BELéN ROMANA RECHAZó EL ENCUENTRO

Rato intentó reunirse con la presidenta de Sareb como intermediario del fondo TPG

Rodrigo Rato no tuvo tiempo de conocer el banco malo siendo presidente de Bankia. Sin embargo, una vez terminada su etapa al frente de la entidad financiera, lo intentó como asesor del fondo buitre

Foto: El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato. (EFE)
El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato. (EFE)

Rodrigo Rato no tuvo tiempo de conocer el banco malo siendo presidente de Bankia. Sin embargo, una vez terminada su etapa al frente de la entidad financiera en mayo de 2012, que dio pie al posterior rescate público (23.000 millones), trató de reunirse con la presidenta de la Sareb, Belén Romana, siendo ya asesor de Texas Pacific Group (TPG), con quien estaba vinculado desde 2013 (según informó esta semana el diario El Mundo); además de consejero de Servihabitat, la inmobiliaria controlada por el fondo estadounidense (51%), y La Caixa (49%), desde marzo de 2014. La máxima responsable del banco malo, aupada al cargo por el ministro de Economía, Luis de Guindos, rechazó el encuentro por el potencial conflicto de intereses existente.

En mayo del año pasado, Belén Romana presentó en Londres ante agentes de la comunidad financiera internacional los detalles del Proyecto Íbero. Bajo este nombre, Sareb puso en marcha un concurso para externalizar la gestión de sus activos adjudicados (inmuebles embargados y préstamos problemáticos) a cuatro o cinco firmas especializadas. Entre los potenciales candidatos figuraban fondos como Apollo, Centerbridge, Cerberus, KKR y TPG, además de las entidades españolas que ya gestionaban activos del banco malo. A la postre, esa sería la última gran decisión de Belén Romana al frente de Sareb, ya que el concurso se resolvió a final de año y acto seguido, en enero de 2015, dimitió de su cargo.

Ante los intereses económicos en juego, la presidenta de Sareb no quiso salirse del rígido protocolo de actuaciones llevado a cabo desde la constitución del banco malo. El hermetismo existente durante el primer año de andadura (2013) hizo que a la puerta de su despacho (y de la cúpula directiva) se agolpara una sucesión de “embajadores” interesados en poner en contacto al equipo de Belén Romana con terceros. Por lo general, eran tareas de mediación para conocer el funcionamiento de los procesos de Sareb en las que llegaron a participar hasta diputados con responsabilidades parlamentarias en asuntos económicos, como Vicente Martínez Pujalte, como ayer informó este diario, o Josep Sánchez-Llibre.

La expresidenta de Sareb Belén Romana. (EFE)
La expresidenta de Sareb Belén Romana. (EFE)

En el caso del exvicepresidente del Gobierno, sus intereses estaban bastante más definidos. Además de su relación conocida como consejero de Servihabitat desde marzo de 2014, Rodrigo Rato estaba vinculado a TPG desde un año antes, ejercicio en el que el fondo estadounidense, representado en España por Alfonso Cortina (presidente de Repsol durante las dos legislaturas del Partido Popular 1996-2004), se hizo con el control de la inmobiliaria de La Caixa. Para esa primera operación, TPG se asoció con la firma Guide Bridge Capital, fundada por Fernando Magnet, quien durante años fue responsable de carteras crediticias de Bankia-Caja Madrid, y de la que Rato ya cobró ese primer año por su asesoramiento.

RR, por lo tanto, no era un “embajador” cualquiera. Ante esta tesitura, Romana prefirió seguir pecando de hermética. Y eso a pesar de que, durante el último año como presidenta, Sareb fue saliendo de su cueva y normalizó sus relaciones institucionales con los distintos grupos de interés del sector inmobiliario/financiero, desde promotores hasta inversores y reguladores. Aun así, para evitar controversias, el banco malo desarrolló un protocolo de "relaciones con terceros y colectivos singulares" para garantizar que los procedimientos internos de trabajo no se vieran influidos por gestiones que "entidades y personas con relevancia pública, económica, mediática o social pretendan llevar a cabo en favor de terceros".

En octubre de 2014, la polémica por el uso de las tarjetas black de Bankia tocó de lleno a su expresidente. Rodrigo Rato vio cómo ese episodio le costaba el puesto de consejero de Servihabitat a las puertas de que el gran concurso de Sareb quedara resuelto. Estaba en juego el negocio de gestionar activos por valor de 43.000 millones de euros. TPG fue uno de los ganadores, además de Apollo, Solvia y Cerberus. El fondo se adjudicó la gestión del Bloque 3, un lote de 9.200 millones compuesto por activos de Banco de Valencia (absorbido por La Caixa), Novagalicia y Liberbank. Pese a no estar ya en la inmobiliaria, Rato siguió estando vinculado a TPG como consejero de otro de sus vehículos, del que ha sido cesado siete meses después.

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