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El PIB del verano también decepciona: creció un 2% y anticipa una recuperación más lenta
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Sigue lejos de los niveles precrisis

El PIB del verano también decepciona: creció un 2% y anticipa una recuperación más lenta

El dato defrauda las expectativas de los analistas, que esperaban un repunte cercano al 3% después de la revisión a la baja de la contabilidad nacional. España sigue un 6,6% por debajo de los niveles precrisis

Foto: La recuperación del turismo impulsó el PIB durante el verano. (EFE)
La recuperación del turismo impulsó el PIB durante el verano. (EFE)

El PIB de España rebotó un 2% durante el tercer trimestre del año según los datos de la contabilidad nacional del INE. Se trata de un dato que sería muy positivo en una situación normal, pero que en esta ocasión supone una cifra decepcionante después de que Estadística revisara a la baja los datos del segundo trimestre hace un mes. Los analistas esperaban un repunte cercano al 3%, como el que ha cosechado Francia, pero el dato final ha sido un 50% inferior. Con este rebote, el PIB se queda todavía un 6,6% por debajo de los niveles previos a la pandemia, lo que anticipa una recuperación más lenta de la esperada inicialmente. Desde el pasado verano, el de la pandemia, la actividad en España apenas se ha recuperado un 2,7%, una cifra similar al ritmo de crecimiento que se estaba registrando antes de la pandemia. Esta cifra sorprende si se tiene en cuenta que, según los datos de la EPA, la ocupación en este periodo ha crecido en más de 850.000 personas, lo que supone un crecimiento del 4,45%.

El INE ajusta la discrepancia entre el empleo y el PIB con una reducción de la productividad aparente del factor trabajo. En otras palabras, aunque haya muchos más trabajadores activos, el nivel total de producción apenas se incrementa. Según el instituto, la productividad por hora trabajada se redujo un 0,6% en el tercer trimestre respecto al mismo periodo del año anterior. Y eso que en el tercer trimestre de 2019 ya había registrado un descenso del 2,5%. De esta forma, el INE explica esta recuperación atípica en la que el empleo está ya muy cerca de los niveles precrisis, mientras que el PIB sigue todavía un 6,6% por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Foto: Imagen de un camarero que atiende una mesa en Valencia. (EFE)

El principal causante de este pobre dato del PIB es el consumo de los hogares, que registró un descenso del 0,5% durante el tercer trimestre en comparación con el segundo. Este dato resulta sorprendente si se tiene en cuenta que una buena parte del segundo trimestre estuvo limitada por el estado de alarma y si se compara con otros indicadores de confianza o de recuperación del turismo. Si se compara con el verano de 2019, el consumo de los hogares apenas habría crecido un 1,1%, una cifra muy baja que es incluso inferior a la registrada durante los años de la anterior recuperación económica.

Otro de los datos decepcionantes es el de la inversión, agravada por el retraso en la ejecución de los fondos europeos. Según el INE, la formación bruta de capital fijo durante el verano fue un 0,2% inferior a la del verano anterior. Aunque, en términos de inversión, el peor registro fue el de la construcción, que sufrió una brusca caída durante el verano, como ya anticipaban los datos de empleo. En concreto, la inversión en vivienda y otros edificios durante el verano fue un 6,2% inferior a la del verano de la pandemia. En total, el valor añadido de la construcción durante el tercer trimestre fue un 8,2% inferior al del verano anterior.

El sector que tiró del carro durante el verano fue el de los servicios de bajo valor añadido: hostelería, comercio y transportes, que crecieron un 10,6% interanual. La industria manufacturera también lanza signos preocupantes en plena escalada de los precios y caída de los suministros. Según el INE, apenas creció un 1,2% respecto al verano anterior.

El mejor indicador de todos los publicados por el INE es el de las exportaciones, y lo que viene a reflejar es que la recuperación de los socios comerciales de España está siendo mucho más intensa. En concreto, las exportaciones crecieron un 6,4% respecto al segundo trimestre. Por el contrario, las importaciones apenas avanzaron un 0,7%, lo que evidencia la atonía de la demanda interna.

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