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Economía descarta una espiral inflacionista por la subida de salarios y beneficios
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El temor a la inflación de segunda ronda

Economía descarta una espiral inflacionista por la subida de salarios y beneficios

La temida inflación de segunda ronda, cuando el IPC sube al margen de lo que lo hagan los costes, no está ni se la espera. Esto es lo que se piensa en Economía. Salarios y márgenes suben menos que los precios

Foto: La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE/Víctor Casado)
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE/Víctor Casado)
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"No hay inflación de segunda ronda. Los precios están aumentando al ritmo que marcan los incrementos de costes, pero no a consecuencia de lo que están subiendo los salarios y los beneficios". Este es el análisis que hacen internamente los técnicos del Ministerio de Economía sobre el avance de los precios (10,2%). Ahora bien, matizan, existen riesgos, de ahí que desde el ministerio de Nadia Calviño se vea la necesidad de que los agentes sociales cierren cuanto antes un pacto de rentas. Precisamente, insisten, para evitar una espiral inflacionista si tanto los salarios como los beneficios convierten en estructural lo que por el momento es coyuntural vinculado a un 'shock' de oferta (escasez de hidrocarburos).

El análisis se hace a partir de un conjunto de indicadores y de la información que aportan estadísticas como la Central de Balances del Banco de España o las fuentes tributarias, y su conclusión es que no se observa ni un ensanchamiento de los márgenes, es decir, en las empresas solo se estaría trasladando a los precios el crecimiento de los costes (ningún beneficio adicional), ni los convenios colectivos están subiendo de forma relevante. Al contrario, los salarios están creciendo en línea con lo que lo estaría haciendo la productividad.

Este año, la pérdida de poder adquisitivo de las nóminas será histórica (entre seis y siete puntos). Ni siquiera las petroleras están ganando más, se asegura, toda vez que el margen de refino ha subido por la reducción de la oferta, no por causas estructurales del sector. No es el caso de las compañías eléctricas, y de ahí el impuesto que impondrá el Gobierno sobre los beneficios de 2022 y 2023.

Foto: Indicador Ibex 35. (EFE/Altea Tejido) Opinión

Este análisis coincide en líneas generales con el que ha hecho este jueves BBVA Research, que estima que las empresas no trasladaron a precios el incremento en costes durante la segunda parte del año anterior (cuando el IPC empezó a subir en vertical) al percibir que este podría ser temporal. Sin embargo, advierte, “la caída en los márgenes se ha revertido a partir del primer trimestre de 2022”.

Aunque las negociaciones de Hacienda y Función Pública con los sindicatos son todavía incipientes, desde el Gobierno se da por hecho que la moderación salarial se aplicará también en el sector público, cuya importancia viene dada porque históricamente ha tenido un efecto arrastre sobre el sector privado. Una especie de señal sobre lo que hay que negociar. Lo que se plantea es un acuerdo a tres años que permita recuperar en 2024 y 2025 algo del poder adquisitivo perdido este año. En ningún caso, la totalidad.

Pensiones e inflación

Bien distinto es el caso de las pensiones. La reciente reforma de la Seguridad Social, como se sabe, establece que su revalorización se realizará al comienzo de cada año de acuerdo con la inflación media registrada en el ejercicio anterior. Esto significa, de cumplirse las previsiones de Funcas, una revalorización del 8,9% (IPC medio a lo largo del año) o del 8,1% si acierta la Comisión Europea. En todo caso, niveles muy elevados con un enorme coste para el sistema público de protección social y en última instancia para el Estado, por el ensanchamiento del déficit público. En particular, el estructural, aunque desde el Gobierno se recuerda que el año pasado se redujo.

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Pese a ello, el Gobierno insiste en que cumplirá la ley (entre otras cosas, porque difícilmente puede encontrar una mayoría parlamentaria suficiente para derogar la subida de las pensiones en línea con lo que se incremente el IPC), y aporta un argumento técnico. Mientras que los salarios afectan a los costes de producción —son, de hecho, la parte más significativa del gasto en la mayoría de las empresas—, el incremento de las pensiones no incide sobre la competitividad del tejido productivo, pero sí lo hace sobre el crecimiento del consumo en unos momentos en que la economía se ha debilitado.

Un reciente trabajo de CaixaBank Research ha profundizado en la moderación salarial, pero no solo a nivel global, sino por niveles de renta. Según sus conclusiones, el avance mediano de las nóminas de los trabajadores con salarios bajos se sitúa en el 2,9% interanual, mientras que los trabajadores con salarios medios y altos experimentaron incrementos del 2,5% y del 2,1% inter­­anual, respectivamente. De ello se desprende, sostienen los economistas del banco, que, por ahora, “no se observan presiones salariales destacables para ningún nivel salarial, aunque las presiones inflacionistas y el impacto desigual de la guerra de Ucrania entre sectores de actividad podrían cambiar la situación”.

Foto: Jerome Powell, presidente de la Fed. (Reuters/Elizabeth Frantz) Opinión

Un dato demostraría que la economía española no ha entrado en una espiral inflacionista derivada de un IPC de segunda ronda. Todas las previsiones —oficiales y no oficiales— prevén un fuerte descenso en el avance de los precios en 2023. La Comisión Europea, ayer mismo, consideró que el IPC subirá el año que viene un 3,4%, mientras que el servicio de estudios del BBVA estima un 3,2% en media anual, frente al 7,9% de este año. Es decir, se divisa una fuerte moderación. Funcas prevé que el IPC toque techo en julio (10,4%), pero a partir de este mes comenzaría a bajar hasta cerrar en el 7,9% en diciembre.

Ahora bien, con un nivel de incertidumbre extraordinario, lo que significa que los riesgos al alza de la inflación y a la baja en el crecimiento son elevados.

"No hay inflación de segunda ronda. Los precios están aumentando al ritmo que marcan los incrementos de costes, pero no a consecuencia de lo que están subiendo los salarios y los beneficios". Este es el análisis que hacen internamente los técnicos del Ministerio de Economía sobre el avance de los precios (10,2%). Ahora bien, matizan, existen riesgos, de ahí que desde el ministerio de Nadia Calviño se vea la necesidad de que los agentes sociales cierren cuanto antes un pacto de rentas. Precisamente, insisten, para evitar una espiral inflacionista si tanto los salarios como los beneficios convierten en estructural lo que por el momento es coyuntural vinculado a un 'shock' de oferta (escasez de hidrocarburos).

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