LOS PROBLEMAS DEL CALENDARIO

La investidura a principios de marzo obliga al PSOE a estrechar los plazos de la consulta

Este jueves la ejecutiva federal se reúne y aprobará las bases reguladoras del referéndum a la militancia, que tendrá que validar el acuerdo. Ferraz asegura que los tiempos serán "muy cortos"

Foto: Pedro Sánchez, con los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, este 10 de febrero en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, con los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, este 10 de febrero en el Congreso. (EFE)

Patxi López quiere llevar la próxima semana a la Mesa del Congreso una fecha para el debate de investidura de Pedro Sánchez. Y, si no hay cambios, lo previsible es que se celebre en la primera semana de marzo, cuando se cumpla un mes del encargo recibido por el Rey para intentar formar Gobierno y venza el margen que el candidato pidió para tejer un acuerdo. López quiere pactar la fecha con el secretario general del PSOE.  

Pero antes de que se suba a la tribuna de oradores de la Cámara Baja, Sánchez tendrá que cubrir otra etapa fundamental, aunque en el orden interno: celebrar la consulta a la militancia y el comité federal posterior para refrendar el pacto que sea capaz de alcanzar en los próximos días. Mañana jueves la comisión permanente de la ejecutiva federal -el núcleo duro de dirección- aprobará las bases reguladoras del referéndum, y en ellas se indicará con qué plazo se convoca y se produce la votación. Pero los tiempos serán "los más cortos posibles", según garantizan en Ferraz. Probablemente todo se ventile en cuestión de días. 

Aunque todo dependerá de cómo se desenvuelvan las negociaciones, en caso de respetarse el debate de investidura para la semana que comienza el 29 de febrero y acaba el 4 de marzo, lo previsible es que la consulta y el comité federal se celebren a últimos de este mes. No obstante, tendrá que ser otra reunión de la ejecutiva, como confirman desde Organización a este periódico, la que convoque formalmente la consulta y el comité federal. Mañana, por tanto, saldrá aprobado simplemente el reglamento. De no alcanzarse ningún pacto, no se sometería, obviamente, al dictamen de las bases.

Sánchez, de cualquier modo, ya ha anticipado que acudirá al Congreso tenga o no tenga amarrado un acuerdo, tenga o no los votos suficientes para salir elegido en primera votación -con mayoría absoluta, muy improbable- o en segunda ronda (48 horas después, y para la que se exige mayoría simple). Lo hará para desbloquear la situación política y porque, como ha recalcado desde el primer día, va "en serio". Sólo una vez que se produzca la primera votación se pondrá en marcha la cuenta atrás de dos meses para la disolución de las Cortes y la celebración de elecciones anticipadas, 54 días después. De confirmarse este calendario, el mandato de las actuales Cámaras concluiría a primeros de mayo -si antes no se elige presidente del Gobierno- y los nuevos comicios tendrían lugar a últimos de junio -quizá el domingo 26-, ya en verano. 

La investidura a principios de marzo obliga al PSOE a estrechar los plazos de la consulta

Otra alternativa es que la investidura se desplace a la semana que arranca el 7 de marzo. Si fuera así, Sánchez tendría algo más de margen para armar su acuerdo. Pero esa hipótesis llevaría las elecciones a principios de julio -posiblemente el domingo 3-, en pleno periodo vacacional. 

Modelo, el de 2014... ¿y voto electrónico?

Ferraz está ultimando el reglamento de la consulta a los casi 200.000 afiliados del PSOE en estas horas. La previsión es que una vez que esté listo el borrador, se enviará a las federaciones. César Luena, el secretario de Organización, ha citado a sus homólogos territoriales para mañana a las 11.30 en la sede federal. Ya por la tarde, con ese texto visado por los números dos de los barones, lo llevará a la reunión de la permanente. En todo este miércoles, las federaciones críticas aún no habían recibido papel alguno y desconocían qué temas claves (plazos, la formulación de la pregunta, qué se somete al dictamen de los afiliados) les llevará Luena a la reunión, lo que levantó cierto malestar. Un aspecto conflictivo podría ser el tipo de votación: la dirección indicó que sería presencial, pero algunas fuentes apuntan que podría admitirse el sufragio electrónico, en cuyo caso Ferraz podría tropezar con alguna resistencia por entenderse que el sistema no ofrece las suficientes garantías ni las agrupaciones están equipadas. 

Luena ha citado a los secretarios de Organización este jueves por la mañana. Después, con el texto ya visado por ellos, será aprobado por la permanente 

La dirección ya explicó en el último comité federal, el que tuvo lugar el pasado 30 de enero -envuelto, una vez más, en un ambiente de crispación interna- que para confeccionar las bases reguladoras del referéndum tendrá en cuenta los reglamentos de las primarias y de los congresos del partido. El modelo será la consulta que se celebró hace dos veranos cuando Alfredo Pérez Rubalcaba anunció su dimisión (en diferido), y los afiliados tuvieron que votar a uno de los tres candidatos: José Antonio Pérez Tapias, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, el que finalmente ganó [consulta aquí en PDF el escrutinio definitivo de las primarias internas de 2014]. La diferencia la marcarían los tiempos. En aquel momento, entre la apertura de la recogida de avales y la consulta medió un mes (del 13 de junio al 13 de julio), y luego pasaron otros 15 días hasta el congreso extraordinario. 

César Luena, en rueda de prensa en Ferraz el pasado 25 de enero. (EFE)
César Luena, en rueda de prensa en Ferraz el pasado 25 de enero. (EFE)

La cúpula reconoció el pasado 30 de enero que el referéndum se convocará con "plazos muy extraordinarios", a fin de que se conozca el veredicto de las bases lo antes posible una vez cerrado un acuerdo. Las federaciones asumen que no hay más remedio que ir a un procedimiento fugaz. "No tenemos tiempo. Tiene que ser un proceso rápido", comenta una responsable de Organización regional de una federación crítica con el secretario general. 

En principio, no se prevé que se reproduzca la marejada que precedió al pasado comité federal, precisamente en una reunión similar de Luena con sus homólogos territoriales. Entonces se produjo la pugna por la fecha del congreso ordinario: Ferraz lo quería para mediados de junio y los barones más distanciados de Sánchez, más hacia principios de mayo. Al final, la dirección cedió a la presión -y ante el riesgo de poder perder la votación en el máximo órgano de poder del PSOE- y colocó el cónclave el 20, 21 y 22 de mayo. Dos semanas antes, el 8 de mayo, los militantes podrán votar a su líder en primarias internas, con el mismo procedimiento que en 2014. Esa ubicación permitiría el mantenimiento del congreso antes de unas eventuales segundas elecciones, aunque Ferraz siempre ha insistido en que si se repiten las generales, se convocarán de forma automática las primarias abiertas a simpatizantes para elegir el candidato a La Moncloa, por lo que el congreso correría riesgo. El proceso congresual arranca el 11 de abril, con la apertura del plazo para presentar las precandidaturas. El 15 se empezarán a poder recoger los avales, y habrá de tiempo hasta el 25 del mismo mes. 

Más negociaciones

Sánchez ya ha anticipado que se presentará a las bases socialistas el acuerdo que alcance con otras fuerzas, aunque barones como la andaluza Susana Díaz o el asturiano Javier Fernández pidieron que el pacto llegara a la militancia en términos "muy claros", con los apoyos con los que cuente por delante. Los críticos recelan de un pacto con Podemos y no quieren que la investidura dependa de la abstención de fuerzas independentistas como ERC o Democràcia i Llibertat (DiL, la coalición heredera de Convergència Democràtica). No obstante, desde que Sánchez recibió el encargo del Rey no se ha reproducido el ruido interno. Los barones son conscientes de que deben dejar maniobrar al secretario general y no perturbar las negociaciones. Estos días están sirviendo al líder para reforzarse de cara a los suyos, al situarse en el centro del tablero y recobrar la iniciativa política frente a un Mariano Rajoy paralizado y acorralado por los casos de corrupción de su partido. 

Este miércoles se reúnen los negociadores socialistas con la delegación del PNV. También se ven dos equipos de trabajo del PSOE y de IU-Unidad Popular

Esta tarde las negociaciones se retoman después del paréntesis (público) de ayer. El equipo socialista, encabezado por el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, se verá con la comisión del PNV. Y también se reunirán los equipos de trabajo de PSOE y Unidad Popular-Izquierda Unida para avanzar en aspectos técnicos. Por el momento, el documento de programa de Gobierno presentado por Sánchez no ha generado tiranteces en ninguno de los potenciales socios, aunque todos ellos pidan mayor concreción en ciertos aspectos. El texto está diseñado, pues, al gusto de todos, aunque algunos dirigentes del partido vaticinan que los problemas vendrán cuando se baje al detalle en cuestiones de segura fricción en el eje izquierda-derecha, como la reforma fiscal o la modificación de la Constitución. 

Pedro Sánchez con Juan Rosell y Antonio Garamendi, este miércoles en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez con Juan Rosell y Antonio Garamendi, este miércoles en el Congreso. (EFE)

Así como el diálogo continúa con Ciudadanos, IU-UP, Compromís, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias, con Podemos no hay conversaciones sobre el contenido, porque Pablo Iglesias mantiene su veto a toda negociación con el partido de Albert Rivera. No obstante, el PSOE está convencido de que la formación morada se acabará subiendo al tren

Si la consulta a las bases socialistas se reserva para la última semana de febrero -suponiendo que el debate de investidura quede fijado para primeros de marzo-, obligará a que el pacto tenga que ir madurando rápidamente en los próximos días, a fin de que la militancia tenga en sus manos un acuerdo sobre el que pronunciarse. 

Aplauso de los sindicatos, cautelas de la patronal

Mientras, Sánchez prosigue con su agenda de reuniones con colectivos. Este miércoles, con los líderes de UGT y Comisiones Obreras, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo; con los presidentes de CEOE y Cepyme, Juan Rosell y Antonio Garamendi; con colegios profesionales de médicos, enfermeras, farmacéuticos, psicólogos, y colectivos sindicales y profesionales científicos y sanitarios y, por la tarde, con organizaciones ecologistas (Greenpeace, SEO Birdlife, WWF, Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción). El propósito es exponer su programa de Gobierno y nutrirlo de las aportaciones que le trasladen sus interlocutores. 

La investidura a principios de marzo obliga al PSOE a estrechar los plazos de la consulta

Toxo y Méndez aplaudieron el texto de los socialistas: "Nos parece interesante -señaló el secretario general de UGT- que el corazón del programa del Gobierno apunte a la lucha contra las desigualdades, incorpore un compromiso para la igualdad salarial entre hombres y mujeres y la regeneración democrática del país", informa Efe. Ambos le animaron a armar un Gobierno de cambio que pida "más flexibilidad y tiempo" para negociar con Bruselas la reducción del déficit público, algo que ya figuraba en el documento del PSOE, a fin de que en 2019 se llegue a una desviación del 1% del PIB.

Toxo quiere que se ponga "punto final" a la incertidumbre del país; los empresarios ven "buenas intenciones" en el PSOE, pero piden concreción

El jefe de Comisiones, a su vez, reclamó a Sánchez a que se ponga "punto final" a la incertidumbre e inestabilidad del país, porque ya ha pasado un tiempo razonable para que se conforme un Ejecutivo que encare una situación económica que, a su juicio, está yendo "a peor" en el panorama internacional.

Para Rosell y Garamendi, el documento socialista está lleno "de buenas intenciones", pero será necesario concretar "lo que se puede hacer y lo que no". El jefe de la CEOE insistió en que corresponde ver dónde reducir gastos y los 'timing' necesarios, y Garamendi enfatizó que los empresarios quieren una "España fuerte y unida", una "España Estado". Rosell aseguró que la patronal no tiene miedo a un Ejecutivo de PSOE y Podemos ni tampoco a cambios de la legislación laboral, aunque recordó que no se puede derogar "de un plumazo", como pretende Sánchez, "ya que afecta a una gran cantidad de leyes". Lo que sí que inquietaría a los empresarios, admitió, es un programa que derivara en déficit y endeudamiento. 

Los dos representantes de la patronal quieren que se reduzca el déficit y pidieron a los socialistas que estudien los costes reales de eventuales bajadas de impuestos, como el IVA cultural -del 21% al 10%, propone Sánchez- o cambios en la prestación de desempleo, porque incurrirían en más gasto. Sí mostraron su acuerdo con cuestiones como la regeneración democrática, la educación o la Justicia, aunque en el ámbito económico, dijo Rosell, "hay que tener los pies en la tierra", informa Efe. 

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