CON EL APOYO DEL GOBIERNO

Alierta coloca a Fernando Abril al frente de Indra en sustitución de Monzón

La compañía celebra hoy un consejo ordinario que ha tornado en especial tras el desembarco de Telefónica por invitación del Gobierno, en guerra con el Monzón.

Foto: El presidente de la multinacional de Indra, Javier Monzón (EFE)
El presidente de la multinacional de Indra, Javier Monzón (EFE)

Llegar y besar el santo. El anuncio de la entrada de Telefónica (ver cotización) en Indra (ver cotización) con la compra de hasta un 6% del capital, ha servido para desatascar el ‘impasse’ que vivía esta última compañía desde que el Ministerio de Defensa mostró públicamente su deseo de forzar la salida de Javier Monzón como presidente. Al final será Fernando Abril Martorell, antiguo consejero delegado de Telefónica y amigo personal del propio Monzón, quien asuma la presidencia de Indra de una manera ordenada en los próximos días.

[Lea aquí: 'Alierta deja la presidencia de Telefónica y será sustituido por Álvarez-Pallete']

El desembarco de Telefónica se ha producido por invitación del Gobierno, que le ofreció esta opción a finales del pasado año tal y como anunció El Confidencial. Alierta prometió estudiar esta posibilidad pese a que durante los últimos meses ha dedicado gran parte de su tiempo a cerrar la venta de O2, su filial británica. Una vez concretada esta desinversión a Hutchinson Wampoa, el ejecutivo aragonés ha dado el paso para convertirse en un accionista de referencia de Indra. 

El acuerdo formal para el relevo se llevó a cabo este mismo jueves en el consejo de administración que Indra celebra en Madrid. Los dos representantes del Estado en el máximo órgano de gobierno de la compañía, Juan Carlos Aparicio y Adolfo Menéndez, respaldarán el nombramiento de Fernando Abril Martorell a propuesta del propio Monzón, lo que supone el principio de una nueva etapa en el desarrollo de la primera compañía española del sector de las tecnologías de la información.

La Sepi, dependiente del Ministerio de Hacienda, controla un 20% de Indra, si bien los derechos políticos de este paquete de dominio accionarial recaen en el Ministerio de Industria por decisión del Consejo de Ministros. Fernando Abril ha sido desde el primer momento el candidato favorito del presidente de Telefónica, César Alierta, para sustituir a Monzón, si bien su nombramiento viene avalado ahora por todas las partes involucradas en la decisión, incluido el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Abril-Martorell (i) junto a Jesús Posada en una imagen de archivo (EFE)
Abril-Martorell (i) junto a Jesús Posada en una imagen de archivo (EFE)

 

Indra fue constituida en 1993 como resultado de la fusión de la antigua empresa pública Inisel con la privada Ceselsa. La compañía permaneció bajo control accionarial de la Sepi hasta el año 1999 en el que fue privatizada mediante una oferta pública de venta en bolsa (OPV). A partir de esa fecha Caja Madrid se convirtió en el socio de referencia de la empresa alcanzando una quinta parte de su capital. Dicha posición fue revendida a la Sepi en agosto de 2013 cuando Bankia puso en almoneda sus participaciones industriales.

Telefónica, Sepi y los March

El Ministerio de Defensa reclamó la entrada del Estado en Indra para evitar una hipotética venta a fondos oportunistas que no eran los accionistas más aconsejables para una empresa de alto contenido estratégico. La Sepi ha mantenido así la españolidad de Indra pero la compañía se ha visto sometida a los devaneos políticos que han puesto en tela de juicio la gestión interna y el papel de su hasta ahora presidente, Javier Monzón.

El titular de Indra ha mantenido el pulso hasta que la llegada al capital de Telefónica ha garantizado el diseño de un proyecto industrial de futuro de la mano de un gestor con amplia experiencia en el sector como es Fernando Abril Martorell. Se da la circunstancia de que también Javier Monzón forma parte de la vieja guardia de Telefónica, empresa en la que trabajó como director general a mediados de los años ochenta. El actual presidente de Indra lleva en la compañía desde 1990 cuando fue nombrado presidente de Inisel.

Indra es actualmente la multinacional tecnológica por excelencia con un volumen de negocio de casi 3.000 millones de euros y cerca de 40.000 empleados, cerca de la mitad fuera de España. La integración de un núcleo duro con la Sepi y Telefónica garantiza el impulso de la compañía después de un año especialmente convulso. Es previsible que la operadora que preside César Alierta suba paulatinamente su participación accionarial que fuentes de Telefónica han calificado como “estable y estratégica”. En ese supuesto no se descarta que la Sepi se convierta en vendedor de una parte de sus acciones. La Corporación Financiera Alba del Grupo March es ahora otro accionista de relevancia con el 10% de Indra.

Cuenta de resultados

El consejo de Indra de este jueves se convocó el pasado lunes con un punto principal en el orden del día: el análisis de las cuentas preliminares del 2014. Los números reflejarán un desplome del beneficio antes de impuestos, intereses, amortizaciones y depreciaciones (ebitda) de más del  20%. Este brusco descenso de los resultados no había gustado nada a los dos consejeros nombrados a instancias del Ministerio de Defensa, dueño último de las acciones que el Estado compró a Bankia en el verano de 2013 por 337 millones, al pagar 10,2 euros por acción.

La oficinas centrales de Indra en Alcobendas (Madrid).
La oficinas centrales de Indra en Alcobendas (Madrid).

Este jueves los títulos se cambiabann a poco más de 7,5 euros, por lo que el Gobierno acumula unas pérdidas de más del 25%. Peor ha evolucionado la inversión de Corporación Financiera Alba, que en 2008 abonó 15 euros por acción cuando adquirió su 10% a Gas Natural Fenosa. Ambos accionistas culpaban de este deterioro de sus inversiones a Monzón, que al mismo tiempo justifica esta mala evolución de la cotización y de la cuenta de resultados por el ajuste en el gasto público adoptado por la Administración Rajoy. 

Monzón había defendido en los últimos meses que Indra ha hecho un gran esfuerzo por la internacionalización para compensar la caída del negocio en España. Sin embargo, su gran compra, la adquisición de Politec en Brasil por 100 millones, no ha dado los réditos que esperaba, hasta el punto de que la española ha tenido que hacer una severa reestructuración en esta filial. Antes adquirió Soluziona y Europraxis, la consultora de Josep Pujol, hijo del expresidente de la Generalitat. El vástago de Jordi Pujol fue expatriado a Miami (Estados Unidos) a finales del pasado año cuando la UDEF hizo pública una investigación sobre la compraventa de la sociedad.

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