RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA

El debate anima al PSOE y Sánchez acelera: agita el miedo a Vox y pide voto útil y masivo

Dirigentes de Ferraz y de los territorios convienen que el presidente salió mejor parado que en los dos combates anteriores. Ahora se centra en la llamada a la participación y agitar el temor a las derechas

Foto: Pedro Sánchez, este 5 de noviembre en Badajoz, en el mitin que compartió con Guillermo Fernández Vara. (EFE)
Pedro Sánchez, este 5 de noviembre en Badajoz, en el mitin que compartió con Guillermo Fernández Vara. (EFE)

Pasado el primer puerto de montaña de esta cortísima campaña electoral. Pedro Sánchez atravesó la prueba del debate a cinco y, sin destacar sobremanera, sí salió ileso, "mejor" que en los dos anteriores combates televisivos como jefe del Gobierno, los de abril, según leen distintos dirigentes de su partido. "En conjunto", convienen, quedó bien parado, distanciándose lo suficiente de Pablo Iglesias para intentar capturar el codiciado voto del centro, y sin perder su condición presidencial, evitando entrar en los ataques del resto. Ese "mejor" desempeño en el cruce a cinco ha animado a las huestes socialistas y da oxígeno al candidato para la recta final, en la que no cambiará de estrategia: llamada a la movilización total y al voto útil en torno al PSOE y agitando el miedo a las derechas, con Vox como protagonista necesario en la ecuación, dado además su fulgurante ascenso en las encuestas. Frente a una ultraderecha "envalentonada", decía él mismo este martes en Valladolid, queda una derecha de PP y Ciudadanos "achantada". La formación de Santiago Abascal, completó más tarde en Badajoz, ha lanzado "una opa" a populares y naranjas, que han tolerado con su "silencio".

Es un clásico que tras un enfrentamiento en plató con el resto de aspirantes a la Moncloa todos los partidos se presenten como ganadores. Pero también en las actitudes y valoraciones del equipo del candidato se entrevé mayor o menor entusiasmo. Mayor o menor convicción. Y así como, de cara al 28-A, gustó más el segundo debate, el de Atresmedia, en el que corrigió algunos errores del primero (el de RTVE), en este caso, el combate a cinco organizado por la Academia de Televisión persuadió más a dirigentes de Ferraz y de la Moncloa y de los territorios. Incluso gustó más a aquellos que suelen estar más distanciados del líder.

"En general, bien. Hizo bien en no atizar más a Santiago Abascal y dejárselo más a Pablo Casado y Albert Rivera —asegura un presidente regional—. Partiendo de la base de que la mejor esgrima dialéctica la tiene Pablo Iglesias, Pedro tenía que jugar sus bazas en la estrategia y creo que, en general, no le fue mal". "Estuvo muy bien —indica otro dirigente autonómico—. Se le nota la Presidencia. Estuvo en su papel: es el único presidente posible. Y nuestra gente, nuestras bases, están bien".

En el partido se valora que el candidato se bregó bien contra los otros cuatro rivales e hizo bien en asumir ese papel más presidencial


Un cargo andaluz constata que el debate "ha animado de forma unánime" las filas socialistas, y conviene que puede "ayudar a movilizar" a los votantes. Este responsable observa que en anteriores debates no se daba ganador a Sánchez, y en esta ocasión sí hay más o menos coincidencia en que en el espectro de la izquierda el presidente quedó algo por encima, porque salió vivo del cuatro contra uno, sin demasiadas dificultades, mientras que en la derecha pudo salir airoso el jefe de Vox porque apenas fue atacado. "La estrategia de debate ha sido la acertada: presentarse como la única opción contra el desbloqueo. O, dicho de otro modo, el voto útil".

Tono "propositivo" y "educado"

También en Ferraz advertían, apenas acabado el careo en la tele, de que que este fue "el mejor" desde 2015, cuando debutó en este tipo de formatos, porque hizo "anuncios concretos y creíbles" y eso "fue un acierto". "Fue muy por delante del resto: ágil, fresco y marcando titulares, y todo ello con un tono educado, propositivo y hablando de la temática que correspondía", señalaban desde el comité electoral, que dirige el secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos.

En Ferraz valoran que Sánchez acertó al plantear "anuncios concretos y creíbles", como el castigo penal a la convocatoria de referendos ilegales

El jefe del Ejecutivo sí intentó fijar posición desde el arranque, cuando, en su primera intervención, en el primero de los bloques, anunció que su Gobierno promoverá la reincorporación en el Código Penal del delito de convocatoria ilegal de referéndums, que José María Aznar introdujo en 2003 y que José Luis Rodríguez Zapatero derogó en 2005. Adelantó asimismo que promovería la implantación de una asignatura en toda la educación obligatoria, y en toda España, de valores cívicos, éticos y constitucionales, y una reforma de la Ley del Audiovisual para que los consejos de administración de los medios públicos, estatal o autonómicos, sean elegidos con mayorías reforzadas para acabar con el "uso sectario" que el independentismo hace de TV3.

