DISCURSO EN LOS PREMIOS PRINCESA DE GIRONA

El Rey recuerda que "no hay cabida para la violencia ni la intolerancia" en Cataluña

Felipe VI no eludió la situación en las calles de Barcelona mientras tenía lugar la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Girona y dejó claro que el desprecio a los demás no es posible

Foto: La princesa Leonor y el Rey, en la entrega de los Premios Princesa de Girona. (EFE)
La princesa Leonor y el Rey, en la entrega de los Premios Princesa de Girona. (EFE)

Mientras miles de personas continuaban protestando a las puertas del Palacio de Congresos de Cataluña con motivo de la visita real a Barcelona, que este lunes entregaba los Premios Princesa de Girona, el Rey se dirigió por fin a los invitados al acto —algunos accedieron tarde y con la ceremonia empezada por las dificultades que les pusieron los manifestantes, mientras que otros ni siquiera fueron capaces de entrar—, tomando el testigo de la princesa Leonor, que protagonizó su segundo discurso oficial, después de los Premios Princesa de Asturias el mes pasado. En esta ocasión, hubo una novedad: gran parte de su alocución la hizo en catalán, igual que su padre.

El Rey recuerda que "no hay cabida para la violencia ni la intolerancia" en Cataluña

Felipe VI no quiso eludir la situación que atraviesa en estos momentos la comunidad autónoma (como sí hizo en Oviedo) después de semanas de gravísimos altercados y a las puertas de unas elecciones en las que el colectivo Tsunami Democràtic ya ha llamado a la movilización en la jornada de reflexión bajo el lema: 'Hagámoslos reflexionar'. El Rey hizo hincapié en el "gran proyecto democrático" que fue la Constitución de 1978, "que nos unió a todos en el deseo de no volver a detener la historia, no quedar al margen de la evolución de los tiempos".

Y continuó: "La contribución de Cataluña fue inspiradora para el resto de España. Una Cataluña orgullosa de sus señas de identidad, plural e integradora, constructiva y solidaria con el progreso general; en la que el esfuerzo, la responsabilidad, el compromiso, el respeto y el espíritu cívico enriquecieron las raíces de la sociedad democrática". Esos valores, dijo el monarca, "representan la mejor historia de Cataluña", y lanzó un mensaje: "No deben ni pueden ser un recuerdo del pasado, sino una realidad efectiva de nuestro presente y futuro. Una realidad en la que no pueden tener cabida ni la violencia, ni la intolerancia ni el desprecio a los derechos y libertades de los demás". Una frase, esta última, que arrancó fuertes aplausos entre el público y gritos de apoyo.

Se pronunciaba así por primera vez sobre los hechos ocurridos en Cataluña desde hace semanas, refiriéndose también a las "libertades de los demás", que se han visto tan trastocadas en días recientes al impedir algunos grupos violentos, por ejemplo, que alumnos de las universidades catalanas acudieran a clase o que otros ciudadanos pudieran acceder a la estación de Sants durante varias jornadas consecutivas. Este mismo lunes, muchos invitados a los premios que tienen lugar en la Ciudad Condal tuvieron muy difícil llegar a la ceremonia y, en algunos casos, hubo incluso enfrentamientos, como se ve en imágenes publicadas en las redes sociales.

El Rey acompaña a su hija a su asiento después de su discurso. (Limited Pictures)
El Rey acompaña a su hija a su asiento después de su discurso. (Limited Pictures)

El pasado octubre, el Rey decidió no pronunciarse al respecto, a pesar de que los Premios Princesa de Asturias coincidieron con una de las peores jornadas vividas en Cataluña: el viernes de la semana en la que se hizo pública la sentencia del juicio del 'procés'. En Zarzuela, entendían que no era el momento de que el jefe del Estado se pronunciara, al estar tan reciente el fallo judicial ("es el tiempo de la Justicia") y en pleno debate político sobre si el Gobierno de Pedro Sánchez actuaría poniendo en marcha alguna herramienta constitucional ("el tiempo de la política"). Sin embargo, en esta ocasión, Felipe VI no escatimó en referencias.

También insistió en que en el mundo actual el aislamiento no lleva a ningún sitio, "nuestros jóvenes no pueden vivir recluidos en fronteras impermeables", dijo, recordando que esas fronteras hoy "las marcan el conocimiento, la formación, la educación y la investigación". Un mundo, siguió, "en el que conocer culturas que no son las propias enriquece y emociona, en el que asumir nuevas ideas en nuestra forma de pensar ayuda a matizar nuestro mundo interior y nuestra visión de las cosas".

Como anécdota, entre los premiados estaba el barcelonés Xavier Ros-Oton, doctor en Matemáticas por la Universidad Pompeu Fabra y actualmente profesor en la Universidad de Zúrich, que recogió el galardón luciendo un lazo amarillo en su solapa. El Rey se dirigió a él en catalán, destacando su trayectoria, igual que la del resto de premiados.

La familia real, durante el inicio de la ceremonia. (EFE)
La familia real, durante el inicio de la ceremonia. (EFE)

Más allá de las referencias sobre Cataluña, el Rey comenzaba su discurso "confesando" que las palabras de la princesa de Asturias y de Girona (habló justo antes que su padre) le habían llenado de alegría, igual que a la reina Letizia, al comprobar que "está empezando a asumir sus obligaciones con ilusión y sentido del deber". Recordó que "esta ciudad y esta tierra [Barcelona y Cataluña] ocupan un lugar muy importante en su corazón".

La hija mayor de los Reyes, que recitó buena parte de su discurso en catalán (también habló en inglés y árabe, además de castellano), aseguró que "honrará" a la fundación como se merece, "llevando con orgullo su nombre por toda Cataluña, el resto de España y por todo el mundo". Recibió una larguísima ovación del público, que aguantó en pie mostrando su apoyo a la heredera del trono.

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