REUNIÓN SECRETA EN HOUSTON con LOS PROXY

Complot de Pemex para cesar a Brufau en una junta extraordinaria de Repsol

La empresa mexicana encarga a Crédit Agricole, a Cuatrecasas y a una agencia de captación de inversores el cambio de los gestores de la petrolera.

Foto: El nuevo presidente de Pemex, Emilio Lozoya. (Reuters)
El nuevo presidente de Pemex, Emilio Lozoya. (Reuters)

Pemex ha decidido pasar del tiroteo dialéctico a la guerra accionarial en Repsol. La compañía mexicana prepara con un equipo de abogados, banqueros y una agencia de captación de inversores la convocatoria de una junta extraordinaria de accionistas de la petrolera cuyo único punto del día será el relevo de la presidencia que actualmente ejerce Antonio Brufau. La operación se urdió hace dos semanas en Houston (Estados Unidos), según distintas fuentes conocedoras de la misma.

En la ciudad del estado de Texas, Pemex organizó una reunión con sus principales asesores para diseñar un plan con el que poner en jaque a Repsol y cambiar a su equipo gestor. A esa cita acudieron dos representantes del grupo latinoamericano, José Manuel Carrera Panizzo, director general del área internacional y consejero delegado del grupo en España, y Arturo Henríquez, director general del área de adquisiciones de Pemex y consejero de Repsol en nombre de la mexicana.

Estos dos ejecutivos, hombres de total confianza de Emilio Lozoya, el nuevo presidente de la petrolera, convocaron en Houston a Javier Villasante, responsable del área internacional de Cuatrecasas, el bufete español que lleva los asuntos legales y corporativos de la empresa estatal. Villasante compartió mesa con un directivo de Crédit Agricole, con una empresa especializada en aglutinar votos de inversores (proxy), así como con los asesores de comunicación internacionales de Pemex, Brunswick Group.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau. (EFE)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau. (EFE)
El objetivo de aquel encuentro era poner sobre el tapete la preparación de una solicitud de junta general extraordinaria en Repsol para antes de final de año, movimiento de gran trascendencia que requiere atar un sinfín de cabos para conseguir el objetivo último: la sustitución de Brufau. Como si se tratase de una moción de censura en un parlamento, Pemex necesita el apoyo suficiente de una mayoría de accionistas para sacar adelante su propuesta, condición que sólo puede garantizarse con el apoyo o la neutralidad de CaixaBank (10% del capital) y de Sacyr (9,6%). 

Con este fin, Carrera Panizzo y Henríquez, los dos ejecutivos de Pemex, encargaron a los asistentes preparar todos los trámites legales y financieros necesarios para echar el pulso definitivo al presidente de Repsol y, posteriormente, tomar el control de la compañía. Carrena Panizzo fue el ideólogo que hace dos años montó, junto con Luis del Rivero, el ataque a la presidencia de Repsol que fue abortado posteriormente por la propia Sacyr tras la destitución fulminante del constructor murciano. En aquella operación, Pemex ya tuvo como socios a Crédit Agricole y Cuatrecasas.

Diferencias palpables

Las diferencias entre las partes se han agudizado en los últimos meses. El pasado 5 de noviembre, Lozoya señaló que "nosotros esperábamos obtener más ganancias de nuestra participación en Repsol", de la que tiene el 9,6%, después de que en 2011 comprase un 4,6% cuando intentó tomar el control de la española de la mano de Sacyr. En esa intervención, el director general de la mexicana se mostró disgustado por la manera en que Brufau viene llevando la negociación con YPF, después de que el pasado verano Pemex propusiese un acuerdo entre Repsol con la argentina que fue rechazado por todo el consejo de administración.

México y Argentina están negociando una alianza para explotar parte del yacimiento de Vaca Muerta, activo por el que la española reclama una indemnización de 10.000 millones al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tras la expropiación sufrida en abril de 2012. Esa joint venture entre los dos países latinoamericanos es imposible de llevar a cabo mientras persista el conflicto judicial entre Repsol e YPF, obstáculo que Pemex quiere derribar con el cambio en la presidencia. 

YPF y Chevron firman un acuerdo de explotación de Vaca Muerta. (EFE)
YPF y Chevron firman un acuerdo de explotación de Vaca Muerta. (EFE)
Después de varios intentos fallidos, la convocatoria de una junta extraordinaria obligaría a todos los accionistas significativos a hacer públicas sus posturas mediante el voto a favor o en contra de Brufau. Un aspecto fundamental puesto que, pese a que Isidro Fainé, presidente de CaixaBank, tiene divergencias públicas con su homólogo, en la mayoría de los consejos de administración en los que se ha puesto en duda su liderazgo siempre le ha respaldado. En la última junta ordinaria, una gran mayoría de inversores aprobó la gestión del actual equipo directivo, incluida la bajada de salarios.

Pemex mantiene unas importantes plusvalías en su inversión en Repsol, ya que el 5% histórico que adquirió a principios de los noventa lo tiene valorado en cerca de 9 euros por acción. La otra mitad de su participación la tomó a precios próximos a los actuales, ya que invirtió 1.200 millones de euros en septiembre de 2011, un paquete total del 9,6% que Pemex ha amenazado con vender si no hay un giro estratégico en la gestión de Repsol.

El golpe de timón que Lozoya quiere dar en la española coincide con las primeras críticas a su gestión en Pemex y a su propuesta de reforma energética del país. Además, algunos medios han acusado al joven economista (37 años) de incurrir en ciertos gastos innecesarios, como el uso constante de helicópteros privados para desplazarse. Pemex perdió cerca de 5.300 millones de euros en los nueve primeros meses del año.

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