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La OCDE recorta la previsión del PIB de 2023 y cuestiona el cuadro macro del Gobierno
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SIETE DÉCIMAS MENOS QUE EN JUNIO

La OCDE recorta la previsión del PIB de 2023 y cuestiona el cuadro macro del Gobierno

El organismo prevé que nuestro país solo crezca un 1,5% el año que viene, prácticamente la mitad de lo que espera el Ejecutivo (2,7%), debido a las tensiones inflacionistas

Foto: El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. (EFE/Elvis González)
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. (EFE/Elvis González)

'Pagando el precio de la guerra'. El título del informe con las previsiones de septiembre de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no puede ser más enfático. El club de los países más desarrollados del mundo ha recortado sustancialmente sus proyecciones de crecimiento para el año que viene, especialmente en la zona euro, la más afectada por las consecuencias de la contienda en Ucrania. Alemania, el motor del bloque comunitario, entrará en recesión y arrastrará a las principales economías europeas, con una fuerte revisión a la baja para España: siete décimas menos.

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El organismo, con sede en París, cuestiona el cuadro macro del Gobierno y prevé que nuestro país solo crezca un 1,5% el año que viene, prácticamente la mitad de lo que espera el Ejecutivo (2,7%). Sin embargo, el vaticinio de la OCDE para este año (4,4%) supera en una décima al de la Moncloa, pese a sufrir un recorte de tres décimas. De entre las grandes economías europeas, la española será la que más crezca en 2022 y 2023, pero, como ha recordado este lunes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, todavía va por detrás de sus vecinos en la recuperación de los niveles previos a la pandemia: "La información disponible apunta a una desaceleración en los próximos meses".

Nuestro país no escapa a los nubarrones que se ciernen sobre los Veintisiete: la OCDE prevé que la eurozona crezca en 2022 un 3,1%, cinco décimas menos que en el informe de junio, y que en 2023 se quede en un exiguo 0,3%, 1,3 menos de lo esperado anteriormente.

Alemania, gran perjudicada por el cierre del grifo del gas ruso, entrará en recesión el año que viene

El factor común a todas las economías es la incertidumbre provocada por la crisis energética. "La mayor gravedad de la escasez de combustible, especialmente de gas, podría reducir el crecimiento en Europa en más de 1,25 puntos porcentuales en 2023", afirma el organismo. A esto se le unen las subidas de los tipos de interés para controlar la crisis inflacionista, que ya están aguando la recuperación provocada por la reapertura económica tras lo peor de la pandemia. De hecho, la OCDE prevé que Estados Unidos, donde la Reserva Federal ha protagonizado el mayor incremento en el precio del dinero desde los años 80, apenas crezca medio punto el año que viene, y que el Reino Unido se quede estancado.

Pero el mayor recorte se lo lleva la Unión Europea. Alemania, gran perjudicada por el cierre del grifo del gas ruso, entrará en recesión el año que viene, al sufrir una revisión a la baja de 2,4 puntos. El PIB de la principal economía de la zona euro caerá un 0,7%. Francia e Italia también experimentan un fuerte recorte de ocho décimas en 2023, pero seguirán creciendo, e incluso mejoran sus previsiones para este año. Además, el club de los países más ricos del mundo advierte sobre la ralentización del crecimiento de China debido a la política de 'covid cero'. La economía del gigante asiático se expandirá un 3,2% este año, 1,2 puntos menos de lo previsto.

Empeoran las previsiones de inflación

La revisión a la baja del PIB en todo el planeta va acompañada de una revisión al alza de la inflación. En el caso de España, la OCDE prevé que llegue a un 9,1% este año, un punto más que su augurio de junio, y que se sitúe en el 5% en 2023, una décima más. Sin embargo, el gran enfermo de Europa es el gigante alemán, que revive viejos fantasmas inflacionistas. Según el club de los países más ricos del mundo, los precios de la principal economía de la zona euro subirán un 7,5% el año que viene, 2,8 puntos más que el vaticinio anterior. Este fuerte incremento dibuja el peor de los escenarios: una inflación persistente, que apenas se modera respecto a este año (un 8,4%) y que obligará al Banco Central Europeo (BCE) a mantener su política de endurecimiento monetario durante más tiempo.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters/ Kai Pfaffenbach)

En la zona euro, la inflación se situará en una media del 8,1% en 2022 (1,1 puntos más) y de un 6,2% el año que viene (1,6 puntos más). En cambio, las alzas más agresivas de tipos permiten que la espiral de precios empiece a remitir en Estados Unidos. La OCDE recorta en una décima su previsión de inflación para la mayor economía del mundo, hasta el 3,4% en 2023, frente al 6,2% de este año. La institución confía en que la relajación de los cuellos de botella ayude a controlar la situación, pero no deja lugar a dudas sobre su receta para abordarla: "Se necesitan más subidas de los tipos de interés". De hecho, prevé que lleguen al 4,5% en Norteamérica y al 4% en la zona euro.

Mientras el endurecimiento de la política monetaria no surta efecto, los gobiernos de los principales países han fiado la lucha contra la crisis energética a una política fiscal expansiva que busca amortiguar el golpe sobre las economías familiares. La OCDE apoya los programas multimillonarios, pero advierte: "Deben ser temporales, concentrarse en los más vulnerables, preservar incentivos para reducir el consumo de energía y retirarse cuando disminuyan las presiones sobre los precios". Además, recuerda que no deben contribuir a alimentar la espiral inflacionista y que siempre han de tener en cuenta la sostenibilidad de la deuda y la lucha contra el cambio climático. Es el mismo discurso que mantienen todas las instituciones globales, desde el BCE hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En una rueda de prensa para presentar los resultados del informe, el economista jefe de la OCDE, Álvaro Pereira, se ha referido a los impuestos sobre los beneficios extraordinarios de las energéticas, como el que prepara el Gobierno. El organismo ya se mostró en marzo a favor de este tipo de medidas, pero Pereira ha matizado que se deben aprobar a escala comunitaria: "Lo que importa ahora es que los europeos trabajen juntos para resolver esta cuestión. Lo que no podemos hacer es que cada uno haga su propia política, porque entonces hay un problema para el bien común".

'Pagando el precio de la guerra'. El título del informe con las previsiones de septiembre de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no puede ser más enfático. El club de los países más desarrollados del mundo ha recortado sustancialmente sus proyecciones de crecimiento para el año que viene, especialmente en la zona euro, la más afectada por las consecuencias de la contienda en Ucrania. Alemania, el motor del bloque comunitario, entrará en recesión y arrastrará a las principales economías europeas, con una fuerte revisión a la baja para España: siete décimas menos.

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