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Vox rebaja las expectativas tras el debate: "No tengamos tanta prisa, será una batalla larga"

Santiago Abascal teme la euforia tras el debate electoral y las encuestas, y advierte a los suyos de que no pueden decepcionarse si no se cumplen los pronósticos

Foto: Simpatizantes de Vox asisten a un acto electoral de la formación, este martes en Dos Hermanas. (EFE)
Simpatizantes de Vox asisten a un acto electoral de la formación, este martes en Dos Hermanas. (EFE)

Hay preocupación por las elevadas expectativas que para Vox están deparando las encuestas. Algunas hablan de un salto de 24 a 40 diputados y de que ocuparán la tercera plaza del podio. Los dirigentes del partido saben de la importancia de manejar bien las expectativas para no dar sensación de derrota. Les ocurrió en abril, cuando los sondeos dispararon a Vox y las urnas lo dimensionaron. La proeza de llegar al Congreso desde cero supo a poco. Esta vez, el propio Santiago Abascal, un día después del debate de candidatos en el que muchos dijeron que fue ganador, pidió a los suyos calma.

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"No tengamos tanta prisa, esta va a ser una batalla muy larga. Que luego me pincháis", arrancó el líder de Vox y contó algunos detalles de la trastienda del debate. "Lo que pasó fue muy importante para millones de españoles, por primera vez pudimos dirigirnos a nuestros compatriotas sin la manipulación y la traducción simultánea de los medios de comunicación y los otros partidos", se jactó.

"Fui con nervios, peso en las espaldas y preocupación", confesó Abascal mientras el público le gritaba "valiente", "fuiste el ganador". Repartió estopa a los medios de comunicación. "Están rabiosos", dijo. "No nos vengamos arriba, que esta va a ser una batalla larga", repitió Abascal cada vez que le coreaban "presidente, presidente". Admitió que el 28 de abril se instaló una sensación de "decepción" y las tertulias, dijo, lograron que muchos votantes de Vox creyeran que aquello fue un fracaso. "No me fío de lo que dicen las encuestas", subrayó.

"Dadles, Santi, dadles". "Viva la Guardia Civil". "Viva España" y "viva Vox". Fueron las consignas coreadas por unas 3.000 personas, 5.000 según Abascal, que no dejaban arrancar el mitin a la presidenta de Vox en Sevilla, María José Piñero. "Yo soy español, español, español", le cantaban. "Sois el futuro de España", les dijo la telonera.

Vox rebaja las expectativas tras el debate: "No tengamos tanta prisa, será una batalla larga"

Vox eligió la plaza fetiche de Pedro Sánchez, donde arrancó su carrera a las primarias y la anterior campaña electoral. Una ciudad gobernada con mayoría absoluta por el socialista Francisco Toscano desde 1983. "El feudo del eterno Toscano, la cuna del socialismo andaluz, el mismo que ha impedido el desarrollo de esta tierra", dijo la número uno al Congreso, Reyes Romero. Aquí, el PSOE en las últimas municipales superó el 50% de los votos.

Abascal repitió datos que llevó al debate, como que solo "el 13% de las denuncias por violencia de género acaba en condenas" y que las manadas que violan a mujeres en España son en un "70% de extranjeros", datos que salen, dijo, de investigaciones periodísticas, porque no hay cifras oficiales y las "ocultan" las administraciones. Garantizó que pedirán conocer la nacionalidad de quienes reciben ayudas al alquiler o la vivienda.

"Fui con nervios, peso en las espaldas y preocupación", confesó Abascal mientras el público le gritaba "valiente", "fuiste el ganador"

Bromeó con el lapsus de Pablo Iglesias cuando confundió mamada con manada. "No me reí porque no lo oí". Confesó que llevaba una pequeña foto de Kennedy y de una familia viendo la televisión. "Yo pensé en dirigirme a todos los españoles". "Había uno que llevaba un saco. Iglesias y yo nos mirábamos y levantábamos la ceja, qué va a sacar ahora", dijo de Albert Rivera. "No nos equivoquemos. Sea cual sea el veredicto de las urnas, vamos a construir la alternativa patriótica, sea en un año o en 10", recalcó el líder de Vox.

La candidata número uno al Congreso por Sevilla repasó los 'hits' de los mítines. Habló de una Andalucía de "chiringuitos", de "la paguita", de "500 imputados" en los ERE, los cursos de formación o "las vacunas y el desfalco millonario". Repasó las redes de clientelismo electoral, con Huévar del Aljarafe como ejemplo, y aseguró al público que los dirigentes socialistas andaluces se iban de "fiestas a prostíbulos a cargo de la Junta, se pagaban la cocaína y los cubatas con vuestro dinero".

Aplausos con Cataluña

Abascal fue muy aplaudido cuando habló de Cataluña, los vivas a la Guardia Civil se sucedieron, y exigió al Gobierno en funciones que aplique "cualquier artículo de la Constitución necesario, incluso el 116", el estado de sitio, "para votar con normalidad en la comunidad catalana el próximo domingo". El candidato del partido de extrema derecha dijo que él defendía el derecho a descansar en paz lo mismo "de Franco que de la Pasionaria", y su promesa más aplaudida estuvo clara: "No se va a ayudar a nadie antes de ayudar a los españoles en primer lugar".

Como siempre, el público de los mítines de Vox, al menos en Andalucía, tenía una media de edad muy por debajo de la de otros partidos. Jóvenes que bailaban y se divertían al ritmo de la música española habitual de los bares, desde Alejandro Sanz a José Manuel Soto. Entusiasmo juvenil y público heterogéneo para la formación de ultraderecha, convencidos de que Abascal, algún día, será el presidente de todos los españoles.

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