Sánchez elevó el tono contra el separatismo, un mensaje que ha ido blandiendo en las últimas semanas y que ha reforzado en estos días. El debate fue la prueba más evidente. También prometió hacer lo posible para traer al 'expresident' a Carles Puigdemont a España —afeó al PP que se le fugara a Bélgica en 2017—, aunque 'a priori' no tiene instrumentos para forzar la extradición, ya que depende de los tribunales, y adelantó que elevará el rango de Nadia Calviño: la hará vicepresidenta económica. Otro guiño al centro, porque ella encarna el respeto a la doctrina de la UE en tiempos de desaceleración. Al tiempo, contrapesó esos anuncios con gestos a la izquierda: persecución de la apología del fascismo y disolución de la Fundación Francisco Franco. El presidente trataba de cuidar los dos graneros, el centro y la izquierda. Sobre todo el primero, porque es el espacio en disputa con el PP tras el pronosticado hundimiento de Ciudadanos, y entrando de lleno en un territorio, Cataluña, más propicio para las derechas. Y su objetivo era atrapar indecisos.

El debate anima al PSOE y Sánchez acelera: agita el miedo a Vox y pide voto útil y masivo

El debate, en suma, "animó" a los socialistas, según la valoración más extendida en el partido, y fue utilizado para llamar a la movilización y advertir del peligro del auge de Vox. "Vimos a una derecha sometida y acomplejada por la ultraderecha", sentenció desde Gijón el presidente de Asturias, Adrián Barbón, que ejerció de telonero de Sánchez en su último acto del día. "Era un todos contra Pedro Sánchez", describió dos horas antes el jefe del Gobierno extremeño, Guillermo Fernández Vara, quien vio en el combate televisivo y en el desempeño del candidato un remedo de la película 'Solo ante el peligro'. Enfrente tenía, añadió, siguiendo el símil cinematográfico, a 'Dos hombres y un destino', Casado y Rivera, dos hombres "cuyo destino es la oposición". Abascal le sugería otra cinta, 'El hombre que mató a Liberty Valance', porque "se cargó" de un plumazo el artículo 2 y el Título VIII (el dedicado al modelo territorial) de la Constitución, e Iglesias podía encajar en 'Le llamaban Trinidad'.

"Barbaridades" de Vox

"¿De estos quién puede ser presidente? Uno solo. Se le notaba la responsabilidad de saber que tiene que gobernar", agregó Vara, para reprochar a los demás candidatos que frivolizaran con el debate y acudieran a él como "de fiesta". "Las opciones son dos —aseguró por la mañana el barón castellanoleonés, Luis Tudanca—: o un Gobierno de Pedro Sánchez o un Gobierno de Pablo Casado con Santiago Abascal de vicepresidente". La idea que había empleado el sábado Ábalos.

Sánchez carga contra el "silencio" de la derecha "achantada" ante la ultraderecha "envalentonada", la de Vox, los "fascistas", como los define Lastra

Ese es el hilo conductor que el partido está empleando en los últimos mítines. Trata de llevar la contienda a la polarización izquierda-derecha, que en la anterior campaña funcionó bien al candidato. Sánchez también agitó esa bandera, la del miedo a una alternativa con Vox dentro, en sus tres mítines de este martes, en Valladolid, Badajoz y Gijón. Una "ultraderecha envalentonada" y una derecha de PP y Cs "achantada". Unos populares y naranjas que "han unido su destino a la ultraderecha" y que guardan "silencio" ante las "barbaridades" de Abascal. "Barbaridades" como "suspender las autonomías, derogar la Ley de Violencia de Género o ilegalizar partidos políticos".

El debate anima al PSOE y Sánchez acelera: agita el miedo a Vox y pide voto útil y masivo

"Vox ha lanzado una opa al PP y Cs, y estos callan... ¡Pues que se aparten, que aquí está el PSOE!", clamó ante el auditorio extremeño, unas 1.300 personas congregadas a media tarde. Casado y Rivera representan "una derecha acobardada ante una ultraderecha agresiva", cerró el presidente en la ciudad asturiana, en el mitin más concurrido, unos 2.500 simpatizantes, según la organización.

No a la "España en blanco y negro"

Y es que frente apuestan por un país "diverso, plural, tolerante, democrático, europeísta" o feminista, los hay que reivindican una "España en blanco y negro" que "no volverá jamás. "Me cuesta ver a Abascal en color", ironizó, ubicando al líder de Vox en el franquismo. Más contundente que él fue su número dos y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, que llamó a Vox "fascista". "Y a los fascistas solo les frena este partido. Que vuelvan a la cueva de donde nunca debió salir", clamó.

