XI ASAMBLEA FEDERAL DE IZQUIERDA UNIDA

Garzón generaliza consultas y primarias e implanta los revocatorios internos en IU

Los nuevos estatutos plasman los cambios en la federación que quería el nuevo líder, y que trasladan mecanismos ya presentes en las normas de Podemos. Garzón consigue control absoluto

Foto: Alberto Garzón conversa con el coordinador de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, este 4 de junio al comienzo de la XI Asamblea Federal, en la sede de UGT Madrid. (EFE)
Alberto Garzón conversa con el coordinador de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, este 4 de junio al comienzo de la XI Asamblea Federal, en la sede de UGT Madrid. (EFE)

Alberto Garzón quiere que la nueva fisonomía de Izquierda Unida comience a sentirse desde un papel tan árido como los estatutos. Poniendo negro sobre blanco los primeros cambios de organización, intentando hacer cumplir su propósito inicial, hacer de la federación una fuerza política más ágil, democrática y menos burocratizada. Y por eso ya serán ley (interna) a partir de ahora la generalización de las primarias y de las consultas internas, así como los revocatorios de todos sus cargos públicos y orgánicos. 

A la XI Asamblea Federal de IU, que se celebra este fin de semana en la sede de UGT Madrid, ya se iba con el pescado más que vendido. Con las principales votaciones ya hechas y los resultados conocidos. Garzón cosechó el 73,7% de los votos de los militantes, y su proyecto político también arrasó (76,68%) frente al de las dos candidaturas rivales, 'IU sí, con más fuerza' -encabezada por la eurodiputada Paloma López y apoyada por el coordinador saliente, Cayo Lara-, y 'Revolución democrática', promovida por Izquierda Abierta, el partido de Gaspar Llamazares, y pilotada por el dirigente y periodista Tasio Oliver. López logró el 21,6% de los sufragios y Oliver -también alcalde de Castilleja de Guzmán (Sevilla)-, el 4,7%.

[Consulta aquí en PDF el borrador de nuevos estatutos propuesto por Garzón]

Pero lo que quedaba pendiente, y sí era tarea del cónclave presencial en Madrid, era la aprobación de los nuevos estatutos. Y así fue. La normativa interna propuesta por Garzón y su equipo logró 278 votos de los delegados en la asamblea (el 86,33%), por 11 votos en contra y 33 abstenciones -al cónclave estaban llamados 560 compromisarios-. La sólida mayoría de quien se convertirá mañana oficialmente nuevo coordinador le posibilitó rechazar todas las enmiendas, incluida una de totalidad defendida por 'IU sí, con más fuerza', rechazada por 237 votos (67,71%), 90 en contra y 26 abstenciones. Tan sólo se aceptó alguna transaccional. Garzón culminaba así su control absoluto y cómodo de la organización. 

La mayoría holgada de la que disfruta Garzón le permite rechazar la enmienda de totalidad y las parciales. Sus estatutos son aprobados por el 86,33%

Los nuevos estatutos aprobados este sábado aumenta el poder de las bases. "La soberanía [de los afiliados] también se expresa mediante los mecanismos de participación directa de la militancia, sean consultas, referéndums o votaciones para la elección directa de órganos de dirección y cargos públicos mediante el sufragio universal", se dice ya desde el artículo 1. Las nuevas normas, por tanto, recogen el procedimiento que ya entró en vigor para esta XI Asamblea: la elección de los órganos de dirección federales por sufragio universal de los militantes, si bien añade la salvedad de que también podría hacerse "por delegación", como en los cónclaves tradicionales. 

Garzón generaliza consultas y primarias e implanta los revocatorios internos en IU

Rebaja de los avales

Asimismo, se generalizan las primarias abiertas a simpatizantes para la elaboración de las candidaturas a cargos institucionales "de cualquier nivel". En el caso concreto de la candidatura a la Presidencia del Gobierno, los aspirtantes deberán contar con el aval del 5% de los miembros de la asamblea político y social -la nueva denominación del consejo político federal, el máximo órgano de dirección- o el 2% de los afiliados al corriente de pago. Se rebaja, por tanto, el número de firmas necesarias para obtener la nominación. Las listas completas al Parlamento Europeo también se elegirán por el procedimiento de primarias abiertas a militantes y simpatizantes. El cabeza de cartel de 2014, Willy Meyer, fue designado por consenso de las familias mayoritarias de IU -provocando varios desgarrones internos-, pero no de forma directa por las bases, lo que provocó la creación de Podemos y su eclosión sorpresiva en esos comicios.  

