BRUFAU MONTA UN EQUIPO NEGOCIADOR

Repsol lo tiene claro en YPF: “Un mal acuerdo no sirve para cerrar

Repsol ha decidido abrir todos canales de negociación con Argentina en busca de una solución que ponga fin al conflicto. Sólo hay una excepción

Repsol ha decidido abrir todos canales de negociación con Argentina en busca de una solución que ponga fin al conflicto con YPF. Sólo hay una excepción o línea roja que se resume dentro de la petrolera de manera explícita: “Un mal acuerdo no sirve para cerrar un buen pleito”. La sentencia es defendida igualmente por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, consciente de las graves consecuencias que un gesto de “manifiesta debilidad” podría deparar para otras multinacionales españolas con presencia relevante en toda Latinoamérica.

La última propuesta formulada por el Gobierno de Cristina Kirchner con la mediación de la petrolera mexicana Pemex ha terminado por centrar el marco de la negociación que desde un principio reclamaba Antonio Brufau. La posibilidad de explotar una minúscula porción del gran yacimiento de Vaca Muerta fue descartada, de manera unánime, como una opción peregrina, lo que ha vacunado al presidente de Repsol ante cualquier otra tentación de acuerdo que no satisfaga los intereses comunes de todos sus accionistas.

La negociación con Argentina será efectuada en adelante “a través de los cauces societarios, con la necesaria serenidad y equilibrio” en busca de un acuerdo “que represente la satisfacción de una justa compensación y la finalización de las reclamaciones por la expropiación”. Los términos aquilatados con el mayor rigor jurídico en el último hecho relevante enviado a la CNMV desvelan de forma harto elocuente el nuevo escenario que ahora se maneja en Repsol.

Dentro de La Caixa reconocen también el cambio de situación, que sintetizan a su estilo y de forma lacónica: “Brufau nos metió en esto y es él quien ahora nos tiene que sacar”. La verdad es que nada mejor podían pedir que con más gusto estuviera dispuesto a conceder el presidente de Repsol, obligado como ha estado en los últimos meses a morderse la lengua ante el apetito insaciable de sus principales socios de referencia por alcanzar una ‘paz versallesca’ con los inquilinos de la Casa Rosada.

El Tribunal del Ciadi se constituyó el pasado jueves

Brufau estuvo al corriente de los últimos contactos propiciados por Pemex e incluso envió a un grupo de técnicos para que trabajasen con sus colegas mexicanos, pero eso no significa que Repsol apadrinase el resultado de una negociación que estaba viciada de antemano. El primer ejecutivo de la petrolera española no ha hecho sino cargarse de razón demostrando en todo caso que las demandas, bien sean de carácter arbitral o judicial, son necesarias para defender los derechos tras la expropiación de YPF, aunque en ningún caso son incompatibles con la búsqueda de una solución pactada y amistosa.

Repsol ha engrasado toda la maquinaria legal para poner en valor su posición negociadora a fin de alcanzar un buen acuerdo que ponga fin a un mal pleito, y la estrategia está dando sus frutos como demuestra que el pasado jueves quedó formalmente constituido el Tribunal del Ciadi (Centro Internacional de Arreglos sobre Disputas en Inversiones). Este organismo, dependiente del Banco Mundial, dispone ahora de dos meses por delante para llevar a cabo la primera audiencia procesal con ambas partes en conflicto, si bien la petrolera española tiene “abiertas las líneas” a la espera de una llamada de reconciliación que pueda efectuar previamente el Gobierno de Cristina Kirchner.

A tal efecto, Brufau ha designado un equipo específico de trabajo liderado por Antonio Gomis, antiguo director general de Repsol en el país sudamericano cuando se produjo la expropiación de YPF. El exdirector general de Energía en la etapa de Josep Piqué como ministro de Industria es un viejo ejecutivo de la casa y conoce mejor que nadie los entresijos y detalles de todo lo que se ventila ahora en torno a la que fuera 'media naranja' en Argentina.

DeGolyer & McNaugton volverá a auditar Vaca Muerta 

Pemex continúa mientras tanto, erre que erre, tratando de acercar posturas entre Repsol e YPF para que ambas firmas puedan volver a trabajar juntas en Vaca Muerta. La multinacional mexicana ha encargado nuevas auditorías a la firma americana DeGolyer & McNaugton, especializada en la valoración de reservas petrolíferas. Las tasaciones servirán para demostrar el exceso de vista con que fueron ‘hinchados’ los precios de la última propuesta, que el consejo de administración de Repsol entendió que “no era de recibo” y rechazó por unanimidad el pasado 26 de junio.

El propio representante de Pemex se inclinó por descartar una fórmula que fijaba el precio por unidad de acre en Vaca Muerta en 44.000 dólares. Una cifra artificial para demostrar la ‘generosidad’ de YPF pero que, en realidad, suponía diez veces más que las valoraciones registradas hace unos meses por esos mismos activos en los mercados internacionales. Para mayor abundamiento, baste señalar que en Estados Unidos se están pagando precios que, en la mejor de las comparaciones, se sitúan en 12.000 dólares por acre.

Las diferencias son todavía muy notables como para pensar que Repsol vaya a aceptar una joint venture sobre un negocio que hace poco más de un año era de su propiedad. El marco de referencia del único acuerdo factible para España está escrito en los informes recientes de los analistas financieros, que reconocen la validez de cualquier pacto, siempre y cuando Repsol no vuelva a tropezar en la misma piedra de Argentina.

La petrolera española está obligada a terminar su odisea de la mejor manera posible y eso, sin duda, implica una compensación económica por la vía de un justiprecio. El importe de partida está en 10.800 millones de dólares y la oferta del Gobierno de Cristina Kirchner se valoraba en 5.000 millones. La mitad del camino está ya recorrido y ahora lo importante es no perder la ruta que conduce a la salida.

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