Y cuando pase la lluvia de millones para salvar a Europa, ¿quién paga la fiesta?
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BONOS PERPETUOS, CONDONACIÓN...

Y cuando pase la lluvia de millones para salvar a Europa, ¿quién paga la fiesta?

Al Fondo de Reconstrucción Europeo de 750.000 millones a repartir entre los estados miembro se le ha sumado el BCE con un programa de compras de 1,85 billones de euros

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"Lluvia de millones en Europa". Aunque parece un anuncio de la lotería, lo cierto es que la pandemia del coronavirus ha traído consigo no solo una crisis económica sin precedentes, sino también cantidades ingentes de dinero para tratar de atajar la sangría. Al Fondo de Reconstrucción Europeo de 750.000 millones de euros a repartir entre los estados miembro para hacer frente al descalabro financiero provocado por el covid-19 se le ha sumado el Banco Central Europeo (BCE) con un programa de compras de deuda por pandemia (PEPP) de un total de 1,85 billones de euros, de los que ya ha gastado 780.732 millones.

Y mientras, el endeudamiento de los países va en aumento. Tanto que la deuda pública sobre PIB en la zona euro superaba el 100% en siete países miembro, tres de los cuales se encuentran entre las cuatro mayores economías de la región: Italia, Francia y España.

Foto: Pedro Sánchez, con Christine Lagarde. (EFE)

Superado el primer 'shock' de la pasada primavera y a medida que Europa se adentraba en la segunda oleada, comenzaron a salir voces autorizadas de distintos ámbitos públicos y privados apuntando quién o cómo se debería pagar la fiesta. Desde emisiones a corto plazo aprovechando los tipos bajos o negativos gracias a las políticas ultraacomodaticias del BCE, pasando por Eurobonos, bonos perpetuos o, incluso, la condonación de la deuda emitida durante la pandemia hasta aumentos impositivos agresivos o represión financiera.

En este sentido, el millonario gestor George Soros ha vuelto a la carga esta semana con un artículo en el diario alemán Handelsblatt, donde afirmaba que "es el momento de emitir bonos perpetuos" tras asegurar que "desafortunadamente la respuesta de la UE ante la crisis no ha estado a la altura".

Nos han dado un golpe duro, hemos tenido un accidente y no se puede pretender estar igual que antes

Pero no ha sido el único. Esta idea la han abordado a lo largo de 2020 economistas como Luis Garicano, Francesco Giavazzi y Guido Tabellini o gobiernos como el español en el consejo de la UE del 23 de abril de 2020.

Una postura que choca con otros expertos como el economista jefe de Andbank, Alex Fusté, que aboga porque la única forma de pagar la fiesta es "poniendo en orden todo el dispendio, la incontinencia y las cuentas públicas", asumiendo que "no podemos estar mejor que antes de la pandemia, ni tan solo igual porque nos han dado un golpe duro, hemos tenido un accidente y no se puede pretender estar igual que antes".

Dos bandos de pensamiento

Sea como fuere, se empiezan a conformar dos bandos de pensamiento, los que defienden una reestructuración de deuda, o más suave, unos bonos perpetuos; y los que apuestan por la austeridad como receta a la resaca monetaria. No en vano, se corre el riesgo de pensar que el coronavirus ha traído consigo la deuda cuando en realidad ha sido la flexibilidad en el cumplimiento de los objetivos de déficit el que ha hecho que Europa se haya tenido que enfrentar a la pandemia con un problema serio de desequilibrios previo.

"La solución pasa por aceptar que hemos tenido una pérdida de riqueza y no podemos sustituirla con un festival de millones creado de la nada. Cuanto antes lo entendamos antes empezaremos a progresar y eso pasa por afrontar que hay que hacer un uso responsable del dinero, del capital, gestionar su oferta de la manera adecuada porque lo contrario supone minar la credibilidad del dinero como depósito de valor y con ello de todo el sistema", defiende Fusté.

Pero, ¿por qué no condonar deuda o emitir bonos perpetuos como se ha hecho en otros momentos de la historia en Estados Unidos, Reino Unido o incluso en España?

De entrada porque los bonos requieren de alguien que los compre al otro lado, y el ahorrador debe ser recompensado de alguna manera, en forma de rentabilidad, que puede ser a su vez en forma de renta estable o en forma de apreciación. Y además, tanto la renta como la apreciación del activo en el que se invierte es una función directa de la buena gestión de quien está al mando de ese activo.

Foto: EC.

En este momento entra el concepto de confianza. Estas dos ideas, buena gestión y confianza, están estrechamente ligadas. Mala gestión se asocia a desconfianza. Así, los detractores de los bonos perpetuos argumentan que si perdonas las deudas no hay espacio para la buena gestión, porque a ningún gestor le preocupará el escenario de quiebra que es el resultante de no poder pagar las deudas. "El capitalismo sin quiebras es como la religión sin infierno", afirma Fusté.

No obstante, la opción de la deuda perpetua podría ser viable siempre y cuando fuera financiada en mercado y a precio de mercado, formado a través de una oferta monetaria limitada y respaldada por la propia riqueza real. "Saltándose este paso y permitiendo que los gobiernos emitan deuda perpetua que va a comprar el BCE al 0% entonces ocurre que ya no hay límite de oferta del dinero y, por lo tanto, el dinero deja de ser depósito de valor", asegura el economista.

¿Estaría un inversor dispuesto a bloquear una parte de su riqueza para siempre a una rentabilidad fija?

Además, en el bono perpetuo no se devuelve nunca el nominal y la única obligación del emisor es cumplir con los cupones. ¿Qué incentivo hay entonces para amortizar en un momento dado esa deuda perpetua? Solo cuando el Estado sienta que la carga de los intereses, es decir, cupones, es excesiva.

En este sentido, aunque la deuda perpetua en mercado sí podría ser una solución, ¿estaría un inversor dispuesto a bloquear una parte de su riqueza para siempre a una rentabilidad fija? Solo si esa rentabilidad fija supone en términos reales algo positivo. Se gana dinero para traducirlo en bienes o en más dinero, pero no para congelarlo y no recuperarlo nunca. No tiene sentido comprar deuda perpetua, va 'contra natura' del inversor. La apuesta de Soros solo es compatible con que sea comprada por un banco central y por supuesto al 0%, y al final eso es lo mismo que una condonación encubierta.

Otra de las opciones que hay sobre la mesa son los eurobonos. Y es verdad que se pueden crear y se va a hacer para financiar el Fondo de Recuperación, ya que no es otra cosa que una emisión conjunta; pero los puristas recuerdan que violan los tratados de la Unión Europea, alguno de los cuales dice claramente que en ningún país miembro puede o debe adoptar como pasivo un pasivo de otro Estado miembro. Esto es el artículo 125 del tratado: "Ningún Estado miembro es responsable de los compromisos asumidos por organismos públicos en otro Estado miembro".

Pero esto no toca hoy, de momento que siga sonando la música.

"Lluvia de millones en Europa". Aunque parece un anuncio de la lotería, lo cierto es que la pandemia del coronavirus ha traído consigo no solo una crisis económica sin precedentes, sino también cantidades ingentes de dinero para tratar de atajar la sangría. Al Fondo de Reconstrucción Europeo de 750.000 millones de euros a repartir entre los estados miembro para hacer frente al descalabro financiero provocado por el covid-19 se le ha sumado el Banco Central Europeo (BCE) con un programa de compras de deuda por pandemia (PEPP) de un total de 1,85 billones de euros, de los que ya ha gastado 780.732 millones.

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