Un 40% de las bases podrá promover un referéndum revocatorio para tumbar a un cargo orgánico o público. Si lo superan, no se podrá pedir otro en dos años

Otro cambio nuclear: la expansión de las consultas internas. Hasta ahora, los órganos federales podían convocar un referéndum "para decidir la política de alianzas de carácter estatal", como las dos que se hicieron en mayo para saber el sentir de las bases acerca de la alianza con el partido de Pablo Iglesias para el 26-J, en las que las tesis de Garzón también arrasaron. Ahora se añade que podrán programar "otras consultas a la militancia y a simpatizantes de carácter interno o externo". 

IU introduce en los nuevos estatutos la figura del revocatorio, que ya había propuesto para los cargos públicos en sus programas electorales, y que Podemos ya incorporaba en su normativa. En el texto se establece que un 40% de los afiliados de IU podrán promover un referéndum revocatorio de un miembro de los órganos federales o un 40% de los miembros del órgano superior. Sólo se podrá convocar una vez transcurrido un año del mandato del órgano federal. Si la persona señalada supera el examen, no se podrá solicitar otro referéndum contra ella hasta pasado dos años. También podrán impulsarse revocatorios contra responsables orgánicos locales, por lo que desde el equipo de Garzón se defiende que se facilita así la intervención de la base en los conflictos. 

Alberto Garzón, en el arranque de esta XI Asamblea Federal, este 4 de junio. (EFE)
Alberto Garzón, en el arranque de esta XI Asamblea Federal, este 4 de junio. (EFE)

Esta medida del revocatorio se implanta también para los cargos públicos: pueden promover su caída el 40% de los afiliados y simpatizantes de su ámbito de elección (municipal, provincial, estatal o europeo). 

Cambios en la estructura

Los estatutos también modifican los órganos de dirección de IU. Hasta ahora, por debajo de la asamblea federal, que se convoca cada cuatro años de forma ordinaria, quedaban el consejo político federal (CPF) -el último, de 244 miembros-, la presidencia ejecutiva federal (PEF) -de unos setenta integrantes- y la comisión ejecutiva federal (CEF) -de cerca de medio centenar-. 

El consejo político pasa a llamarse asamblea político y social; la presidencia federal cambia a coordinadora federal, y la ejecutiva muda a comisión colegiada

Esa estructura cambia ahora, y se pasa a reducir el volumen de los distintos escalones de poder. El CPF es sustituido por la asamblea político y social (APyS), que se reunirá tres veces al año, una de ellas con carácter monográfico para evaluar el trabajo realizado por IU. La APyS estará integrada por 150 miembros electos: el 60% ya nombrados por la asamblea federal -de hecho, ya fueron elegidos con las votaciones de la semana pasada: 66 sillas para la lista de Garzón, 20 para la de López y 4 para la de Oliver- y el otro 40% compuesto por los representantes de las federaciones y los coordinadores territoriales. A ellos se suman los coordinadores de las áreas, dos personas en representación de cada una de las corrientes y redes integradas en IU, 20 personas en representación de los partidos y el cupo de dirigentes propuesto por Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), el partido hermano en Cataluña. Esto hará que el PCE, la fuerza mayoritaria de IU y cuyo aparato está volcado con Garzón, aumente su peso en la cúpula. 

El exlíder de UGT Nicolás Redondo saluda al jefe de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ante Cayo Lara, este sábado. (EFE)
El exlíder de UGT Nicolás Redondo saluda al jefe de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ante Cayo Lara, este sábado. (EFE)

La asamblea político y social tiene la función principal, explican desde el equipo de Garzón, de "implicar al conjunto de la organización en el conflicto social y avanzar hacia la construcción del nuevo movimiento político y social" en que quiere convertirse IU. 

El nuevo secretario de Organización será Ismael González, de 39 años, líder del PCE de Rivas. Sustituye al aragonés Adolfo Barrena

La PEF es relevada por la coordinadora federal, que se reunirá cada 45 días. Recoge competencias del antiguo consejo político. La componen los 90 miembros elegidos ya para esta XI Asamblea más los coordinadores territoriales y los representantes de los partidos integrados en IU (PCE, Izquierda Abierta, Izquierda Republicana, Partido Feminista...). La coordinadora podrá "dejar sin efectos aquellos acuerdos de otras instancias de IU que contradigan las líneas políticas fundamentales de IU, adoptando cuantas medidas políticas y organizativas sean precisas para el pleno respeto y cumplimiento de la política de alianzas aprobadas por la dirección federal". Dicho de forma más simple: Garzón tendrá más sencillo tumbar decisiones de órganos inferiores que contravengan las directrices federales.

Más poder para la cúpula federal 

Imagen y lema de la XI Asamblea Federal de IU: 'Construimos izquierda, construimos futuro'. (EC)
Imagen y lema de la XI Asamblea Federal de IU: 'Construimos izquierda, construimos futuro'. (EC)

l último escalón es la comisión colegiada, el nuevo nombre de la ejecutiva, que es el órgano de gestión cotidiana de IU. Garzón quiere que tenga en torno a 20 miembros, y que en ella se sienten las dos minorías (Izquierda Abierta e 'IU sí, con más fuerza'), y de hecho se le pudo ver esta tarde en las cercanías de la sede de UGT Madrid charlando, por ejemplo, con Tasio Oliver. La pretensión del nuevo líder es que mañana pueda elevar una propuesta de dirección, al menos con las principales responsabilidades, para visualizar la renovación y hacer que un nuevo equipo tome las riendas en plena campaña del 26-J. Mañana se sabrá si lo consigue: las minorías desean que se respete su peso proporcional y que puedan dirigir carteras significativas, no ser vocales sin más o miembros con competencias menguadas. 

Previsiblemente, según confirmaron fuentes de la federación y anticipó 'El País', el nuevo secretario de Organización será Ismael González, de 39 años, actual líder del PCE de Rivas Vaciamadrid (Madrid), municipio joya de la corona de IU. González reemplazará en este puesto clave al aragonés Adolfo Barrena, de 66 años, que dejará la primera línea de la política en cuanto ceda el testigo del liderazgo de la federación en su comunidad. 

El último eslabón de la cadena de poder es el coordinador federal, que no cambia de nombre respecto al mandato anterior. Es el cargo que a partir de este domingo vestirá Garzón en cuanto le elija formalmente el CPF (ahora, asamblea política y social), a partir de las 12.30 horas, según la programación prevista. 

Garzón quiere sacar adelante su propuesta de ejecutiva este domingo, en la que pretende contar con las minorías: las listas de Paloma López e IzAb

Además, se refuerza el principio de federalidad, para evitar rebeliones como la que protagonizó IU Extremadura en 2011, cuando facilitó el Gobierno al PP de José Antonio Monago, contra el criterio de la cúpula de Lara, que quería que la federación apoyase al socialista Guillermo Fernández Vara. En los nuevos estatutos se dice que "las decisiones estratégicas son compartidas y elaboradas por todos y la aplicación de la política aprobada se adaptará a cada realidad territorial, pero sin que contravenga lo aprobado o genere desigualdades entre territorios". 

'IU sí, con más fuerza' defendió su enmienda de totalidad porque entendía que unos cambios tan sustanciales de las reglas internas merecía una conferencia de estatutos en el plazo de seis meses o un año. Pero la mayoría se impuso. Los elegidos por Garzón para defender la nueva normativa, Fernando Sánchez -secretario de Organización del PCE- e Ismael González, recordaron que los militantes avalaron por abrumadora mayoría, más del 76% el proyecto del nuevo coordinador, y por tanto tiene legitimidad sobrada, y además el texto permite mudar la piel de IU -de partido clásico a "movimiento político y social"- y hacerla "más democrática y transparente". 

