GUERRA TOTAL EN LA CASA SOCIALISTA

Los críticos creen que tienen mayoría suficiente para destronar hoy a Sánchez

Disponen ya de 17 firmas de miembros de la ejecutiva, que con las tres vacantes no cubiertas suman la mitad más uno del órgano de dirección. Estudian si presentar ya las renuncias

Foto: Pedro Sánchez con su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, este 27 de septiembre en el pleno del Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez con su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, este 27 de septiembre en el pleno del Congreso. (EFE)

La defenestración de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE puede ser inminente. Los críticos creen tener ya la mayoría suficiente dentro de la ejecutiva federal para propiciar su salida automática y que, en consecuencia, no llegue al comité federal del sábado en el cargo. La caída podría tener lugar este mismo miércoles, según afirman las fuentes consultadas por El Confidencial, pero aún se está valorando la pertinencia de hacerlo en las horas siguientes.

Los detractores del secretario general aseguran que cuentan con las firmas necesarias: 17 dimisiones y tres vacantes. Según el artículo 36 de los estatutos del PSOE, cuando la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva se marcha, la dirección se extingue y asume las riendas una gestora, que a su vez tendría que convocar un congreso extraordinario para nombrar a un nuevo líder. 

La ejecutiva federal que salió del cónclave de 2014, en el que Sánchez fue ungido como jefe de los socialistas, se componía de 38 miembros, entre los 27 secretarios de área y los 11 vocales. Tres de ellos ya no están: Pedro Zerolo murió en 2015, y abandonaron el órgano el exlíder gallego José Ramón Gómez Besteiro y el canario Javier Abreu. Los críticos sostienen que esas plazas cuentan, puesto que no han sido cubiertas por el comité federal. 

Hay dudas respecto a cuántas firmas se requieren: depende de si se cuenta el total sobre 38 miembros, los elegidos en 2014, o los 35 ejecutivos actuales

Según el artículo 7. o) del reglamento del máximo órgano entre congresos —calcado del 36. o) de los estatutos—, este tiene la competencia para cubrir los sitios libres que quedan en la dirección y en la comisión federal de ética y garantías. Y añade este precepto: "Cuando las vacantes en la comisión ejecutiva federal afecten a la secretaría general, o a la mitad más uno de sus miembros, el comité federal deberá convocar congreso extraordinario para la elección de una nueva comisión ejecutiva federal". 

Los críticos disponen de 17 rúbricas, según las fuentes consultadas por este periódico de varias federaciones hostiles a Sánchez, más esas tres vacantes no cubiertas. En total, 20 abandonos, que entienden suficientes para empujar al secretario general a la salida. Ante la posibilidad de que la maniobra se consume, el jefe de los socialistas responde a través de una entrevista en eldiario.es: "Si dimiten, que no esperen a que haya la mitad más uno. Si no se sienten parte de este proyecto, yo en su lugar dimitiría hoy".

Y aunque le destituyeran, Sánchez querría volver y se presentaría al siguiente congreso. "No, no me canso. Estoy defendiendo la posición que creo que merece mi partido. Este es un partido centenario y fundamental para el sistema político de nuestro país. Creo que sería una desgracia que la izquierda cayera en manos de Podemos —asegura en la entrevista en eldiario.es—. El PSOE es, porque así lo han querido los españoles, el partido preferido de los votantes de izquierdas para vertebrar una izquierda desorientada y fragmentada". 

Duda con Tezanos

Las 17 firmas, como ya avanzaba este periódico esta mañana, serían las de los siete de los ocho representantes andaluces en la ejecutiva (Antonio Pradas, María José Sánchez Rubio, Estefanía Palop, Noemí Cruz, Pacote Pizarro y Juan Pablo Durán, más la presidenta del partido, Micaela Navarro), más los presidentes de Castilla-La Mancha y Valencia, Emiliano García-Page y Ximo Puig, más los dirigentes Luz Rodríguez, Carme Chacón, José Miguel Pérez, Manoli Galiano, Eva Matarín, Tomás Gómez, Carlos Pérez Anadón y María Murillo. Entre los contrarios a Sánchez creen que aún pueden conseguir algún apoyo más en las próximas horas, como el de la secretaria general de Cantabria y vicepresidenta del Ejecutivo regional, Eva Díaz Tezanos.

