NO REPETIRÁ EN LAS LISTAS DEL 26-J

Irene Lozano: fin de una política entre la puerta atrás de UyD y el vacío en el PSOE

Fue una decisión suya, aunque las dudas sobre su continuidad en las listas del 26-J sobrevolaban el Congreso tras la crisis que causó su fichaje. Irene Lozano se marcha

Foto: Irene Lozano, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Irene Lozano, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Tampoco en el PSOE pudo ser. Irene Lozano anunció el miércoles en un tuit, como mandan los nuevos tiempos en política, que no repetiría en las listas del 26-J, a pocos días de que finalice la legislatura más corta de la historia de España. La decisión fue suya y se la hizo saber al secretario general, Pedro Sánchez, a quien también agradeció "su confianza" y su "deseo" -en teoría- de confirmarla para las próximas elecciones. Pero lo cierto es que desde hace días sobrevolaban las dudas en torno al elenco de candidatos socialistas por Madrid, teniendo en cuenta la profunda crisis interna que abrió el fichaje de la ex UPyD.

La andadura de Lozano en el PSOE solo ha durado cuatro meses en un Congreso a medio gas. La periodista se congratuló el pasado mes de octubre al anunciar su incorporación en las filas socialistas como independiente y se defendió de las acusaciones de transfuguismo al haber renunciado a su acta de diputada y a la indemnización que le correspondía, y por querer participar en un nuevo proyecto político para ayudar en materia de regeneración democrática.

Irene Lozano: fin de una política entre la puerta atrás de UyD y el vacío en el PSOE

Pese a todas sus explicaciones, en el PSOE recibieron su fichaje como un jarro de agua fría. Así lo hicieron saber algunos barones regionales, rompiendo la baraja la presidenta andaluza, Susana Díaz, que no dudó en manifestarlo publicamente, igual que el extremeño Guillermo Fernández Vara, al afirmar que no avalaría la inclusión de Lozano "porque ha insultado sistemáticamente a los andaluces, a los votantes del PSOE y a miles de socialistas honestos". La polémica estaba servida y así continuó siendo prácticamente hasta la constitución de las Cortes en enero. Durante la campaña electoral, Sánchez 'escondió' -con mucha habilidad- a Lozano y evitó su presencia en los grandes actos para intentar que las aguas volvieran a su cauce. Aun así, la integración en las filas nunca llegó a cuajar, o al menos no se hizo visible en los pasillos y espacios comunes del Congreso.

Pedro Sánchez (2i), su esposa (i), la presidenta del PSOE, Micaela Navarro (2d), e Irene Lozano (detrás-c). (EFE)
Pedro Sánchez (2i), su esposa (i), la presidenta del PSOE, Micaela Navarro (2d), e Irene Lozano (detrás-c). (EFE)

Pero la historia venía de atrás. El fichaje del Partido Socialista se produjo en la noche del jueves 15 de octubre, a escasas horas de que se reuniera la comisión federal de listas. A la mañana siguiente, varios dirigentes de UPyD como Rosa Díaz o Carlos Martínez Gorriarán denunciaban a Lozano por haber anunciado su marcha al PSOE antes incluso de comunicarlo oficialmente a la formación magenta. "Parásito", "tránsfuga"... las redes se llenaban de duras descalificaciones hacia la política y periodista.  

El partido margenta -a pesar de concurrir a las generales de diciembre- afrontaba su descomposición tras el peor año que había vivido hasta el momento la formación, coincidiendo con el auge de Ciudadanos. Tras abandonar el liderazgo Rosa Díez, consecuencia de los catastróficos resultados de su partido en las andaluzas de marzo, Andrés Herzog e Irene Lozano se disputaron las riendas de UPyD en un congreso extraordinario. Ganó el abogado, que apostaba por el continuismo, y perdió -por muy poca diferencia- la 'renovadora' magenta que, pese a negarlo hasta el último momento, proponía la confluencia con el partido de Albert Rivera.

Precisamente Ciudadanos se convirtió en el mal mayor de UPyD. Rosa Díez no supo o no quiso adaptarse al nuevo escenario en el que los naranjas iban adquiriendo más y más protagonismo entre un electorado común. Las negociaciones entre ambas formaciones en un intento de fusión fracasaron y a partir de entonces se declararon mutuamente la guerra. El primer 'peso pesado' magenta en 'desmarcarse' de la deriva tomada por su formación fue Paco Sosa Wagner, al mostrarse partidario de la unión en un artículo publicado en el diario 'El Mundo'. Lozano fue una de las más críticas con su compañero de filas.

La exdiputada de UPyD Irene Lozano (i), dirigiéndose a su escaño, junto a la entonces portavoz, Rosa Díez. (EFE)
La exdiputada de UPyD Irene Lozano (i), dirigiéndose a su escaño, junto a la entonces portavoz, Rosa Díez. (EFE)

Fue a raíz de los estrepitosos resultados obtenidos por el partido en Andalucía cuando surgió con fuerza el llamado 'sector crítico' encabezado por la propia Lozano y otros de sus compañeros, como Rodrigo Tena o Ignacio Prendes (actual diputado de Ciudadanos). El conocido como caso de los 'e-mails' fue el espaldarazo final que provocó la ruptura interna. La dirección de UPyD elaboró un informe que contenía varios correos electrónicos desde las direcciones corporativas de los dirigentes, que pretendía demostrar "la actuación coordinada" de los críticos para desarticular las listas de UPyD y confluir con Rivera. Ciertamente, el contenido de los correos no dejaba lugar a dudas a través de ejemplos como este:

"Hay que actuar coordinadamente. Hay que constituir una corriente interna y un partido nuevo. La corriente interna permanece en UPyD y busca cambiar la estrategia del partido para el próximo congreso. Por su parte, el partido nuevo pacta listas electorales con Ciudadanos allí donde pueda. El partido está constituido, solo falta cambiarle el nombre y eso lo hacemos enseguida. (…) El resultado final en caso de victoria y absorción es que UPyD ha pactado con C's en estas municipales, y está en coalición con ellos en CCAA y en ayuntamientos. Y en perfectas condiciones para pactar en generales".

Tras el triunfo de Andrés Herzog en el congreso extraordinario de julio, que lo situó al frente de los magentas, Lozano aseguró que se mantendría en política y apoyaría a su partido, UPyD. El goteo de marchas fue inmediato y lo inauguró Toni Cantó -que después se incorporó a Ciudadanos-. Aunque las conversaciones nunca se confirmaron, tanto miembros del partido magenta como del naranja confirmaron que existió diálogo entre Lozano y el equipo de Rivera para tantear una posible incorporación que nunca se produjo. La sorpresa fue mayúscula al anunciar que pasaría a formar parte del Partido Socialista. Si bien es cierto que el fichaje de Zaida Cantera en el equipo de Pedro Sánchez consiguió que el 'shock mediático' fuera algo menor con la llegada de Lozano.

La diputada socialista explicó ayer en su tuit que su intención es involucrarse en "proyectos profesionales que por un tiempo exigirán" su "dedicación completa". "Hacer política en el PSOE ha sido para mí una experiencia única y un aprendizaje que forma parte ya de mi bagaje vital". Asegura que se queda con el "cariño" de "todos los militantes socialistas", diputados, trabajadores del grupo, cargos públicos y orgánicos.

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