QUIERE TOMAR LAS RIENDAS TRAS COMPRAR EL 20%

'Get Back': el Gobierno promueve el cese de Monzón en Indra con un informe demoledor

El Estado quiere hacer valer su posición de máximo accionista de la compañía de defensa, al considerar que está mal gestionada por su veterano presidente

Foto: El presidente de Indra España, Javier Monzón. (EFE)
El presidente de Indra España, Javier Monzón. (EFE)

El Gobierno ha decidido hacer valer su posición de máximo accionista de Indra, de la que es dueña del 20% desde el pasado verano, para tratar de nombrar un nuevo presidente. Según fuentes próximas a Moncloa, el Ejecutivo de Mariano Rajoy maneja un exhaustivo informe en el que expone las ventajas empresariales que supondría el relevo del actual primer ejecutivo, Javier Monzón, que lleva 22 años en el cargo. Un documento que va a incendiar la próxima junta general de accionistas del 26 de junio.

La operación ha sido denominada Get Back, verbo compuesto que en función de la proposición que le acompaña se traduce como “volver, vengarse o recuperarse”. El título no es accidental porque desde Moncloa se tiene plena convicción de que Indra es una gran compañía, con un enorme potencial, líder en varios de sus sectores, pero que necesita una gestión más eficiente y más dinámica para explotar sus activos.

Según el plan estratégico diseñado por los asesores del Gobierno, que tiene el 20% de Indra tras comprar esta participación a Bankia, la puesta en marcha de varias medidas –denominadas bolsas de generación de valor– podría duplicar el beneficio antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones (ebitda) en el plazo de tres años. Un periodo en el que el beneficio por acción se multiplicaría por tres y la capitalización bursátil, por 2,5 veces.

Desde que empezó la crisis en 2008, Indra ha visto cómo su beneficio de explotación ha bajado casi un 10%, mientras que el resultado neto ha disminuido un 36%. Y lo más preocupante es que en estos cinco años la deuda ha pasado de apenas 149 millones a 622, tras acometer varias inversiones –especialmente la de Brasil– que no se han traducido en una mejora de la cuenta de resultados.  

Foto: Indra
Foto: Indra
Desde el Gobierno se entiende que con esa delicada situación financiera –el apalancamiento es de dos veces, frente al 0,1 de media del sector–, Indra no puede hacer frente a sus competidores ni poner en práctica un plan de adquisiciones que compensen la caída del negocio local. Más aún, el informe de la operación Get Back apunta que la gestión ha hecho que el valor bursátil sea inferior a la suma de las partes de la compañía. En cualquier caso, aconseja separar las divisiones militar y de defensa, de las de tecnología e innovación.

Fuentes próximas al Gobierno consideran que Monzón no sólo ejerce de presidente, sino también de dueño de la compañía, cuando no lo es, después de casi un cuarto de siglo como primer ejecutivo. El economista, que empezó como director de grandes empresas de Caja Madrid antes de afianzarse en Telefónica, fue designado presidente de Indra cuando la compañía fue creada en 1993 por Felipe González. Cuando el PP llegó al poder en 1996, Josep Piqué, entonces ministro de Industria, forzó su salida, pero Monzón le ganó el pulso gracias a la amistad que empezaba a cultivar con el rey Juan Carlos I.

Tras superar ese envite, prosiguió en la cúpula de Indra con el segundo mandato de Aznar y posteriormente con los dos de José Luis Rodríguez Zapatero, al que se arrimó con la compra de una sociedad propiedad del hijo de Felipe González. Durante estos años, su relación con el monarca se hizo tan estrecha que hablaban con una frecuencia casi semanal. Su última reelección como presidente fue en junio de 2011 (se opuso el 22% de los accionistas), pocos meses antes de la llegada al poder de Mariano Rajoy.

El Rey y el finiquito

Salvo cambio de última hora del calendario, el próximo 26 de junio le toca someter su continuidad a la junta general de accionistas, momento que quiere utilizar Moncloa para el intento de relevo. Sería la culminación de la operación Get Back, que Monzón ha intentando frenar pidiendo al Rey que interceda en su favor. Pero Su Majestad parece haber sido convencido por la cúpula del Ministerio de Defensa, con la que el actual presidente de Indra no compagina. De hecho, no se opone al cambio.

El ex consejero delegado de Indra, Regino Moranchel. (EFE)
El ex consejero delegado de Indra, Regino Moranchel. (EFE)

Su salida llevaría acompañada una indemnización muy relevante, casi el doble de lo que recibió su anterior mano derecha, Regino Moranchel, cuando abandonó la empresa hace un año y medio con 9,1 millones en el bolsillo. Monzón, que cobró 3,35 millones de euros en 2013, tenía un blindaje por el que percibiría tres anualidades por su eventual destitución, más una compensación de 0,75 veces su salario durante dos años en concepto de cláusula de no competencia. Es decir, recibiría unos quince millones de euros.

Pero el pasado año, la compañía aprobó sustituir esta compensación por un plan de prejubilación y ahorro a largo plazo, al que dotó con 21 millones. De esta cantidad, 11,5 se le anotaron en la cuenta de Monzón, que cobraría otros 5 millones por dejar la empresa y no irse a otra similar durante los dos años posteriores a su marcha. En total, 16,5 millones.

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