quedan dos semanas para las elecciones andaluzas

La vida personal de los candidatos, arma política en la campaña de las andaluzas

Moreno Bonilla acusa a Susana Díaz de “guerra sucia” por airear datos sobre la escolarización de sus hijos, después de que ella presumiera de que llevaría a su hijo a la escuela pública

Foto: Susana Díaz (PSOE), Juanma Moreno (PP) y Antonio Maíllo (IU), candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía (EFE)
Susana Díaz (PSOE), Juanma Moreno (PP) y Antonio Maíllo (IU), candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía (EFE)

La campaña electoral en Andalucía se enreda y solo lleva tres días oficialmente abierta. El candidato del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha acusado a su adversaria socialista, Susana Díaz, de bajar a una “campaña sucia y del barro”, convencido de que la Consejería de Educación ha filtrado datos sobre la escolarización de sus hijos, con lo que habría vulnerado la ley. El dirigente popular pedirá explicaciones “políticas y jurídicas”, ha avanzado. El ambiente se caldea a horas de que los líderes tengan su primer careo en un debate televisivo que acogerá esta noche en directo Canal Sur.

Susana Díaz no aludió directamente a su contrincante del PP, pero no le hizo falta. El domingo, tras un paseo por las calles de una localidad sevillana, presumió de  que ella llevaría a sus hijos a la escuela pública, a la misma que ha ido ella, “sus hermanas y sus sobrinos”. La ironía fue a más cuando se mostró convencida de que en los colegios públicos te enseñan a sumar, aludiendo al error de cálculo que cometió el líder del PP la noche del sábado al enfrentarse a una pizarra en un programa de Telecinco. Ella misma ha declinado asistir ese plató, en una campaña volcada en su propia marca por encima de la del PSOE y en la que ha dejado claro que no piensa asumir riesgos innecesarios. De ahí que haya eludido un deseado cara a cara por parte del líder del PP.

Moreno Bonilla, candidato del PP a la Junta andaluza junto a Rajoy en un acto de campaña (EFE)
Moreno Bonilla, candidato del PP a la Junta andaluza junto a Rajoy en un acto de campaña (EFE)

 

Moreno Bonilla declaró días atrás en una entrevista en Cope, que tuvo que matricular a sus hijos en su centro privado porque la Junta no le ofreció plaza escolar. El candidato del PP aterrizó en Sevilla hace un año desde Madrid y tuvo que buscar urgentemente colegio para sus dos hijos mayores de 5 y 4 años. Intentó obtener plaza en un colegio concertado pero no obtuvo la suficiente puntuación. Al estar censado en Málaga, Moreno Bonilla señaló su domicilio laboral, la sede del PP andaluz en la calle San Fernando de Sevilla, y no el familiar, lo que le restó en la puntuación. “Mis niños no han tenido plaza escolar en Sevilla porque la pedí y no me la dieron, me mandaron prácticamente a la otra punta, con lo cual no me quedó opción que llevarlos a otro colegio que, lógicamente, he tenido que pagar, en contra del criterio de lo que tendría que ser según la Junta de Andalucía”, declaró.

Según publicó andalucesdiario.es, al no tener plaza en los concertados que había solicitado, la Consejería de Educación le ofreció la matriculación en un colegio cien por cien público, lo que él rechazó. Finalmente sus hijos acuden a un conocido colegio privado, Highlands School, cercano a su domicilio sevillano. El precio del centro es de unos 6.000 euros al año, incluyendo comedor y transporte escolar. Se trata de un colegio de la congregación de los Legionarios de Cristo, el mismo centro en el que otros líderes del PP, por ejemplo Javier Arenas, ha tenido a sus hijos. Moreno Bonilla se queja de hayan trascendido detalles del proceso de escolarización por parte de la Consejería, convencido de que se ha vulnerado la Ley de Protección de Datos.

Díaz durante el inicio de la campaña electoral del PSOE (EFE)
Díaz durante el inicio de la campaña electoral del PSOE (EFE)

 

Los problemas de los padres cada año para escolarizar a sus hijos en los centros escolares sostenidos con fondos públicos son muy frecuentes en las ciudades andaluzas y han sido objeto de debate y discusión en el Parlamento desde hace años. Los centros concertados en el centro de las ciudades suelen quedarse rápidamente sin plazas, por lo que los padres deben elegir entre un colegio privado u otro público que no habrá figurado posiblemente entre sus opciones a la hora de cumplimentar la matrícula. Moreno Bonilla ejemplificó en primera persona esta realidad, pero no podía imaginar que pondría a sus hijos en el centro de la polémica.

Esta campaña electoral está arrojando detalles mucho más personales sobre los candidatos que en anteriores ocasiones, en las que la vida privada solía pasear lejos de los mítines. Para combatir la desafección de los ciudadanos hacia la política, los dirigentes se empeñan en presentar su cara más humana y hacer una campaña más americana, aunque España queda aún muy lejos de los detalles familiares de cualquier candidato a la Casa Blanca. Todos novatos, se presentan como gente normal, de la calle, quizás también porque son más jóvenes que sus antecesores, y no dudan en airear detalles de la esfera privada. Susana Díaz no para de hacer gala desde el primer de campaña de su futura maternidad y de su embarazo. Habla de la fuerza que le está dando su bebé, que será el primero y nacerá en julio, y alude a él en los mítines y en los paseos que se da por las localidades andaluzas, donde está reuniendo todo tipo de regalos para la canastilla, que ella muestra orgullosa mientras hace carantoñas a los niños y los gráficos disparan los flashes. También se le ha oído hablar de su origen familiar humilde, de que su padre era fontanero, estuvo días atrás en un mitin, y de que ella pudo estudiar por becas y ha vivido “en sus carnes” lo complicada que es esta situación. Su marido, muy discreto, aún no ha aparecido en escena.

Antonio Maíllo, candidato de Izquierda Unida a la Junta de Andalucía (EFE)
Antonio Maíllo, candidato de Izquierda Unida a la Junta de Andalucía (EFE)

 

Moreno Bonilla no se queda atrás. También se ha empeñado en su retrato de hombre de clase media, de padres emigrantes y abuelos jornaleros. Su mujer lo acompaña en algunos actos electorales. En Sevilla se le pudo ver en un mitin el pasado sábado con las principales féminas del PP y en uno de los desayunos informativos del candidato. Él se refiere a ella en muchas ocasiones, sin dudar en hacer carantoñas en público, y también hace gala de sus tres hijos, de la reciente viudedad de su madre o de las dificultades en su casa cuando era niño.

En la misma onda se mueve el candidato de IU, Antonio Maíllo, que presume de su condición homosexual y proclama que quiere ser “el primer presidente gay de la Junta de Andalucía”. También la candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, se ha atrevido a valorar las encuestas desde la cocina de su casa, entre fogones, con la posterior reprimenda de su madre por el desorden que reinaba entre el fregadero, confesó como broma a los periodistas. Pero sin duda ella ha sido la peor parada. En cuanto fue proclamada candidata, la gaditana vio como la foto de una atractiva joven desnuda en una playa de Cádiz inundaba la red dando a entender que era la líder de Podemos. Elevó una queja al Consejo Audiovisual de Andalucía por la difusión de la imagen en un programa de Televisión Española. 

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