Un llamamiento a los que quieran no "restaurar el sistema", sino "un nuevo sistema"

De todas las asambleas federales de IU siempre sale una declaración, una resolución que resume el espíritu del cónclave y sintetiza la hoja de ruta. Así fue en Rivas (IX Asamblea, 2008) y en Madrid (X Asamblea, 2012). Y así será en esta XI Asamblea. Mañana domingo, en la clausura, se votará el 'Llamamiento por un nuevo país', propuesto por el equipo de Alberto Garzón y cuyo borrador fue presentado hoy en el plenario por coordinados andaluz, Antonio Maíllo, el principal aval territorial del nuevo líder [consulta aquí el borrador en PDF]. 

Como sostuvo Maíllo, es un "documento intencionadamente sencillo", "claro y diáfano", de dos páginas, y que expresa que IU no está "por el cambio lampedusiano" -cambiar todo para que nada cambie-, sino por la "ruptura", y así se plasma con un lenguaje más sencillo e inteligible que en otros textos de IU. 

El manifiesto recuerda que el bipartidismo ha "consolidado en nuestro país un sistema económico y político que permite, tolera y promueve la corrupción" y que ha perpetrado una "estafa generalizada" contra la mayoría social, lo que ha hecho que el sistema de la Transición entre en crisis. 

"Por eso hacemos un llamamiento a construir un nuevo sistema político y económico, a poner en marcha un proceso constituyente [...]. Apostamos por un nuevo país construido desde abajo, por la gente". El texto es expeditivo en cuanto a los objetivos que IU se marca: "No queremos reformas de chapa y pintura, ni cambios aparentes que sólo servirán para consolidar un sistema que expande masivamente la explotación sobre los seres humanos y el planeta. No queremos pactos que aparentan proponer cambios pero que en realidad suponen más de lo mismo -una referencia velada al acuerdo de PSOE y Ciudadanos-. No queremos una restauración del sistema, sino un nuevo sistema". 

El documento reconoce que IU necesita "sumar a mucha más gente". Y por eso apuesta por "construir con otros", con organizaciones "comprometidas con la transformación social", para así "continuar el hilo rojo de la historia". 

No hay mención expresa a Podemos. Aunque se sobreentiende. El texto subraya que la confluencia "no es sólo de carácter electoral". Esta es, razona, "la última de todas". Antes necesitan trabajar todas la fuerzas "en las calles u en las luchas". "Esto es un llamamiento a todas las personas comprometidas con un nuevo país de justicia social, de feminismo, ecologismo y que haga cumplir las derechos humanos. Un país para las clases populares". 

IU remarca que España vive un momento "histórico", porque existe una "oportunidad" para que salgan del Gobierno "los que han estado robando, saqueando y recortando derechos durante los últimos 40 años". O sea, PP y PSOE, en pie de igualdad. "Vamos a cambiar este país -concluye-. No van a robarnos de nuevo nuestro futuro. Vamos a construirlo juntos y juntas". 

Maíllo enfatizó que esta es una "apuesta que piensa en grande", porque IU pasa de estar con "adversarios políticos que le acariciaban el lomo y luego le pegaban patadas en la espinilla [el PSOE]. IU "quiere conquistar un Gobierno amigo del pueblo", que "desmantele la maraña de normativas en contra de la mayoría social". Todo estaba impregnado de la cercanía de las generales del 26-J en las que Unidos Podemos pretende dar el 'sorpasso' al PSOE e incluso vencer al PP

Tras Maíllo intervinieron Paloma López y Tasio Oliver. Los dos elogiaron y agradecieron a Cayo Lara su labor en estos casi ocho años al frente de IU. La candidata de 'IU sí, con más fuerza' defendió la vertiente obrera de la federación, llamó a no olvidar a la "clase trabajadora" y que el eje de todas las luchas es el conflicto entre el capital y el trabajo. También aconsejó a Garzón que no se reúna con el papa Francisco, porque IU quiere un Estado "laico". Lo decía, claro, por los sucesivos guiños de Pablo Iglesias al pontífice. 

Oliver, mientras, lamentó que pese a que IU sigue "viva", la "izquierda alternativa y federal ha perdido una oportunidad". Exigió a los suyos no conformarse con ser el "aditivo rojo", sino procurar que las ideas de IU sean "hegemónicas dentro del cambio real", que IU aspire a ser una "izquierda ganadora". 

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