El BCE pisa el acelerador de las compras de deuda para tranquilizar a los bonos
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NO HACE CAMBIOS DE POLÍTICA

El BCE pisa el acelerador de las compras de deuda para tranquilizar a los bonos

La entidad también ha aumentado sus perspectivas de inflación, aunque ha dejado claro que esto se debe a "factores temporales". Así, reitera que no está controlando la curva de tipos

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Foto: Reuters.

El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido sin cambios su política monetaria. Sin embargo, ha avisado en el comunicado tras la reunión ordinaria de dos días de que, "sobre la base de una evaluación conjunta de las condiciones de financiación y de las perspectivas de inflación, el Consejo de Gobierno espera que el ritmo de las compras en el marco del PEPP durante el próximo trimestre sea significativamente más elevado que en los primeros meses de este año". Según ha matizado la presidenta Christine Lagarde en la rueda de prensa posterior al comunicado, esta decisión ha sido unánime en el Consejo.

Este matiz está en línea con las esperanzas de los analistas, que jugaban con la idea de que el BCE diese algo más de claridad sobre su respuesta a un mercado de deuda que lleva ya semanas respondiendo al pico en los datos de inflación. Tras la noticia, el bono alemán a 10 años, de referencia en Europa, ha girado bruscamente a la baja, desde un tipo del -0,31% hasta una rentabilidad del -0,36%. La rentabilidad de los bonos se mueve de forma inversa al precio, por lo que estas caídas señalizan un repunte en la demanda. El bono español, a su vez, ha pasado de un 0,34% a un 0,28%.

El BCE se refiere así al programa de compras de deuda de emergencia que la entidad presidida por Lagarde puso en marcha hace alrededor de un año para luchar contra el golpe de la pandemia. El paquete del PEPP se mantiene así en los 1,85 billones de euros (la entidad ya ha gastado menos de 900.000 millones) hasta marzo de 2022. El BCE ya ha avisado en el pasado (al igual que en el comunicado de este jueves) que tan pronto puede llegar a aumentar el programa si hace falta como también puede no gastar todo el dinero de su capacidad. Es precisamente esa flexibilidad lo que lo hace una herramienta tan útil en los impredicibles tiempos de la pandemia.

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En este contexto, el mercado andaba confundido en las últimas semanas al respecto de las razones por las cuales el BCE no había estado aumentando el ritmo de las compras de deuda para luchar contra el endurecimiento del mercado de crédito. Y es que, en teoría, el objetivo último del BCE no es ese, sino que mantener la estabilidad de los precios, es decir, mantener la inflación en unos niveles por debajo, pero cercanos del 2%. Sin embargo, los miembros del BCE han reiterado numerosas veces la visión "holística" del trabajo de la institución, con otras consideraciones, como el propio mantenimiento de unas condiciones de financiación laxas, como medios necesarios para alcanzar el objetivo de inflación.

"El Consejo de Gobierno realizará las compras con flexibilidad de acuerdo con las condiciones de mercado y con vistas a evitar un endurecimiento de las condiciones de financiación incompatible con el objetivo de contrarrestar el impacto a la baja de la pandemia en la senda de inflación proyectada", explica la autoridad de política monetaria en un comunicado. "Por otra parte, la flexibilidad de las compras a lo largo del tiempo, entre distintas clases de activos y entre jurisdicciones, seguirá respaldando la transmisión fluida de la política monetaria", añade.

"Si las condiciones de financiación favorables pueden mantenerse con unos flujos de compras de activos que no agoten la dotación del programa durante el horizonte de las compras netas del PEPP, no será necesario utilizar la dotación íntegramente", matiza el BCE. "Asimismo, esta dotación puede recalibrarse si es necesario para mantener unas condiciones de financiación favorables que contribuyan a contrarrestar el impacto negativo de la pandemia en la senda de inflación". Todos los demás programas de política monetaria, así como los tipos de interés, se han mantenido intactos.

Foto: Rafael Valera (B)

"El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos según proceda, a fin de asegurar que la inflación avance hacia su objetivo de forma sostenida, en línea con su compromiso de simetría", matiza el comunicado.

La entidad también ha actualizado sus previsiones económicas. Por un lado, espera un crecimiento del PIB de la eurozona del 4% en 2021, del 4,1% en 2022 y del 2,1% en 2023 —en línea con lo previsto en diciembre—. El BCE también ha aumentado las expectativas de inflación para 2021 y 2022, hasta un 1,5% y 1,2%, respectivamente. Para 2023, la ha mantenido igual en un 1,4%, Lagarde ha explicado que el banco central ha tomado esta decisión ante factores temporares y por la subida de los precios de la energía.

En la rueda de prensa, la presidenta del BCE se ha apresurado a matizar a los periodistas que no esperen que la semana que viene los datos de compras del PEPP a cierre de este viernes salgan disparados, sobre todo porque la decisión se tomó entre el miércoles y el jueves. De hecho, Lagarde ha renegado de esa visión semanal del PEPP, explicando que el BCE no "microgestiona" las compras día a día, sino que prefiere mirar estos números mes a mes. Además, la francesa también ha aclarado que el BCE no está queriendo hacer un control de la curva de los tipos con estas medidas.

Banco Central Europeo (BCE)
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