el estado confía en no tener que avalar su deuda

Sareb admite que la rentabilidad para sus accionistas peligra por las fuertes pérdidas

Los 850 millones perdidos por Sareb en dos años han tumbado el objetivo de rentabilidad del 15% que estimó inicialmente para sus accionistas. Al menos, asegura que no necesitará ampliar capital

Foto: El presidente de Sareb, Jaime Echegoyen (EFE)
El presidente de Sareb, Jaime Echegoyen (EFE)

Jaime Echegoyen, el presidente de Sareb, admitió ayer que su objetivo es "poder dar algo de rentabilidad a la deuda subordinada [3.600 millones] y poder repagar el capital; cualquier otra estimación es usar la bola de cristal". Es decir, se conforma con no perder aunque su director de recursos (financiero), Manuel Gómez Gilabert, matizó que no se trata de una rentabilidad cero, pero sí de una cifra muy "prudente" ante las enormes incertidumbres sobre la evolución del mercado en los 13 años que le quedan de vida al banco malo. 

Uno de los accionistas de Sareb afirma que han asumido que apenas van a obtener rentabilidad. "No se va a alcanzar el rendimiento prometido debido a estos cambios de las normas contables, porque el Banco de España ha cambiado las reglas a mitad del partido. Se trata de una penalización enorme para los accionistas". Estas obligaciones de provisionar carteras específicas (préstamos participativos y sin garantía real) han llevado a Sareb a sufrir pérdidas de 261 millones en 2013 y de 585 en 2014. No obstante, la sociedad no achaca a esto su rebaja de previsiones, sino a las dificultades para hacer estimaciones a un plazo tan largo y a las incertidumbres del ciclo económico.

Unas incertidumbres que eran aún mayores cuando se diseñó el plan de negocio inicial del banco malo en 2012, lo que no fue obstáculo para que su autor, KPMG, estimara un rendimiento del 15% para sus accionistas. "Había que conseguir accionistas suficientes para que el FROB se quedara por debajo del 50% y la deuda de Sareb no computase como deuda pública. Y había que atraerlos con promesas de rentabilidades muy altas", añade otra fuente. El caso es que consiguió atraer a todos los bancos y aseguradoras españoles importantes, salvo BBVA, aunque más por las presiones del Ejecutivo que por unas expectativas que nadie se creyó nunca.

Según explica ahora Sareb, ese plan de negocio era un blueprint (bosquejo) para echar a andar pero sin conocer los activos que se estaban traspasando en ese momento por las entidades rescatadas (Bankia, Novagalicia (Abanca), Catalunya Banc, Banco Valencia, Liberbank, BMN, Ceiss y Caja3). Ahora se ha ido actualizando con el mejor conocimiento de lo que tiene en balance. "Aquellas previsiones iniciales eran excesivas, pero no renunciamos a dar más rentabilidad al accionista si la economía evoluciona de forma favorable", según Gilabert.

El peligro es que las cosas sean todavía peores –bien porque la normativa contable final sea aún más dura que la provisional, bien porque se tuerza el escenario– y que los accionistas no sólo se queden sin rentabilidad, sino que sufran pérdidas y tengan que reponer el capital consumido. De momento, Echegoyen no va tan lejos: "Entendemos que no tendremos que ampliar capital a lo largo de nuestra vida", dijo ayer en la presentación de las cuentas anuales. No obstante, Sareb ha consumido ya 1.200 millones de capital en dos años, y sólo le quedan 350 millones en balance.

El peor escenario no sólo perjudicaría a los accionistas privados, sino que también haría daño al contribuyente por dos vías: si hay que reponer el capital, el FROB tendría que poner el 48% del mismo; pero además, Sareb podría no ser capaz de repagar su ingente deuda –45.000 millones al cierre de 2014–, con lo que tendría que pagarla el Estado ya que cuenta con su aval. "En el plan de negocio revisado, el Estado quedaría indemne y no haría falta utilizar su garantía para devolver la deuda que está en manos de las entidades cedentes", explica una de las fuentes consultadas.

"Ahora empieza lo bueno para Sareb"

Echegoyen quiso lanzar ayer un mensaje optimista pese a todo, puesto que aseguró que, "desde un punto de vista económico, ahora empieza lo bueno para Sareb". Y añadió que, si el banco malo no tuviera que pagar los intereses de la deuda, ganaría mucho dinero, puesto que genera ingresos por más de 1.000 millones al año. Sin ir tan lejos, tan sólo habría perdido 45 millones si el Banco de España no le hubiera obligado a realizar fuertes provisiones por segundo año consecutivo para cubrir el deterioro de su cartera.

En el ejercicio de 2014, ha tenido que provisionar otros 91 millones de los préstamos participativos que comenzó a provisionar en 2013, pero el supervisor ha puesto su mirada en otra cartera: los préstamos sin garantía real, o dicho de otro modo, sólo con garantía personal que se encuentren en mora por parte de empresas que hayan declarado el concurso de acreedores. Por increíble que parezca, en la época de la burbuja inmobiliaria se concedieron muchos préstamos de este tipo. De nuevo, el BdE considera ahora que, al no tener ningún respaldo, también valen cero, y Sareb debe provisionar la diferencia con su valor de adquisición, cuyo importe asciende a 628 millones. Sumados a los 91 de los préstamos participativos, la provisión total es de 719 millones. Dado que Sareb perdió 62 millones en su actividad normal, el resultado antes de impuestos es de una pérdida de 781 millones frente a los 403 millones de 2013. Tras aplicarse un crédito fiscal (impuesto negativo), la pérdida neta se reduce a 585 millones.

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