En la ejecutiva creen que las elecciones irán mejor de lo que han pronosticado las encuestas. La jornada del lunes se saldó sin disturbios en BCN

En esta recta final, Sánchez y los dirigentes socialistas acentúan su llamamiento a la movilización y al voto útil y masivo. A hacer posible un Ejecutivo "fuerte", "coherente" y "estable", y a concentrar todo el voto en torno a la única fuerza capaz de "desbloquear" el país. "Es fundamental que nos movilicemos el 10-N para frenar a la ultraderecha y a estos dos partidos que han acabado colonizados por ultraderecha y hacer que España avance en justicia social, convivencia y limpieza", remachó el líder en Gijón. El alcalde de Valladolid y portavoz de la ejecutiva federal, Óscar Puente, pidió no "tirar" miles de votos que no lograrán representación por el sistema electoral. Vara pidió pelear por sacar "un diputado más" por Cáceres o Badajoz para que Vox no consiga ningún acta en Extremadura, y para ello hace falta que se sume todo el "voto progresista" en torno al PSOE. Hay que dejarse del "billar", añadió Lastra. O sea, nada de votar a otra formación (Unidas Podemos) para hacer carambola, hay que apostar directamente, dijo, por la papeleta de Sánchez. "Votar PSOE el 10-N es el único voto que asegura un Gobierno fuerte, estable y progresista, que frene a la ultraderecha en este país", concluyó la portavoz.

"Irá bien, irá bien", se escucha en la ejecutiva socialista. Es la profecía que reiteran en el núcleo duro del presidente, pese a que las encuestas de las últimas semanas, si se salva el macrosondeo del CIS, no pronostican el estirón con el que sueñan en Ferraz y en la Moncloa. En el equipo del candidato se cree que el debate puede ayudar a concentrar el voto en torno al PSOE, despertar a la "mayoría cautelosa". La prueba del combate en televisión se habría superado, también una jornada, la de la entrega de los Premios Princesa de Girona, en la que no retornaron los disturbios violentos a Barcelona. Falta esperar a lo que ocurra el resto de la semana. Y especialmente la jornada de reflexión. Los socialistas cruzan los dedos, pero su esperanza de fortalecerse en esta repetición electoral puede quedar lejana.

¿Por qué no contestó a Casado sobre las naciones o los pactos?

Hay silencios "atronadores", decía este martes el PP. Pablo Casado arremetía contra el presidente por no descartar, a su juicio, que pueda recibir los apoyos de las formaciones separatistas para la investidura. Pedro Sánchez no contestó directamente a esa pregunta, aunque sí insistió en que si España va a elecciones el 10-N es, precisamente, porque ni PP ni Cs se abstuvieron, como él les reclamaba. El candidato tampoco replicó a la pregunta de cuántas naciones tiene España, aunque se le oyó mascullar "nacionalidades", el término que recoge la Constitución en su artículo 2. 

Esa decisión fue deliberada. Como explicaban a este diario fuentes del comité electoral, el presidente podía haberse dedicado a contestar a todos sus rivales, pero prefirió "explicar su proyecto y propuestas" y preservar su papel institucional. Optó por "no enredarse" y porque además es "obvio" que si el país va a las urnas es porque el PSOE "no ha sucumbido al independentismo". "Queríamos movilizar y captar indecisos, explicar que nuestra opción es la mejor y que queremos un Gobierno fuerte, y no el débil que todos los demás quieren", señalan las mismas fuentes. 

Este mismo martes, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, indicaba que los hechos son los que son, y demuestran que no hay pactos con los soberanistas. "¿Sabe quién coincide con los independentistas? La derecha. En los hechos está", indicó Ábalos en Antena 3. Esos hechos "contradicen" las palabras del PP. "La derecha vendió que teníamos un pacto con los independentistas. Estamos en elecciones porque dijimos que no queríamos depender de los independentistas, han quedado desmentidos", recalcó. En 'Más vale tarde' (La Sexta), explicó que existe un sentimiento en Cataluña de quienes se sienten "nación", pero eso no implica que el PSOE entienda que pueda ser un Estado, puesto que la soberanía nacional es única y el partido defiende la integridad territorial de España. 

Este martes, había dirigentes que consideraban que Sánchez podía haber sido algo más contundente y rematar la polémica, puesto que los argumentos de la derecha son "desmontables". "En la cuestión identitaria tenemos un problema. No estamos convencidos y eso se transmite. Los socialistas tenemos que trabajar por la pluralidad de España, pero no podemos hacer política con ese tema porque perdemos siempre", reflexiona una baronesa territorial que, no obstante, considera que esta cuestión pasó desapercibida en el fragor del debate. "No te puedes salir de tu carril, porque pierdes seguro. No puedes entrar en el juego de los otros ni en sus preguntas trampa", concede un cargo territorial. 

La actitud presidencial que quiso adoptar Sánchez explica igualmente que no entrara en el cuerpo a cuerpo con Vox (todos los candidatos le dejaron el camino expedito para que hiciera su mitin sin apenas oposición), o que, como mostraron muchos planos de escucha, apareciese en ocasiones en pantalla tomando notas, como ajeno al debate y a la discusión de los demás. 

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