¿Cómo interpretar la caída de precio de los bonos? Esta vez, sí puede ser distinto
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su motivación es diferente esta vez

¿Cómo interpretar la caída de precio de los bonos? Esta vez, sí puede ser distinto

Los recientes giros del mercado están siendo impulsados por tipos ‘reales’, y no simplemente por expectativas inflacionistas. Puede que los inversores tengan que replantear sus carteras

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Los bonos están sufriendo fuertes ventas otra vez, pero por motivos diferentes. Los inversores también tienen que actuar de forma distinta. En EEUU, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ha aumentado hasta casi el 1,4%. El optimismo por las campañas de vacunación, así como datos económicos y corporativos positivos, ha llevado a los mercados de derivados a reflejar la posibilidad de que la Reserva Federal empiece —muy lentamente— a elevar los tipos de interés tan pronto como en 2023. Los rendimientos empezaron a aumentar de forma constante en octubre, desde menos del 0,7%.

A pesar de lo que se habla en los mercados financieros sobre que un mayor crecimiento generará inflación, los giros de este mes poco tienen que ver con las expectativas de un aumento de los precios al consumo. Al contrario, son los rendimientos ajustados a la inflación —según indican los bonos indexados a la inflación o TIP— los que más están subiendo.

Esto es lo contrario a lo que pasaba antes de febrero. Las anteriores liquidaciones de bonos se produjeron por las expectativas de que la Fed permitiría una mayor inflación en el futuro. Incluso si el banco central actuara para endurecer la política monetaria en algún momento, la creencia de que lo haría por más que la inflación implicaba que las condiciones financieras se volverían realmente más flexibles en términos ‘reales’. Esto hizo que la bolsa pareciera más atractiva, especialmente en sectores con gran crecimiento como el tecnológico.

[Consulte aquí el rendimiento de los principales bonos del mundo]

La cara opuesta es que los mercados bursátiles ahora son menos atractivos. El S&P 500 cayó un 0,8% este lunes, y ha perdido un 1,5% desde el 12 de febrero. Sorprendentemente, los valores tecnológicos han caído más de un 4% en el mismo periodo. Las acciones de empresas financieras, que seguramente se beneficiarían de unos tipos de interés más altos, han subido cerca de un 4%. Los inversores no deberían interpretar esto como una señal para venderlo todo.

Por un lado, factores técnicos ajenos a las expectativas de tipos podrían estar exagerando los movimientos del mercado. Por ejemplo, analistas de Bank of America plantean que la liquidación de bonos puede haberse visto intensificada por bancos y otras compañías hipotecarias que intentaban contener el efecto adverso que tendrían unos mayores tipos sobre sus cuentas. Puede que sea un efecto temporal y que se revierta ante la fuga de inversores 'caza rendimientos' hacia los bonos.

Por otro lado, hasta una mínima subida de los tipos reales está creando ganadores. Si se mantiene, la nueva tendencia podría ser el viento de cola que necesitan el sector bancario y otros sectores maltratados para recobrar cierto brillo tras haber recibido una paliza en 2020. En este caso, el entusiasmo por los gigantes tecnológicos podría disminuir en cierto modo, lo que suele reducir los rendimientos de los índices en general. Pero el hecho de que los TIP lleguen a un punto crítico no destroza la bolsa. Los rendimientos siguen siendo profundamente negativos. Y si bien los tipos de interés son un factor en la valoración de las acciones, no son el único.

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Lo que es imprescindible para que sigan las ganancias en bolsa es que el plan de estímulo de 1,9 billones de dólares de la Administración Biden siga en pie. La broma en el mercado es que a veces "las buenas noticias acaban siendo malas" si la Fed sube los tipos demasiado rápido. Pero seguramente este miedo esté fuera de lugar: si los tipos reales aumentaran lo suficiente como para afectar negativamente a las bolsas, las actuaciones pasadas de las autoridades indican que intervendrían para evitar desbaratar un clima económico positivo.

El reciente repunte del mercado ha sido impulsado por las expectativas de una política fiscal y monetaria más flexible, y los inversores pueden estar seguros de que ambas siguen en curso. Sin embargo, la liquidación de bonos es un recordatorio de que a veces las carteras necesitan un lavado de cara.

Los bonos están sufriendo fuertes ventas otra vez, pero por motivos diferentes. Los inversores también tienen que actuar de forma distinta. En EEUU, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ha aumentado hasta casi el 1,4%. El optimismo por las campañas de vacunación, así como datos económicos y corporativos positivos, ha llevado a los mercados de derivados a reflejar la posibilidad de que la Reserva Federal empiece —muy lentamente— a elevar los tipos de interés tan pronto como en 2023. Los rendimientos empezaron a aumentar de forma constante en octubre, desde menos del 0,7%.

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