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Hacienda llegó al entramado de Arnaiz por el rastro de una operación en billetes de 500
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Hacienda llegó al entramado de Arnaiz por el rastro de una operación en billetes de 500

Billetes de 500 euros, una caja de ahorros regional, talones al portador... El caso iniciado en 2005 por la Agencia Tributaria termina en Boadilla del Monte.

Billetes de 500 euros, una caja de ahorros regional, talones al portador... El caso menor que la Agencia Tributaria inició en 2005 ha derivado con el paso del tiempo en una investigación donde el arquitecto Leopoldo Arnaiz, el gran urbanista de la Comunidad de Madrid durante los años de la burbuja, está imputado por blanqueo de capitales. Aquel movimiento de dinero relacionó a empresas con apoderados y testaferros comunes, y gracias a la declaración de un testigo el hilo de las pesquisas llegó hasta la empresa Beltraex Nexo, sociedad a su vez relacionada con el germen de la Ciudad Financiera que el Banco Santander había levantado años antes en Boadilla del Monte.

Aquel trasiego de billetes condujo hasta Constantino Díaz, administrador de Beltraex Nexo, que había ingresado dos sumas de dinero en efectivo (842.000 euros en febrero y 420.000 euros en abril de 2003) en una cuenta de la empresa en Banco Popular. Ambas cantidades son préstamos concedidos por las sociedades Proar 14 y Copae, controladas por el empresario Leopoldo Arnaiz, que sirvieron para financiar la compra de tres terrenos sobrantes de la Ciudad Financiera. Inicialmente, ese rastro sirvió a la Agencia Tributaria para determinar que el abogado y su esposa defraudaron 440.482 euros de IRPF en 2003 al no incluir la venta de acciones de Beltraex Nexo.

En febrero de 2003, la sociedad había vendido todas sus acciones a Fersa Gestión, constituida en marzo de 1999 y administrada por Félix Ruiz Salinas, un hombre que regentaba una tienda de electricidad y que sólo tenía una representación simbólica del 0,002%. Según determinó la Agencia Tributaria, como comprador había defraudado 372.268 euros en el Impuesto de Sociedades. De esta manera, los inspeccionados fueron imputados por cuatro delitos de fraude fiscal el 26 de mayo de 2009 (procedimiento abreviado 3717/2009) y el caso recayó en el juzgado número 35 de Madrid una vez que la Abogacía del Estado se personó un mes más tarde.

La instrucción deparó sorpresas desde el principio. Aquello no era un simple fraude fiscal de beneficios no declarados. Sin ningún trabajador en plantilla, Beltraex Nexo había emitido cuatro facturas (tres en febrero y una en diciembre de 2003) a la entidad BSCH Multileasing (filial de Banco Santander) por valor de 418.000, 240.400, 985.659 y 300.506 euros. El concepto registrado era “en relación con el campus financiero sito en el sector 4.1 del término municipal de Boadilla del Monte”, por trabajos de proyectos de urbanización, reparcelación, gestión de acometidas, estudios de seguridad, ambientales y acústicos prestados durante los ejercicios 1999, 2000, 2001 y 2002.

Una vez descubierto este hilo, la Fiscalía pidió a los imputados (Constantino Díaz y Félix Ruíz) que explicaran las facturas emitidas al Banco de Santander. En esas fechas, diciembre de 2009, se instruía en un juzgado de Móstoles el caso de la Ciudad Financiera, en el que Leopoldo Arnaiz estaba imputado, acusado de engañar a los propietarios de Boadilla del Monte que vendieron sus fincas. Los casos no se conectaron. Ni siquiera después de que la entidad financiera (4 de febrero de 2010) entregase al juzgado los contratos que firmó con Beltraex Nexo, donde figura como contacto José Luis Contreras, empleado del banco que ya había declarado como testigo en el otro caso.

Beltraex se constituyó en noviembre de 2002. Un mes después, Constantino Díaz envió una carta a Contreras (aportada al sumario) que decía que “la facturación de los trabajos de asesoramiento y gestión en relación con el campus financiero de Boadilla, a los que se refiere el contrato del 14 de octubre de 1999, 25 de febrero de 2002 y 12 de julio de 2002, se efectuará a través de la mercantil Beltraex”. En su declaración en sede judicial, el administrador declara que no había realizado esos trabajos para el banco, sino “la familia Arnaiz”. ¿Por qué entonces las facturas las emite Beltraex si los trabajos los hace otra persona?, preguntó la Abogacía del Estado.