Los rivales del líder confían en sumar más apoyos, pero en caso de conflicto podría tener que dilucidar quién tiene razón la comisión de garantías

Ella es una de las dudas, primero porque no suele meterse en batallas internas y porque es muy cercana a Alfredo Pérez Rubalcaba, también situado en el grupo de contrarios al jefe de los socialistas. Por su parte, la federación valenciana entiende que será muy complicado convencer a la consellera de Sanidad de Ximo Puig, Carmen Montón, responsable de Igualdad de la actual cúpula federal, por su cercanía con Sánchez. Contactada por El Confidencial, rehusó contestar. El navarro Roberto Jiménez, aunque fuera del núcleo duro de Sánchez, aseguró anoche a este diario que no firmaría ninguna carta de dimisión. Y el secretario de Economía, el madrileño Manolo de la Rocha Vázquez, también afirma con rotundidad que no se prestará a la ofensiva lanzada por los adversarios del responsable máximo de la formación. 

Susana Díaz, este 27 de septiembre en Puerto Real, Cádiz. (EFE)
Susana Díaz, este 27 de septiembre en Puerto Real, Cádiz. (EFE)

Que se sume una firma más es muy importante. No solo para señalar que el líder está en minoría dentro de su propia dirección, sino también para que la caída sea irrebatible y Ferraz no pueda agarrarse a ninguna razón de forma. Porque si finalmente se presentan 17 cartas de dimisión y las tres vacantes, el equipo de Sánchez podría interpretar que no se cumplen los estatutos y por tanto les quedaría recurrir a la comisión de garantías, compuesta por cinco miembros y en la que creen contar con mayoría para validar el 'asalto' a Ferraz

Imprecisión en las normas

Las dudas sobre si son necesarias 17 o 18 firmas —en función de si se cuenta la mitad más uno sobre un total de 38 miembros, los elegidos en 2014, o sobre 35, los que actualmente siguen en Ferraz— demuestran que los estatutos no son claros a este respecto. También porque la situación es inédita. Como tampoco en las reglas internas se habla de gestora en una circunstancia similar. En la normativa reguladora del funcionamiento general del partido, en el artículo 70, se habla de que se nombra una dirección provisional cuando cae una ejecutiva.

Sánchez replica: "Si dimiten, que no esperen a que haya la mitad más uno. Si no se sienten parte de este proyecto, yo en su lugar dimitiría hoy"

Es lo que ocurrió, por ejemplo, cuando Sánchez fulminó, en febrero de 2015, a Tomás Gómez, y encargó pilotar interinamente el PSOE madrileño al diputado Rafael Simancas. Un año antes, en 2014, dimitió la mayoría de la ejecutiva de Castilla y León, en un movimiento auspiciado por el hoy portavoz en el Senado, Óscar López, y Ferraz nombró también una gestora. En este 2016 ocurrió lo mismo cuando abandonó el liderazgo de los socialistas gallegos José Ramón Gómez Besteiro por sus múltiples imputaciones. De hecho, al frente del PSdeG sigue estando la diputada nacional Pilar Cancela como presidenta de la comisión gestora. Pero ahora hablamos del escalón federal, el mayor rango. 

El único precedente lejano es la gestora que siguió a la dimisión de Almunia en 2000, pero entonces el proceso de transición se condujo de forma pacífica

El precedente más inmediato es el del año 2000. Joaquín Almunia, tras su derrota en las generales de marzo en las que el PP de José María Aznar cosechó la mayoría absoluta —y el PSOE 125 escaños, frente a los 85 que tiene ahora—, presentó su dimisión, y el comité federal nombró una gestora que presidió el entonces jefe de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Esta cúpula provisional fue la que condujo el partido hasta la celebración, en julio de ese año, del 35º Congreso Federal, el que ganó José Luis Rodríguez Zapatero frente a José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez. La situación, con todo, no es comparable. Porque en 2000 fue el propio secretario general el que dimitió, y la transición se hizo de forma pacífica puesto que la "comisión política" (así se llamó entonces) fue pactada por las federaciones. Ahora nos encontramos con una guerra a muerte entre dos bandos: Ferraz y los críticos. 

El presidente manchego, Emiliano García-Page, este 28 de septiembre en Toledo. (EFE)
El presidente manchego, Emiliano García-Page, este 28 de septiembre en Toledo. (EFE)

Los rivales de Sánchez entienden que, en el momento en que este caiga, quien asume las riendas del PSOE es la presidenta del comité federal, la sevillana Verónica Pérez, mano derecha de Susana Díaz. Pero el máximo órgano de poder debería nombrar una gestora que a su vez llevase a la formación hasta el siguiente cónclave. 

Los procedimientos para una moción de censura contra la ejecutiva, fórmula que también han barajado los críticos, sí están más tasados en las normas internas. Para presentarla, hace falta la firma del 20% de los miembros del comité federal. Pero para salir adelante y tenga eficacia, esa moción ha de ser respaldada por la mayoría absoluta de los integrantes del máximo órgano. El comité se compone de unos 300 dirigentes. 

Elecciones Generales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
20 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios