perfil de la candidata socialista

Susana Díaz, una profesional de la política

La candidata socialista se enfrenta por segunda vez a las urnas en Andalucía y su olfato político la ha llevado a cambiar de campaña a mitad de camino ante la irrupción de VOX

Foto: Susana Díaz. (Ilustración: Raúl Arias)
Susana Díaz. (Ilustración: Raúl Arias)

"Soy Susana, tú me conoces", decían los anuncios de la campaña de 2015. "Con Susana. Más Andalucía" es el lema de 2018. Al presentar su candidatura a la secretaría general de su partido proclamó que a ella le sale el PSOE "por los poros de la piel". Susana Díaz Pacheco, nacida en el barrio del Tardón en Sevilla hace 44 años, es la candidata más conocida en Andalucía y responsable de una corriente dentro del socialismo, el 'susanismo'. Algo que no tuvo Manuel Chaves en 19 años en el cargo. Ni José Antonio Griñán en sus cuatro de presidente.

Dicen que es un animal político, que tiene mucho olfato, que lee la política como nadie y que, pese a parecer temperamental, la invade un gran aplomo cuando se trata de tomar decisiones. De ella alaban además que es "una esponja", absorbe todo lo que le interesa y aprende rápido. Estudió Derecho en la Universidad de Sevilla, lo que le llevó diez años porque "siempre estaba metida en movidas políticas o estudiantiles", cuenta. A los 17 años ya tenía el carné del PSOE y a los 44 todos los cargos públicos que se pueden ser en España excepto quizás ministra. Mandó en Juventudes Socialistas, el PSOE de Sevilla y el andaluz. Ha sido concejala, senadora, diputada nacional y andaluza.

Se ha quitado kilos y ha masticado durante meses el sabor amargo de la derrota en las primarias del PSOE. "De los fracasos se aprende", repite. Ahora se ha empeñado en convencer a los andaluces de que es ella la única capaz de defender los intereses de la comunidad autónoma. Y ya se habla con Pedro Sánchez e incluso se dedican carantoñas.

Envuelta en la bandera andaluza, proclamando su felicidad y dejando claro que ella no piensa responder a sus adversarios políticos, la candidata socialista arrancó esta campaña sobrevolando por encima del resto gracias a las encuestas que unánimemente la dan por ganadora pese a un severo desgaste. Dejando que los demás se arrastren por el barro para disputarse la segunda plaza mientras que ella sonreía y se jactaba de que no piensa bajar al "encanallamiento" de la política. En el ecuador comenzó a llamar a la movilización y a pedir que se acuda a las urnas para frenar a VOX. Posiblemente sea después del 2 de diciembre cuando le toque la faena más complicada. La de formar gobierno.

Hace solamente año y medio su diana era llegar a Madrid cuando ahora asegura que no quiere ni cruzar Despeñaperros

Hace solo año y medio, en mayo de 2017, Susana Díaz trataba de ganar unas primarias en su partido para convertirse en líder nacional. El "Pleistoceno", dice ella. Antes de esa derrota, la socialista se había convertido, a golpe de agenda, reuniones en la capital de España y mucha proyección mediática, en la esperanza blanca de la política española. Su diana era Madrid cuando ahora asegura que no quiere ni cruzar Despeñaperros. En la campaña de 2015 fue ella la líder nacional en ciernes que acaparó todos los focos. Ahora son otros los líderes que desembarcan a intentar moverle el terreno de juego.

En el autobús de campaña, la candidata colocó una sillita para que pudiera viajar su hijo en algún momento de estos días de agenda frenética. Confesó que lo echaba de menos y abrió la puerta de su intimidad, ella que hasta ahora ha exigido que se respete su privacidad, colgando en las redes una foto suya con su pequeño en el autobús de la caravana. La hemos visto también recogerlo del colegio o posar con él y su sobrino vestidos del Betis y el Sevilla. De candidata premamá, en la última campaña estaba embarazada, a supermamá. Se le ha visto una cadenita al cuello con esas dos sílabas mágicas, quizás un amuleto más junto a esas tres pulseras que la acompañan, una con las ocho provincias de Andalucía, otra donde se lee "Tú Puedes" y una tercera verde y blanca que abrocha con el ancla marinera de la Esperanza de Triana, hermandad de la que es hermana. También tiene mucha fe en la Virgen del Rocío.

Susana Díaz, durante el acto de cierre de campaña electoral. (EFE)
Susana Díaz, durante el acto de cierre de campaña electoral. (EFE)

Nacida en el barrio del Tardón, en 1974, siempre cuenta que empezó queriendo cambiar su calle y acabó de presidenta de Andalucía. Sigue viviendo allí, en una casa adosada de dos plantas. Ella veía que algunos compañeros del colegio tenían enciclopedia y Olivetti y que en su casa no había esos recursos. Ahí, ha venido repitiendo en sus mítines, empezó a germinar su pasión por la política. Que es hija de fontanero, funcionario del Ayuntamiento de Sevilla, también es un clásico en sus intervenciones. Presume de que sus orígenes y de que sus amigos y sus familiares son todos "unos currantes", obreros, criaturas que se buscan la vida.

"La criatura lo que ha hecho es casarse conmigo, ¿no le parece suficiente pecado?", dijo en su comparecencia en el Senado donde fue llamada a las puertas de la campaña por el PP por el caso ERE. Con José María Moriche, de quien en otra ocasión consideró que era "un tieso", se casó en 2002. En los últimos años la presidenta andaluza ha tenido que defender que es un "currante", ante las acusaciones del PP de que trabajó en una fundación de UGT-A beneficiada con fondos de formación. Ella declaró tener 80 euros en el banco y otros 30.000 en un depósito a plazo fijo. Defiende su honestidad e insiste en que no tiene "ni una mancha" en sus cinco años de gestión.

Le gusta la poesía y escribe en privado, ha contado la candidata socialista. "De Pulpí a Ayamonte todo lo que pasa bajo mi mandato, me entero", asegura la presidenta, de la que dicen que le gusta mucho más la política que la gestión. Bebe Coca-cola, cero, cero, y gana en las distancias cortas aunque cada vez esquiva más a la gente que puede decirle lo que no quiere oír. En su equipo hay mayoría masculina, aunque ella se declara feminista. Este domingo se juega el gobierno de Andalucía y sale "a ganar, a ganar, a ganar", como acaba chillando en sus mítines.

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