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Anguita avisa a IU: “La izquierda no es hablar con el PSOE. Los nuestros son otros”

El histórico dirigente reaparece 15 años después en un mitin multitudinario para pedir el voto para Izquierda Unida y apelando a formar un gran frente de unidad popular tras las elecciones

Foto: Alberto Garzón, Julio Anguita y Antonio Maíllo en el mitin de Málaga. (EFE)
Alberto Garzón, Julio Anguita y Antonio Maíllo en el mitin de Málaga. (EFE)

“Tender la mano no es rendición”. Julio Anguita habla con la autoridad del que advirtió hace años lo que iba a pasar. Su brillante oratoria sigue intacta. Y empujó a IU a abrir el diálogo tras las elecciones con otras fuerzas políticas y populares para “tejer el contrapoder”. Llenó como hace años que no llena Izquierda Unida cuando muchos advierten de que este partido está llamado a la desaparición a manos de Podemos. Miles de personas. Imposible de contar, según la organización. “Más de seis mil”. Sólo por la señal de streaming que la organización ofreció en directo se mostraban más de 1.100 seguidores. Fue trending topic nacional.

Dos salas del Palacio de Congresos de Málaga a rebosar, gente en el hall, colas para entrar... Se desbordaron todas las previsiones. Y todo porque Anguita, el califa rojo, el hombre al que la izquierda sigue escuchando con el corazón sobrecogido, hablaba. Su discurso, su tono, su cadencia, todo lo que envuelve una oratoria de profunda carga ideológica, sigue intacto a sus 73 años. Es el guía, el gurú, la referencia... Y marcó el camino.

Tras las elecciones, llamó a IU a abrir el diálogo en “una unidad popular” con todos los que quieran enfrentarse al poder. Solo mencionó una vez expresamente a Podemos. No hacía falta. Hablaba de ellos. “Esa IU que tienda la mano en la unidad popular con la gente tiene que reflexionar y saber perfectamente que la época de la Transición murió de cáncer. La izquierda no es hablar con el PSOE. No podemos criticar el bipartidismo y hablar después con ellos. Los nuestros son otros”, sentenció.

Anguita reaparece en un mitin en Málaga

 

Detrás estaban el candidato andaluz, Antonio Maíllo, y quien aspirará a las generales, Alberto Garzón, sin poder disimular la admiración. Para ellos Anguita pidió expresamente el voto. De ellos hizo un retrato generoso, de sus capacidades y de sus facultades políticas. No hay para ambos mejor carta de presentación ante su electorado. A Izquierda Unida, advirtió, le toca sentarse a negociar, a aguantar “impertinencias, sinsabores, envidias” para “tejer un contrapoder”. Les dijo que va “a ser más difícil que correr ante los grises”, pero que hay que hacerlo.

El histórico comunista ha sido uno de los que con más fuerza ha arremetido contra el pacto que PSOE e IU han mantenido en la Junta en los últimos dos años y medio. Nunca lo quiso. Ahora, tras la ruptura promovida por Susana Díaz, el tiempo, creen los suyos, le ha dado la razón. Cerró el paso a cualquier otra posibilidad de diálogo con el PSOE, a pesar de que las encuestas dicen que el escenario tras el 22-M obligará a pactar.

Cuando Podemos hace juegos malabares para llenar en el cierre de campaña, Anguita brindó la oportunidad a IU de darse un baño de masas

Anguita fue muy vehemente. Querían oírlo. En un momento en el que en IU se dividen las voces sobre cuáles debe ser el futuro él apeló al diálogo con los demás y con el pueblo. Habló de “tirar abajo en el sentido democrático este régimen”. Agitó. Zarandeó. Pidió dignidad. “La dignidad es la pieza clave, y cuando un pueblo no tiene dignidad se pone de rodillas y se queda sin comer”, exclamó continuamente interrumpido por los aplausos. “Exigidnos, incordiadnos, ponednos verdes”, dijo a los votantes. Habló de pactar diez o quince medidas urgentes, de supervivencia casi. Apeló a los intelectuales. “Dónde puñetas estáis que no os comprometéis para saltar de la inmundicia en nuestro país”, exclamó, y se acordó de Ortega y Gasset. Le fijó el enemigo a su partido. Y no es Podemos. Es “el poder”.

El exdirigente de IU se mostró convencido de que “esto no lo cambia una fuerza política. No hay fuerza política sola que la cambie. Es imposible. Ni siquiera cuatro o cinco unidas lo cambian porque duran menos que un caramelo a las puertas de un colegio”. Para explicarlo señaló las dificultades del Gobierno griego con la UE. “Los gobiernos van a necesitar a su pueblo en la calle, haciendo de la dignidad una bandera y un ejemplo en su vida diaria”, sentenció. Pidió a los trabajadores “que espabilen”. Arremetió contra Felipe González y su proyecto de gran coalición con el Partido Popular. Se mofó del relevo en la Corona como parte de un guion pactado para guardar las apariencias. Atizó con la corrupción. “Tú te callas en los Nóos, tú te callas en los ERE y tú te callas en los Gürtel”, retrató. “El nuevo monarca es el símbolo del poder auténtico que no quiere cambiar. Al tiempo, veremos en qué acaban, pagando figuras de segunda y tercera y los importantes saldrán de rositas, al tiempo”, abundó.

Alberto Garzón: El PP es un partido rodeado de corrupción

 

Le siguieron Garzón y Maíllo. El candidato a las generales sí mencionó a la socialista Susana Díaz. La acusó de “ignorar lo que hay en la calle, la miseria, la pobreza” y de querer un gobierno fuerte “para hacer lo que le dé la gana”. Habló del PSOE. “Ustedes no son de izquierdas, son saqueadores, ladrones, gente que debe estar en la cárcel”, aseguró.

Cuando Podemos y Pablo Iglesias hacen juegos malabares para llenar en el cierre de campaña el Velódromo de Dos Hermanas, con capacidad para 20.000 personas, y después de que hayan suspendido un mitin previsto este jueves en Cádiz, Anguita brindó la oportunidad a IU de darse un baño de masas, de exhibir músculo y de recuperar autoestima ante el descalabro que le deparan las encuestas. Ellos tienen a Anguita. En Podemos no hay una referencia de este calibre, decían.

Julio Anguita ha vuelto en los últimos meses a emerger como referente político, loado por los dirigentes de Podemos y por las nuevas figuras de Izquierda Unida como Alberto Garzón. Desde Córdoba, donde vive y recibe a quien le pide conversación y opinión, Anguita lleva tiempo apostando con fuerza por la integración de toda las fuerzas “que pueden derrotar al bipartidismo”. Un postulado que ya ha sido rechazado por los del partido de Pablo Iglesias.

Anguita volvió a la primera línea hace menos de tres años cuando formó un bloque social llamado Frente Cívico “Somos mayoría”. Lo articuló como un referente para el pensamiento de izquierda tras el movimiento del 15-M, pero su recorrido ha sido mucho menor del que se pensó. Antes de lanzar Podemos, Iglesias se entrevistó con él en su casa en Córdoba y le ofreció entrar en el proyecto. Le acompañaba Juan Carlos Monedero. Anguita fue conciso: “Me debo a Izquierda Unida”, aseguran que le contestó. Nunca, sin embargo, ha ocultado su gran simpatía por el nuevo partido. 

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