- Constantino: “Bueno, porque vamos a ver, estos eran unos trabajos que se habían realizado antes de la constitución de la sociedad Beltraex Nexo, pero precisamente como esta sociedad iba comprar unas fincas en Boadilla del Monte, pues se necesitaba dinero para comprar esas fincas. ¿Cómo se consiguió? Con unos préstamos y la facturación de esas facturas”.

- Abogacía del Estado: “Si dice que los trabajos fueron realizados con anterioridad a la constitución de Beltraex, ¿entonces las facturas no reflejan servicios prestados por esa sociedad?”.

- Constantino: “No, es que no fueron servicios prestados por la sociedad, fueron servicios prestados por esta familia que le digo”.

- Abogacía del Estado: “¿Y por qué no emitieron esas personas las facturas por los servicios prestados por ellos?”.

- Constantino: “Pues no lo sé”.

- Abogacía del Estado: “¿Cómo afirma que los servicios son realmente prestados si las facturas están emitidas por Beltraex y los servicios corresponden a una fecha anterior a su constitución?”.

- Constantino: “Pues era un acuerdo que al parecer existía entre el Banco Santander y estas personas que le digo”.

- Abogacía del Estado. “¿Quién en concreto del banco, del BCSH Multileasing, negoció o llegó a este acuerdo?”.

- Constantino: “Yo no conozco a todas las personas, pero conozco a una de ellas, José Luis Contreras”.

- Abogacía del Estado: “¿Que es del BSCH Multileasing?”

- Constantino: “Sí, es del BSCH Multiseasing”.

- Abogacía del Estado: “Y en relación con los préstamos recibidos por Beltraex, se recibieron en el año 2003 cuando usted era administrador único. ¿Con quién negocio estos préstamos? En concreto el de Proar 14”.

- Constantino: “Con el administrador de entonces de esa sociedad”.

- Abogacía del Estado “¿Su nombre, por favor? Hablamos de un préstamo de 800.000 euros y en efectivo además”.

- Constantino: “No lo recuerdo. Lo desconozco”.

- Abogacía del Estado: “Y en relación con Copae SL, que le prestó 420.000 euros. ¿Con quién negoció?”.

- Constantino: “Exactamente igual, con su administrador, pero no lo recuerdo”.

- Abogacía del Estado: “¿Quién le entregó en concreto el dinero en efectivo?”.

- Constantino: “Estas sociedades. Las personas que eran el administrador de estas sociedades”.

- Abogacía del Estado: “Y de Cezosa. ¿Con quién negoció la compra de estos terrenos?".

Llegados a este punto, el abogado de Constantino recomendó a su cliente que no contestase más. Tras este testimonio, la Abogacía del Estado amplió la acusación. El administrador también decide acusar a su prima, Rosa Llano, empresaria y exsocia de Leopoldo Arnaiz, a la que culpó de ser la persona que le pidió ser el administrador de Beltraex Nexo. La declaración de la antigua colaboradora como imputada dio un vuelco al caso, ya que informó sobre las dos denuncias y la querella que tenía admitidas a trámite contra el arquitecto por un delito societario por el perjuicio causado con ciertas operaciones de venta realizadas por Beltraex Nexo, empresa donde tenía el 10%.

Ese testimonio fue determinante para conocer que el poder real en esa sociedad, donde formalmente figuró Constantino Díaz como administrador, lo ostentaba en realidad Leopoldo Arnaiz, que mediante un acuerdo privado de venta de acciones en Londres controlaba el 74% del capital, mientras que el resto se lo repartían sus hermanos Alfonso y Juan, y su exsocia. ¿Y a qué operaciones se refirió? Beltraex compró tres parcelas al Banco Santander por 3,1 millones, fincas que luego traspasó a Gamavila, otra empresa controlada por Leopoldo Arnaiz donde ya no estaba su exsocia, antes de revenderlas de nuevo a la entidad financiera. El reparto de aquel botín los separó para siempre.

Billetes de 500 euros, una caja de ahorros regional, talones al portador... El caso menor que la Agencia Tributaria inició en 2005 ha derivado con el paso del tiempo en una investigación donde el arquitecto Leopoldo Arnaiz, el gran urbanista de la Comunidad de Madrid durante los años de la burbuja, está imputado por blanqueo de capitales. Aquel movimiento de dinero relacionó a empresas con apoderados y testaferros comunes, y gracias a la declaración de un testigo el hilo de las pesquisas llegó hasta la empresa Beltraex Nexo, sociedad a su vez relacionada con el germen de la Ciudad Financiera que el Banco Santander había levantado años antes en Boadilla del Monte.

Leopoldo Arnaiz
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