquitecto de la finca

Glamour bajo tierra: el arquitecto de los famosos hará la sede de Metro de Madrid

Rafael Llamazares, el socio de Joaquín Torres que saltó al estrellato por desarrollos como la exclusiva urbanización de La Finca, se ha adjudicado la nueva sede de la empresa pública por 14 millones

La exclusiva urbanización madrileña de La Finca, residencia de futbolistas, artistas y varias nuevas fortunas, lanzó al estrellato al despacho de arquitectura A-Cero y a los dos hombres que están detrás de sus minimalistas y funcionales mansiones: Rafael Llamazares y Joaquín Torres. Ahora, sus nombres vuelven a la primera fila por un suculento contrato que, lejos del glamour que en el imaginario colectivo se atribuye a sus obras, en esta ocasión les acerca al más popular y menos elitista de los transportes: el metro.

La UTE –unión temporal de empresas– formada por Rafael Llamazares y JH Internacional se ha impuesto en el concurso abierto por Metro de Madrid para diseñar su nueva sede. El prestigioso arquitecto ha sido el ganador con una oferta de 14 millones de euros, según ha confirmado El Confidencial con fuentes oficiales, una suculenta cifra que se financiará con la venta del anterior cuartel general de la empresa pública.

Hace justo un año, Metro de Madrid sacó a la venta la primera de las cuatro grandes parcelas que dieron el pistoletazo de salida a su plan inmobiliario, una hoja de ruta dirigida a conseguir jugosas plusvalías con la venta del patrimonio del suburbano, ganancias que la empresa pública estimó en 120 millones de euros y que han terminado siendo algo superiores.

Una de las maquetas de la sede de Metro de Madrid. (A-Cero)
Una de las maquetas de la sede de Metro de Madrid. (A-Cero)

Por los terrenos de la madrileña calle Cavanilles, donde se ubicaba su antigua sede, en el cotizado distrito de Retiro, la empresa pública consiguió un cheque de 28 millones de euros, el precio mínimo de licitación que se marcó y que consiguió sacar adelante por los pelos, ya que sólo una sociedad, Domo Gestora, apostó con fuerza por este solar. Mejores resultados obtuvo con la venta de la parcela que comprende las cocheras de Metro en Cuatro Caminos, puja que despertó gran interés y que terminó ganando Ibosa con una oferta de 88 millones de euros, 6,5 millones más que las estimaciones iniciales.

Con estos dos cheques en su poder, el suburbano ha decidido destinar un millonario bocado de 14 millones a construir su nueva sede, que se ubicará en Canillejas. Desde la empresa pública se justifica esta cifra asegurando que, cuando se vendieron los terrenos de Cavanilles, se acordó con el comprador que la mitad de esta venta se destinaría a construir la nueva sede. "El coste de la nueva sede lo va a pagar la empresa que compró Cavanillas", afirman desde Metro. 

Adjudicación polémica

Con la bandera de la optimización de gastos como máxima, desde la empresa pública se insiste mucho en asegurar que el cambio de sede no sólo no ha costado un euro a las arcas públicas, sino que la compañía ha terminado ganando cerca de 14 millones con su cambio de ubicación, cifra a la que se sumarán los ahorros de costes que el operador del suburbano espera conseguir con las sinergias derivadas de la concentración de empleados en el nuevo edificio.

Frente a los cerca de 400 trabajadores que estaban destinados en la anterior sede, la que se levantará en Canillejas albergará a cerca de 733 empleados, según los datos manejados por los propios responsables de Metro de Madrid, que prevé tener lista la mudanza a su nuevo cuartel general en 2018. Esta concentración de profesionales en un mismo espacio generará ahorros de costes cercanos al millón y medio anuales en alquileres que tiene actualmente la compañía, de mantenimiento, energéticos, etc. que también forman parte del plan de ahorros de la sociedad.

El suburbano ha decidido destinar un millonario bocado de 14 millones de euros a construir su nueva sede

Aunque desde el suburbano se insiste en que la adjudicación a la UTE Rafael Llamazares-JH Internacional ha sido porque presentó la mejor oferta, entendida ésta como la más barata de las que superaron los requisitos técnicos, en el sector sorprende la elección, al tratarse de un arquitecto cuya trayectoria se ha ligado siempre más al mundo residencial que al corporativo, como demuestra su cartera de proyectos.

Y es que la suculenta cifra en que se ha presupuestado el proyecto, además de poder levantar ampollas al tratarse de una empresa pública en plena crisis económica, despertó el interés de los mejores despachos que operan en España, muchos de ellos, especialistas en sedes corporativas, que nunca esperaron verse derrotados por el arquitecto de los famosos.

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