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El teletrabajo fue un espejismo: el 90% de los asalariados va todos los días a su empleo
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Otro cambio que no se consolidó

El teletrabajo fue un espejismo: el 90% de los asalariados va todos los días a su empleo

La vuelta a las oficinas se consolida tras el final de la pandemia. De los asalariados que siguen haciendo teletrabajo, casi la mitad lo hace de forma esporádica

Foto: Foto: Pixabay.
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La pandemia disparó el teletrabajo por las exigencias propias del confinamiento. La rápida adaptación a trabajar desde casa se entendió como un cambio estructural en el mercado laboral. De pronto, parecía posible la repoblación de la España vacía gracias a los trabajadores cualificados que podían hacer sus funciones solo con un ordenador y conexión a internet. Sin embargo, los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran cómo el teletrabajo se está diluyendo rápidamente.

En el segundo trimestre del año, el 90% de los asalariados ya hacía el trabajo completamente presencial. Esto es, apenas queda el 10% de los trabajadores con teletrabajo, la mitad que hace dos años. No solo eso, sino que el porcentaje de asalariados que no hacen nada de teletrabajo no ha dejado de aumentar en los últimos meses. A medida que la situación sanitaria se ha recuperado, las empresas han recuperado el empleo presencial.

No se pueden comparar los registros actuales con los existentes antes de la pandemia, ya que el INE comenzó estas preguntas durante el ‘gran confinamiento’. Es probable que el teletrabajo haya crecido, pero en ningún caso tanto como se esperaba. Además, es probable que las dificultades de la pandemia y la propia característica de recogida de los datos del INE complicaran la medición del teletrabajo al instituto, ya que durante el primer confinamiento probablemente fue muy superior, pero estas dificultades ya han desaparecido.

Foto: Imagen de una tienda en liquidación en Londres. (EFE)

La tendencia muestra que está perdiendo relevancia rápidamente. Hace un año, el porcentaje de asalariados que hacían algún tipo de teletrabajo era dos puntos porcentuales superior, lo que significa que unos 150.000 trabajadores han perdido esta posibilidad. Pero, además, los asalariados que están haciendo teletrabajo cada vez hacen menos. Esto es, la mayor parte ha pasado de que el empleo desde el domicilio fuese mayoritario a que sea solo ocasional.

En concreto, durante la pandemia, más del 90% de los asalariados que hacían teletrabajo lo hacía de forma habitual (más de la mitad de los días de la semana). Sin embargo, en el último trimestre estos han sido el 52% del total de personas que hacen teletrabajo. El resto, el 48%, tiene trabajo a distancia de forma ocasional.

Esto significa que la ‘intensidad’ del teletrabajo también se está reduciendo, incrementándose el porcentaje de la jornada laboral que los ocupados realizan en su puesto. De esta forma, las empresas consiguen también un importante ahorro, ya que la Ley del Teletrabajo, aprobada a principios de 2021, obliga a las empresas a sufragar los gastos del trabajo a distancia.

Esta norma, que nació del acuerdo entre sindicatos y patronales, puso el foco en que las empresas cubrieran el gasto que supone para un trabajador hacer sus tareas desde el domicilio. Esto es, gasto de electricidad, de inversión para los equipos necesarios, calefacción, etc. El objetivo era desarrollar un texto garantista con el trabajador, aunque fuese a costa de crear desincentivos para el teletrabajo. Para las empresas, en líneas generales, es más barato mantener a todos los trabajadores en una oficina que pagarles los gastos individualmente.

En definitiva, una ley garantista con los trabajadores que ha terminado por desincentivar el teletrabajo. Solo el tiempo dirá si las empresas están tardando en ajustarse a la nueva normativa (el teletrabajo tiene que quedar estipulado en el convenio colectivo) o si, sencillamente, las empresas han vuelto a optar por llevar a todos los trabajadores de vuelta a la oficina. Se pierde así una vía de flexibilidad en el empleo que fue una gran esperanza para ocupados, pero también para muchos territorios, durante la pandemia.

La pandemia disparó el teletrabajo por las exigencias propias del confinamiento. La rápida adaptación a trabajar desde casa se entendió como un cambio estructural en el mercado laboral. De pronto, parecía posible la repoblación de la España vacía gracias a los trabajadores cualificados que podían hacer sus funciones solo con un ordenador y conexión a internet. Sin embargo, los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran cómo el teletrabajo se está diluyendo rápidamente.

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