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Díaz pelea contra un 'sorpasso' de Podemos en los barrios obreros de las capitales
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Díaz pelea contra un 'sorpasso' de Podemos en los barrios obreros de las capitales

La socialista no menciona a Pablo Iglesias en la recta final de la campaña, pero dedica "el último empujón" a afianzar su voto en las grandes ciudades tras días viajando por los pueblos andaluces

Foto: La candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)
La candidata socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

En Torreblanca, una barriada obrera de Sevilla donde en cada familia hay varios parados, un grupo de mujeres esperan a pie de autobús a que llegue la presidenta de la Junta. La tarde anterior allí, en esa misma plaza, cuenta una de las vecinas, "los de Podemos pusieron una mesita". Enfatiza el diminutivo. Desprecia la fuerza que puede tener el partido de Pablo Iglesias en esta barriada obrera del cinturón de Sevilla capital. "Todo lo que se ha hecho en el barrio lo ha hecho el PSOE", dice Encarna Asa, presidenta de la Asociación de Mujeres La Unidad.

"Aquí estuvieron, había uno de Izquierda Unida, que se están yendo con ellos", comenta. Otra vecina más joven se acerca después para decir que no es verdad, que los de Podemos movilizaron a mucha gente y que ella no quiere un presidente "con esas pintas", que no se fía "y que no quiere una dictadura como en Venezuela". Su abuela, dice, les ha advertido a todos los nietos, ocho y seis en paro, que no voten "al coletas". Pero no todos van a seguir su consejo. "La gente está muy desesperada. Dos primos están con ellos", cuenta Lidia. En otra barriada muy similar, el Polígono San Pablo, Podemos está convenciendo a mucha gente, contactando con muchas asociaciones, aseguran desde el barrio. Quieren, sobre todo, el voto del joven urbano, en paro, desesperado, harto, que no se cree a los políticos.

La presidenta de la asociación de vecinas, que hacen bolillos mientras la presidenta les admira sus manos, le advierte a Susana Díaz de que la van a apoyar, pero tiene que cumplir lo que prometa. "El paro no se puede soportar más", le dice. Antes de Torreblanca, Susana Díaz estuvo en Alcosa, otra barriada obrera, de características similares, con problemas, paro, desesperación dentro de la capital. Donde las brechas sociales se notan mucho más que en los pueblos. Donde la presidenta recibe menos vítores y más exigencias. Abrió el día en Utrera, terminó en Alcalá de Guadaíra, ciudad media. Todo en Sevilla, el corazón del PSOE andaluz. "Si algo sabemos en el PSOE de Sevilla es ganar elecciones", aseguró su secretaria general, Verónica Pérez. Aquí es donde no pueden permitirse fallar. Es el territorio Susana por excelencia. En esta provincia, admiten, no pueden sentir un sorpasso de Podemos.

Los sondeos internos, que no coinciden con los publicados, les hablan de un retorno de votantes que pensaron apoyar a Podemos y que vuelven al PSOE

Acompañada de los candidatos a las alcaldías se recorrerá grandes ciudades, como Marbella, y barrios obreros de las capitales. Esa es la agenda en el sprint final de la campaña. En "el último empujón", como repite Susana Díaz. Va a pelear el voto urbano a Podemos en la cuenta atrás. Díaz no hace como Mariano Rajoy, que alerta directamente contra los "bisagristas", que atiza fuerte a Podemos y Ciudadanos, tanto como al PSOE. La socialista no. Está premeditado. Sus críticas se centran en el PP. A Podemos, de vez en cuando, les da un arreón. Por el PER, por sus "lagunas" en igualdad, por haber propuesto "suprimir a los cuidadores familiares".

Desde su equipo sí que han intentado, sin mucho éxito, agitar ese voto del miedo. En las redes advierten de que el partido de Pablo Iglesias quiere "expropiar los ahorros privados" cuando en su programa hablan de banca pública. Agitan el debate, pero Díaz no entra en el cuerpo a cuerpo con Podemos, como quiere su candidata, Teresa Rodríguez, que le ha pedido un debate cara a cara en televisión. Está medido. Si no hace falta, no lo va a hacer. Los ningunea, aunque en el PSOE no los pierden de vista.

Tras una campaña centrada fundamentalmente en los pueblos, llega la hora de la ciudad. Los socialistas no saben en realidad a qué se enfrentan. Podemos se presenta por primera vez a las urnas como partido tras las europeas. Los sondeos de las últimas semanas señalan un retroceso de esta formación, que ha volcado su campaña en las ciudades. Andalucía es una plaza clave para Pablo Iglesias, su primera prueba de fuego, su primer test real en las urnas. Ya ha estado en Málaga y esta semana se le espera junto a la candidata, Teresa Rodríguez, en Cádiz y Sevilla, en el cierre, en uno de los lugares fetiches del socialismo, el velódromo de Dos Hermanas. Según los socialistas, que vigilan al enemigo de cerca aunque digan que no les preocupa, les está costando trabajando reunir a las 20.000 personas que tiene el espacio como aforo. Pablo Iglesias llama desde cuñas de radio a sus militantes.

Susana Díaz quiere ser la primera que le gane a Rajoy, lo repite como un mantra. No se sabe cómo administrará esa victoria dentro del PSOE, pero sí se sabe que quiere derrotar al presidente del Gobierno, al que ha convertido en su adversario directo. "Rajoy tonto no es. Es indolente, pero no es tonto. Es un listo", dijo entre aplausos de su entregado público sobre su presencia en campaña. "Yo sólo voy a decir aquello que voy a hacer. La verdad", proclama. Ignora a su adversario del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Ya no habla de pactos.

Durante los primeros días dejó claro que no iba a pactar ni con el PP ni con Podemos. En sus filas admiten que sus sondeos internos, que no coinciden con los publicados, les hablan de un retorno de votantes que pensaron apoyar a Podemos y que vuelven a las siglas socialistas. Ellos prometen "estabilidad". Pero por mucho que traten de ningunear la fuerza de Pablo Iglesias es uno de sus grandes enemigos. Si Susana Díaz gana con diferencia al PP y desinfla a Podemos, sueñan en su equipo, sale a hombros. Si no, habrá arriesgado, y mucho, su carrera política.

En Torreblanca, una barriada obrera de Sevilla donde en cada familia hay varios parados, un grupo de mujeres esperan a pie de autobús a que llegue la presidenta de la Junta. La tarde anterior allí, en esa misma plaza, cuenta una de las vecinas, "los de Podemos pusieron una mesita". Enfatiza el diminutivo. Desprecia la fuerza que puede tener el partido de Pablo Iglesias en esta barriada obrera del cinturón de Sevilla capital. "Todo lo que se ha hecho en el barrio lo ha hecho el PSOE", dice Encarna Asa, presidenta de la Asociación de Mujeres La Unidad.

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